Al menos hay tres discusiones distintas en el debate sobre el aborto y su penalización. Aunque las tres están relacionadas, cuando se confunden se hace muy difícil un entendimiento, y no es raro que alguna de ellas pase por completo inadvertida.
La primera es de índole médico-clínica e incide en el así llamado aborto terapéutico. Esta discusión gira en torno a la existencia de conflictos entre la vida de la madre y la de su hijo no nacido, en los que el médico estaría obligado por las circunstancias a causar la muerte de este último si quiere salvar la primera. En los casos de conflicto actual no habría mayor dificultad, pues en general se acepta una acción que tiene por efecto la muerte del no nacido, cuando dicha muerte no es el medio para obtener la curación de la madre. La discusión apunta más bien a la posibilidad de anticiparse a la situación de conflicto, sustituyendo una ponderación de las circunstancias del caso concreto por una decisión previa del legislador, que permita causar la muerte de la criatura antes de que se llegue a un conflicto actual o inminente entre ambas vidas.
La segunda discusión es filosófica, pues se refiere al estatus del no nacido en cuanto sujeto u objeto, y a su correspondiente consideración como persona en la sociedad. Esta dimensión incide especialmente en los sistemas de plazos o de indicaciones (eugenésicas, criminológicas, sociales) que se utilizan para permitir el aborto en ciertos casos. El punto de partida de estos sistemas es la autonomía de la mujer para decidir si tiene o no al hijo, el denominado "derecho a elegir". Se reconoce que la protección constitucional del no nacido impide aceptar una autonomía sin límites, pero se sostiene que ella debe respetarse si existen razones de peso. Entre éstas se encuentra desde la posible afectación del bienestar psicológico de la mujer hasta un empeoramiento de la calidad de vida de su familia. La discusión filosófica es inevitable, pues resulta evidente que estos últimos bienes sólo pueden salvarse a costa de la vida del no nacido si éste no es considerado como una persona en la sociedad. Aunque es obvio que la sociedad puede ocupar distintos conceptos de persona para diversos fines (la capacidad penal, por ejemplo, difiere de la civil), la pregunta es si bajo todos ellos no existe una personalidad innata y no disponible y, en caso de que exista -como afirman muchos teóricos de los derechos humanos-, si de ello se siguen consecuencias para la legitimidad de la legislación positiva. Si así fuera, sería ilegítima una norma que permitiera, por ejemplo, sacrificar la vida de una persona para que no se reduzca la calidad de vida de otra.
La tercera discusión, de índole social, se refiere a la clase de relación que existe entre la madre y su hijo no nacido. Es usual que en el debate se plantee la opción entre deberes que consisten en no dañar a otros -como la prohibición general del homicidio- y meros deberes de solidaridad. Entre estos últimos, que tienen mucho menos peso y en principio no pueden exigirse coactivamente, se encontrarían los deberes que las madres tienen respecto de sus hijos no nacidos. Pero tales planteamientos son ciegos frente a una serie de instituciones fundamentales para el funcionamiento de la sociedad. Tales instituciones, compuestas de un entramado de derechos y deberes, nunca son algo meramente privado, pues sin ellas desaparecería el mínimo necesario de cohesión social. A estas instituciones responde la labor asistencial del Estado en caso de catástrofe, el castigo de los delincuentes, la obligación del policía o del soldado de arriesgarse ellos mismos para proteger a un ciudadano, etcétera. El cumplimiento de los deberes correspondientes no es simplemente un acto de solidaridad. Si el deber de las madres de cuidar y atender a sus hijos es de esta clase o se les asemeja, entonces su función no es algo solamente privado, sino la ejecución de una tarea social irrenunciable.
