En el debate público hay gran asimetría entre la población y los grupos de interés. Estos últimos son los que suelen expresarse y movilizarse, y sus posturas son recogidas por los medios. Por eso, es importante que los dirigentes políticos, que representan a la población, enfrenten con decisión aquellos planteamientos que, más que en ir en beneficio de las grandes mayorías, privilegian a sectores poderosos, pero a veces muy minoritarios.
El Gobierno está en posición óptima para ese efecto, por las características de nuestro régimen político. Sin embargo, no se observa que eso esté ocurriendo. Así, el Fondo de Educación, anunciado como recursos extraordinarios para financiar su agenda educacional, en las primeras declaraciones ponía fuerte énfasis en el nivel escolar. En los últimos días, este énfasis inicial parece estar en retirada, mientras va en aumento la proporción dirigida a educación superior. Pero, desde el punto de vista de equidad, e incluso calidad del nivel educacional superior, la prioridad deberían ser los niveles escolar y preescolar. Los aportes al nivel superior deberían ser selectivos, tener objetivos precisos y conllevar una rendición de cuentas mucho mayor que en la actualidad.
Un análisis similar cabe a propósito del congelamiento por cuatro meses de la propuesta de impulso a la competitividad en su capítulo sobre asuntos portuarios. Éste contiene, entre otros, la autorización para que navieras con bandera extranjera realicen cabotaje entre puertos nacionales, la instalación de almacenes extraportuarios y la incorporación de otros agentes para actuar ante la Dirección de Aduanas. Son reformas valiosas, cuyo impulso se posterga por los reclamos de grupos de interés específicos, hipotecándose los significativos beneficios para el país que ellas supondrían. El Gobierno haría bien en recordarlos con más convicción. Por cierto, el congelamiento de esta agenda puede ser una decisión táctica, pero se extraña que el Gobierno defienda con más fuerza sus planteamientos y muestre una mayor voluntad para enfrentar a grupos de interés.
Riesgo de corporativización: el caso neozelandés
En un país tan desigual como el nuestro, crecer más rápido y lograr mayor equidad son tareas impostergables. Pero los grupos de presión pueden promover legislaciones y gastos públicos que atenten contra ambos objetivos. Nuestra historia está llena de tales ejemplos, y si bien en las décadas recientes se ha avanzado mucho en remover distorsiones y redirigir los dineros fiscales a la producción de bienes públicos o a los sectores que más lo necesitan, esa tarea está lejos de haberse concluido. En los últimos años, se observa que la valoración colectiva de la política ha disminuido. Hay muchas razones para eso, algunas propias de la modernización, pero el mundo político está reaccionando crecientemente a esta realidad mediante muestras de simpatía para con peticiones que se califican como “demandas ciudadanas”, sin reconocer que muchas de ellas responden a intereses que, de materializarse, afectarían el crecimiento o la equidad.
Las dificultades de algunos países para alcanzar el umbral del desarrollo, tras períodos de buen desempeño económico —lo que suele denominarse “la trampa de los ingresos medios”—, están muy influidas por la renuncia a buenas políticas públicas y el acomodo de éstas a las presiones de grupos particulares. Un ejemplo muy citado es Nueva Zelandia: llegó a un ingreso per cápita de 15 mil dólares (ajustado por poder de compra en moneda actual) en la primera mitad de la década de 1960, demorándose luego casi tres decenios en alcanzar los 20 mil dólares, un contraste con otros países de similar ingreso per cápita entonces, que siguieron creciendo a tasas muy satisfactorias. Los expertos concuerdan en que ese fenómeno fue consecuencia de una clase política que sucumbió a las presiones de diversos grupos sectoriales, que asfixiaron la economía y dañaron su competitividad. Nuestro país, que —según cifras del FMI— está en este momento con un ingreso per cápita (ajustado por poder de compra) de 15 mil dólares, debe evitar ese camino.
¿Se normaliza la inflación?
El Banco Central mantuvo la tasa de interés de política monetaria en 5,25 por ciento. Es una interrupción del aumento —salvo una pausa en enero pasado— que esta variable venía experimentando desde la reunión mensual de política monetaria de junio de 2010, cuando subió de 0,5 a un uno por ciento. Esta decisión estuvo en línea con las proyecciones del mercado. En la encuesta de expectativas económicas que realiza el Banco Central se observaba una reducción en la inflación esperada en los últimos meses, y esa tendencia se mantuvo en la última medición. Eso refleja que las decisiones de la autoridad monetaria han estado produciendo los resultados deseados. A esto ha contribuido la importante reducción mundial de los precios de los alimentos y, sobre todo, del petróleo. El WTI (West Texas Intermediate, un promedio de calidad del petróleo producido en Texas, que se emplea como referencia para fijar el precio de otros petróleos crudos) alcanzó hacia fines de abril precios cercanos a 114 dólares el barril; esta semana se ha transado en torno a 96 dólares.
No obstante, sería prematuro estimar asegurado el retorno de la inflación a tres por ciento, punto medio del rango usado por el Banco Central para guiar la política monetaria. La economía sigue ante una importante presión de demanda por sobre su capacidad efectiva de crecimiento, y hay ciertas dudas acerca del comportamiento de la política fiscal, que, frente a presiones de gasto, puede terminar siendo más expansiva en el mediano plazo que lo originalmente anticipado. No cabe descartar que la tasa de política monetaria retome su curso alcista, para ubicarse a fines de año medio punto porcentual por sobre la actual.
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Posteado por: NICOLAS GABOR LEVAI 16/07/2011 09:41 [ N° 1 ] |
1> "los dirigentes políticos, que representan a la población,". Creo que sería bueno dejar de repetir esta mentira. 2> La segunda mentira, justamente esgrimida por décadas por los políticos, cuyas consecuencias paga ahora el país, fue " universidad para todos". Solamente faltó agregar "para todos los capaces". Aquellos son base suficiente y sin condiciones naturales, no pueden exigir ese destino. Tampoco pueden recuperar el tiempo perdido. Para evitar que en el futuro, surja una generación perdida, es que la inversión debe ir dirigida a la preescolar y escolar básica.
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Posteado por: Edo. Romero G. 16/07/2011 10:11 [ N° 2 ] |
Es curioso : |
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Posteado por: rodrigo gonzalez fernandez 16/07/2011 13:34 [ N° 3 ] |
Dos leyes se ven como urgentes a raíz de los últimos acontecimientos políticos vividos en Chile. |
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Posteado por: mario rene diaz perez 16/07/2011 13:43 [ N° 4 ] |
Estè el poder centralizado en la persona del Presidente ---nuestro caso--- o estratificado entre varios estamentos superiores independientes, pero interactuando; dos elementos esenciales coexisten en la gestiòn de mando propia de las democracias: |
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Posteado por: mario rene diaz perez 16/07/2011 16:00 [ N° 5 ] |
CONTINUACION. |
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Posteado por: mario rene diaz perez 16/07/2011 16:24 [ N° 6 ] |
CONTINUACION. |
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Posteado por: Roberto Finat Díaz 16/07/2011 16:27 [ N° 7 ] |
A casi año y medio de este gobierno, ya es evidente que en el tema: ""Enfrentar a los grupos de interés", S.E. tiene mucho Grupo y muy poco Interés. |
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