Los premios -afirma el sabio Critilo- honran a quienes los reciben y marcan a quienes los otorgan.
Nunca deben buscarse; cuando se merecen, no deben rechazarse, y no han de ser motivo de vanidad u ostentación. Eso, en el plano de los individuos.
Las instituciones nunca debieran concederlos por intereses mezquinos; una vez concedidos, no debieran negarlos, y deben basar su prestigio en la sabiduría de sus decisiones.
La reciente concesión del Premio Nobel de la Paz ha dejado una impresión negativa. Se le concede a un Presidente poderoso, cuya designación es más promesa que resultado, por parte de una institución que con ello no gana más prestigio, sino que arroja una sombra de duda sobre sus reales intenciones.
La verdad -asevera Critilo- es que también, y en casos como éste, los premios pueden rechazarse. Un premio rechazado a veces habla mejor de quienes lo otorgan y de quienes, también mereciéndolo, no lo reciben.
ANDRENIO
|
Posteado por: Alvaro Espinoza Soto 31/10/2009 10:53 [ N° 1 ] |
...así como Jean-Paul Sartre rechazó el premio Nobel en Literatura. Saludos |
| Do | Lu | Ma | Mi | Ju | Vi | Sa |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 |
| 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 |
| 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 |
| 22 | 23 | 24 | 25 | 26 | 27 | 28 |
| 29 | 30 |