Los seres humanos debieran vivir con arreglo a normas éticas, es decir, principios que regulen básicamente las relaciones con los congéneres. Lo hacen, en mayor o menor medida, unos pocos y algunos hasta con estilo y apostura. Ése fue el temple de Gabriel Valdés, cuya ausencia ya se percibe lamentable.
Provenía de los sectores altos de la sociedad chilena y su condición cristiana lo hizo descubrir muy joven las enseñanzas de la doctrina social de la Iglesia, prácticamente desconocida entonces en el país. Con otros jóvenes y algunos sacerdotes visionarios supo que las llagas sangrantes de Cristo se proyectan en los pobres, que ellos son los primeros invitados al Reino de los Cielos y que el amor a los semejantes colinda con el amor a Dios. Esas verdades del Evangelio podían servir de fundamento ideal para construir un proyecto político laico, y a lograrlo se comprometió con entusiasmo, primero desde la base y en cargos dirigentes y luego asumiendo tareas de gobierno y parlamentarias en las que descolló notablemente.
Todo lo hizo identificado con lo que pensaba, es decir éticamente, y con elegancia y estilo, sin abandonar las formas que le eran propias y en las que se había formado, es decir, estéticamente. Hasta que más no pudo, hasta cuando se fue calmadamente, con natural elegancia, "muriendo como mueren los que saben morir", para ocupar el sitio que la historia le tenía reservado.
CORUSCO
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Posteado por: Luis Alberto Federico Wetzler 13/09/2011 12:44 [ N° 1 ] |
Maravilloso recuerdo de Don Gabriel Valdés Subercaseaux. Quisiera recordar que en su familia, el vivir conforme al Evangelio era un deber y una vivencia cotidiana. Su hermano mayor fue un santo, de hecho el procedimiento de beatificación sigue su curso en Roma. Gabriel vivió en la Ciudad Eterna, para seguir el mismo de cerca y no sólo como embajador de Chile. El Cardenal Jorge Mejía, quien lo conoció bien, comentó que era un hombre de todos los tiempos, como Tomás Moro, un hombre que brillaba no sólo por sus conocimientos y vastísima cultura y dominio de varios idiomas. En todo caso lo que ha sido lo mas importante en don Gabriel fueron su vida interior y la serenidad de su alma, como un hombre bondadoso lleno de caridad. Fue una generación menor que el padre Alberto Hurtado Cruchaga, hoy San Alberto Hurtado, pero compartieron las mismas preocupaciones y desvelos por los más marginados de la sociedad, y ayudar de una manera efectiva inspirada en sus profundas devociones cristianas. Nunca se dejaron tentar por los extremismos marxistas, que ya asomaban con fuerza en su juventud. Jamás renegaron del Evangelio de Cristo, muy por el contrario vivieron conforme al mismo. Don Gabriel Valdés, fue un hombre que no conocía el odio, su prédica política siempre fue de paz y concordia. Por todas estas virtudes, fue sin duda el más grande estadista que tuvo Chile en la segunda mitad del Siglo XX. Por desgracia, y por pequeñeces ajenas, no llegó a ocupar la presidencia de la república, sin embargo no le quitó el sueño ni la paz. Estaba por encima de todas las mezquindades políticas y humanas. Dios cabe la menor duda que Dios lo tiene en su Santa Gloria. |
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Posteado por: mario rene diaz perez 13/09/2011 18:30 [ N° 2 ] |
Me asiste la convicciòn profunda, el señor Gabriel Valdès Subercaseaux fuè el ùnico humanista cristiano de su colectividad. No hubo, ni siquiera se divisa otro. |
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Posteado por: mario rene diaz perez 13/09/2011 19:15 [ N° 3 ] |
CONTINUACION. |
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