Hoy, Chile no puede sino mirar hacia el Asia, que ofrece a nuestra economía enormes mercados, reales (como China, Taiwán y otros) o potenciales. La apertura de estos últimos exige a nuestra diplomacia esfuerzos nuevos, que en el pasado pudieron ser menos prioritarios (como lo muestra el avance hacia un TLC con India), y demanda a los actores económicos un seguimiento atento de las evoluciones del panorama asiático. Lo que allí ocurra ya no es remoto y ajeno, sino algo que puede incidir importantemente en nuestro país.
Por ejemplo, es de observar la reciente suspensión de 800 millones de dólares en la ayuda económica de Estados Unidos a Pakistán, tras semanas de recriminaciones mutuas en torno a la muerte de Osama bin Laden -el capítulo más reciente en una relación marcada durante más de una década por la desconfianza, intereses divergentes y una incómoda dependencia mutua relativa.
Según ambos gobiernos, dicha suspensión no es una interrupción, sino sólo un retraso en la entrega de dineros que provienen de dos fondos distintos: el de apoyo a la coalición (encargado de reembolsar gastos operativos de tropas paquistaníes en operaciones de combate contra los talibanes) y el de contrainsurgencia (para costos de operación y mantención de fuerzas especiales estadounidenses en Pakistán). Esta fórmula de pagos ha sido un foco de tensión entre ambos gobiernos. El alto mando militar paquistaní ha expresado constantemente su molestia ante el invariable retraso en el reembolso de los costos que le irroga el combate contra la insurgencia talibán, que desde 2001 ha cobrado las vidas de más paquistaníes que estadounidenses.
Por su parte, Estados Unidos ha reiterado quejas por la presentación de gastos vagamente documentados y eventualmente exagerados, lo que se suma a la molestia por la insustancialidad de muchas operaciones militares paquistaníes y la sospecha de un juego a dos bandas por parte de su inteligencia -tesis que se ha reforzado tras conocerse la larga estada de Bin Laden en ese país.
El anuncio de esta suspensión parcial es más que un tema de financiamiento militar: para la administración Obama es una señal de que no dejará pasar sin castigo los recientes episodios de entorpecimiento paquistaní, entre los que se encuentran la eventual protección a Bin Laden y el arresto de colaboradores locales de la CIA.
Este enfriamiento de las relaciones puede ofrecer cierta oportunidad política para el gobierno de Pakistán, pues el distanciamiento con EE.UU. no es impopular entre la población paquistaní, indignada por las víctimas locales de los ataques estadounidenses con aviones no tripulados y por la violación de su soberanía a raíz de la operación contra Bin Laden.
Pero, para Occidente, la fragilización de esta alianza dibuja un riesgo de cambios mayores en el equilibrio internacional.
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Posteado por: sr oreste assereto 15/07/2011 08:41 [ N° 1 ] |
Hay que aceptar la nueva realidad politica. USA ya no tiene dinero para financiar la paz en el mundo. |
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Posteado por: MARCELO MARABOLI G 15/07/2011 10:04 [ N° 2 ] |
EEUU alimenta bien a sus cuervos . |
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