Estas Fiestas Patrias parecen cerrar una etapa que se inició hace algo más de tres meses, con el movimiento estudiantil, y cuya cima fue el cambio de gabinete de julio. ¿Qué lecciones preliminares se extraen de este episodio? Por de pronto, se perdió el foco de la calidad de la educación con que comenzó el movimiento. Chile tenía conciencia hace ya tiempo de una tarea pendiente en cuanto a la calidad de su sistema educacional, aunque desconocía los costos envueltos. El actual debate ha clarificado las cifras y complejidades para abordar esta materia, pero el conflicto se ha desviado hacia la consigna de acabar con el emprendimiento privado y restringir la libertad de enseñanza. La ideologización de los dirigentes universitarios y el oportunismo del gremio de los profesores y de ciertos sectores políticos han distanciado paulatinamente a la clase media, más preocupada del financiamiento de los estudios de sus hijos que del frenesí refundacional.
Se centró el debate público en el sistema educacional, pero su radicalización ha costado un tiempo valioso para abordar las verdaderas prioridades. Todos saben que la igualdad de oportunidades se construye primeramente en la educación escolar, y más aún en la preescolar, y esos logros se proyectan luego en la educación superior. De ahí la urgencia de impulsar el acuerdo alcanzado en la administración Bachelet para una nueva institucionalidad —la Agencia de Calidad y la Superintendencia de Educación—, y así reforzar la calidad del sistema escolar. El poder de presión de los universitarios, unido al mayor protagonismo de sus dirigentes y a los propios errores del Gobierno en su momento, no deben hacer perder la prioridad social que corresponde a la educación escolar. El ministerio de Felipe Bulnes, centrado en la administración de la crisis, debe retomar esa senda.
La Confech: del diálogo a la confrontación
Hay materias, como la gratuidad de los estudios universitarios, que tras estas polémicas han quedado despejadas. Su carácter regresivo y costo económico, más la experiencia comparada, han llevado a enterrar esa idea.
Asimismo, en la cúspide del conflicto, se quiso proyectar la imagen de que Chile, su modelo de desarrollo y su institucionalidad estaban cuestionados. Se exigía comenzar de cero, con una asamblea constituyente. Pasada la novedad de la irrupción juvenil y tras el fracaso del paro laboral convocado por la CUT con el apoyo de la Confech, el movimiento ha perdido impulso. Disgustó a muchos que la CUT les haya querido impedir trabajar, haciéndolos adherir forzosamente a la protesta, y reaccionaron en forma airada. La posterior tragedia aérea de Juan Fernández y la invitación del Presidente Piñera de constituir una instancia de diálogo directo con los estudiantes introdujeron una pausa reflexiva en el país.
Pero finalmente, con tensiones internas, la Confech rechazó la mesa de diálogo porque no se le dan las garantías que exige y fijó un calendario de manifestaciones. Ella opta así por las movilizaciones y pone en peligro el año académico y la estabilidad financiera de algunas universidades. Es difícil anticipar qué convocatoria pueda alcanzar esa intransigencia.
El Gobierno persistirá en la vía legislativa, sin cejar en sus intentos de facilitar el regreso a clases de quienes quieren hacerlo, en apoyar a los planteles que quieren normalizar su situación, e impulsar los proyectos de ley que benefician a miles de familias de ingresos medios agobiadas por los créditos universitarios.
La fuerza de la Concertación
La Concertación se tentó con la popularidad del movimiento estudiantil, sin advertir que ella era destinataria de buena parte de la molestia y que la única forma de sumarse a él era desdecirse de su propia obra. La idea de desandar el camino seduce a sectores de la coalición, que promueven ampliarla hacia la izquierda y reemplazarla por un nuevo referente.
La oposición cree estar frente a un gobierno débil e inexperto, y se acrecienta su ansiedad por regresar al poder con Bachelet. Pero esa única carta es también parte del problema. El oficialismo, pese a su baja aprobación, cuenta con varios ministros en situación espectable.