Esto no significa que la madre esté obligada a llevar el cumplimiento de ese deber tan lejos como para sacrificar su vida, pero allí donde se considere a la criatura como sujeto y no como objeto -como ocurre en Chile-, debe llevarlo hasta un punto en el que el acto del médico no pueda interpretarse sólo como provocación de la muerte del no nacido. En el mismo sentido, no pocos de los casos en que se plantea la posibilidad de abortar se relacionan con deficiencias de la sociedad y del Estado en la protección de sus integrantes, especialmente en el aborto eugenésico y en el aborto por razones socioeconómicas. La alternativa del aborto puede ser mucho más barata, pero podría implicar una abusiva transferencia al ámbito privado -la mujer y su entorno- de problemas cuya solución debería abordar la sociedad en su conjunto.
El principio de respeto a la vida del que está por nacer ha sido invariablemente sostenido por la inmensa mayoría ciudadana, que se ha sentido interpretada por la categórica norma constitucional vigente, según la cual la ley protege esa vida, y de allí que dicha norma haya sido mantenida intocada en las decenas de reformas introducidas a la Carta Fundamental. Si la sociedad respalda ese respeto básico, nada justifica que posiciones minoritarias pretendan imponer un criterio contrario.
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Posteado por: sr oreste assereto 15/09/2011 09:35 [ N° 1 ] |
El aborto es un problema exclusivo y existencial de la madre. |
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Posteado por: Carlos Fernández Lores 15/09/2011 09:55 [ N° 2 ] |
“EL ÓVULO FERTILIZADO NO ES UNA PERSONA”. Hans Küng, teólogo Hans Küng, uno de los teólogos más críticos del catolicismo, aseveró que la Iglesia debe considerar que impedir el aborto puede representar un problema serio, sobre todo para las mujeres pobres, y lo mejor sería tener una posición de misericordia, pues permanecer radicalizada “no es una posición cristiana”. Küng reconoce que la Iglesia católica está en el extremo y “no permite nada”. “La consecuencia no es que no haya abortos, los sigue habiendo, pero ilegales. Evidentemente es muy peligroso por falta de higiene; las condiciones de ese aborto son malas para las mujeres y pueden tener consecuencias para toda la vida. Esa es una posición sin misericordia y no pienso que sea una posición cristiana”. “Al pensar el aborto como un método de control de la natalidad, evidentemente no es respeto de la vida humana”. Éste, dijo, es un extremo, pero el otro, es “el que no permite nada, que no lo ve como un problema serio para muchas mujeres, especialmente de las mujeres pobres, porque las ricas buscan un método a sus posibilidades”. Otro punto considerado importante por el teólogo es que la tradición católica ha distinguido que la vida humana existe ya desde la fecundación, no obstante, “esa es una gran diferencia entre la doctrina clásica católica y Santo Tomás de Aquino”, pues éste considera que la animación humana es un proceso y no hay ya una persona al inicio”. Porque la persona humana, dice Tomás de Aquino, presupone un anima intellectualis, un intelecto, entonces todo eso que distingue al hombre del animal, se ve que al inicio no hay una persona humana”. continua... |
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Posteado por: Carlos Fernández Lores 15/09/2011 09:56 [ N° 3 ] |
Por lo que, insiste, “un óvulo fertilizado, evidentemente, es ya vida humana, pero no es una persona. Entonces el problema del aborto se reduce considerablemente”. De esta forma, Küng mencionó el ejemplo de Alemania, cuya legislación permite un aborto en los tres primeros meses; ellos “entienden que durante esa evolución, (del feto) cada mes se hace más grave el problema”; sin embargo, la mejor solución debería ser la anticoncepción. Empero, resalta la contradicción del pensamiento católico, porque “la Iglesia prohíbe el aborto y al mismo tiempo la píldora, esto es un poco contraproducente”, sentenció. Al mismo tiempo, llamó a los legisladores a lograr una posición media, porque “es necesario lograr acuerdo para todos y no sólo para una parte”.