Se menosprecia el espacio institucional que tiene la Concertación y que, pese al complejo escenario actual —con una aprobación de sólo 17 por ciento, según reconoció su último vocero, Ignacio Walker—, tiene toda la proyección que permite el libre juego de nuestra democracia. Su relación con el Gobierno y la consideración pública de la Concertación como bloque opositor no tienen comparación en la mayor parte de las democracias de América Latina.
Todo eso forma parte del proceso que atraviesa esa agrupación de partidos, entremezclándose con los que cada uno vive en su interior. Así, la DC ha vuelto a pensar en sí misma y en la identidad democratacristiana, sin querer debilitar su vínculo con la Concertación, pero tampoco diluirse en ella.
¿Valoriza La Concertación su obra de 20 años, con aciertos y errores, o se olvida de su firma en la actual Constitución y su marca en importantes modernizaciones de las últimas décadas, e inicia la búsqueda de un nuevo proyecto político, con nuevos socios? Decidoramente, Lagos Weber advierte que, si no son capaces de gobernarse a sí mismos siendo un grupo pequeño, ¿cómo podrían liderar un movimiento más amplio?
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Posteado por: sr oreste assereto 18/09/2011 10:46 [ N° 1 ] |
Lo unico que lograra el movimiento estudiantil es que miles de estudiantes van a perder el año escolar. |
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Posteado por: Sergio Alberto Valenzuela Benavente 18/09/2011 12:05 [ N° 2 ] |
Los estudiantes han sido engañados una vez más.Ahora lo fueron por sus dirigentes,todos militantes políticos,lo que les resta representatividad de su propio gremio dado que representan a un partido y a sus intereses políticos.El Gobierno debe gobernar para toda la nación,por ello no puede dejar de legislar,no puede acomodar plazos establecidos ni dar en el gusto a la realización de un reality televisivo en sus conversaciones.El tema de la educación está radicado en la calidad y en el mejoramiento de las condiciones económicas para los estudiantes.Son dos puntos cruciales que los estudiantes deben comprender,porque todo lo que agreguen a la parrilla,está fuera de su órbita. |
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Posteado por: Felipe Andes Valdes 18/09/2011 12:07 [ N° 3 ] |
El presidente Priñera tiene una ventana de oportunidad para hacer lo que todos los expertos han recomentado, impulsar decididamente la applicacion de la ley que permite evaluar a los profesores y sacar del sistema al 5 por ciento de los peores. Esa medida, es la unica base que permite que las mejoras que se introduzcan al sistema tengan algun efecto. |
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Posteado por: Irmela Eckermann Ludwig 18/09/2011 15:32 [ N° 4 ] |
Los tres posteos y el artículo son redondos y si todo sigue igual es que la política de las bajas pasiones o el ansia de poder, son la cola del diablo...con bigotes. |
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Posteado por: Patricio Balbontin Varas 18/09/2011 23:36 [ N° 5 ] |
Yo, como simple ciudadano le sugiero al presidente Piñera que lea el guion de la nueva teleserie de TVN ( ahora deberia llamarse TVP Television Publica, asi ha pasado a llamarse este canal), me refiero al guion de "Aqui mando yo". |
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Posteado por: Orlando Caputo Leiva 19/09/2011 08:06 [ N° 6 ] |
Si el gobierno no entrega una solucion al movimiento estudiantil todo este periodo se puede recuperar por parte de los estudiantes de todo Chile realizando dos agnos de estudio en un agno y medio considerando el primer semestre de este agno. dado el entusiasmo de los estudiantes y de las familias que actualmente viven agobiadas, el rendiento academico podria ser muy bueno. |
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Posteado por: HERNAN SAEZ IGLESIAS 19/09/2011 10:38 [ N° 7 ] |
LO que el editorialista llama "radicalización" del movimiento es lo único sensato si es que interesa solucionar la miersia educacional que nos azota. |
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