Nació en Sursee, Suiza, en 1928, y ya desde el principio de su formación como teólogo propició la alarma de la Iglesia católica por sus severas críticas. En 1951 se licenció en filosofía con un trabajo sobre el humanismo ateo de Jean-Paul Sartre en la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma; cuatro años más tarde expone la tesis Justificación. La doctrina de Kart Barth y una reflexión católica, para obtener el doctorado en teología; sin embargo, el Departamento del Santo Oficio del Vaticano incluye el “dossier Küng”, con la intención de censurar el libro, pero no lo consigue. En 1962 fue nombrado oficialmente por el papa Juan XXIII como consultor teológico del Concilio Vaticano; pero debido a las severas críticas al pontificado de Juan Pablo II, el Vaticano le revocó su facultad para enseñanza como teólogo católico, en 1979, aunque siguió con la cátedra pero desde una posición secular. |
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Posteado por: HERNAN SAEZ IGLESIAS 15/09/2011 10:18 [ N° 4 ] |
1) Nada de filosófico el truco de revestir de calidad de perona a un feto |
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Posteado por: Alejandro Vial Latorre 15/09/2011 10:39 [ N° 5 ] |
Reconozco tener una "contradicción vital" en este tema; situación que he superado respecto de los métodos de prevención del embarazo, de los cuales soy un firme partidario. |
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Posteado por: Alvaro Astaburuaga Gatica 15/09/2011 12:27 [ N° 6 ] |
Me parece que la editorial está muy bien planteada. |
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Posteado por: Alvaro Astaburuaga Gatica 15/09/2011 12:35 [ N° 7 ] |
De los comentarios hechos a esta editorial, sólo quisiera referirme a la referencia al teólogo Hans Kung. |
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Posteado por: Carlos Fernández Lores 15/09/2011 14:25 [ N° 8 ] |
Sr Abstaburuaga: Le recuerdo que, tanto Kung como El Papa Actual fueron dos de los tres asesores teologicos del concilio vaticano II la mayor diferencia entre ellos es que uno permaneció fiel a los cambios del concilio y propugno desde la doctrina seguir avanzando por ese camino ... y otro parece tener problemas con lo que el concilio cambió en la iglesia y también basado sobre todo en la doctrina previa al concilio, parece querer volver atrás... cual de los dos caminos seguirá la iglesia en el futuro y las consecuencias que esto tenga están por verse aún... |
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Posteado por: Salvador Gandulfo Troncoso 15/09/2011 17:28 [ N° 9 ] |
El aborto es un crimen, vulgar y silvestre, se da muerte a una creatura que no puede defenderse y que no tiene culpa alguna. |
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Posteado por: NICOLAS GABOR LEVAI 16/09/2011 07:39 [ N° 10 ] |
" El principio de respeto a la vida del que está por nacer ha sido invariablemente sostenido por la inmensa mayoría ciudadana...", ¿ De dónde sacó el respaldo para esa aseveración ? Hace mucha falta para institucionalizar los plebiscitos para que interesados en imponer sus ideas no se tomen "la voz de la ciudadanía". |
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Posteado por: Mónica Vásquez Vetterlein 16/09/2011 08:32 [ N° 11 ] |
Defendamos la vida con fuerza desde su inicio. Soy madre y se que una mujer cambia biologica y emocionalmente desde la concepción, es todo su cuerpo y su alma que sigue el camino de la vida, es lo natural.No tenemos derecho a eregirnos en dioses y decidir sobre algo tan maravillozo como el milagro de la vida que debe seguir su curso. Si se abre la puerta un poco a este tipo de debates, después no se puede cerrar y terminariamos como en paises de Europa en que ya van discutiendo cuál es la última semana en que pueden matar sin causar sufrimiento a ese ser a quien niegan la calidad de persona, pero en quien reconocen capacidad de sentir dolor. Además, el aborto es contrario a la naturaleza misma de la mujer, todo el ser de una mujer se inclina a la vida y la sociedad debe ayudar a que una mujer no tomé una decisión reñida con su naturaleza, cuyo eco retumbará en su alma hasta el último día de su vida. |
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