El ministro de Economía, Pablo Longueira, ha informado recientemente que el proyecto de reformas a la Ley de Quiebras será enviado a mediados de 2012 y que él planteará la modificación de más de 250 artículos. Es una reforma mayor, fuertemente impulsada por el anterior ministro, Juan Andrés Fontaine, y que incide en un aspecto central de la economía, cual es el fomento de la iniciativa empresarial.
Existe ya antiguo consenso en que la actual ley castiga en exceso a quienes quiebran. Por una parte, no separa los bienes de la empresa de aquellos de los dueños. Por otra, los empresarios que están en problemas enfrentan con muchas desventajas cualquier negociación con el sistema financiero. En fin, los acreedores valistas (aquellos que no tienen garantizados sus créditos con hipotecas o prendas) tienden a salir muy perjudicados con los procesos. Todo lo anterior explica por qué hay en Chile un número tan bajo de quiebras en comparación con otros países —algo a cuyo respecto ha alertado la propia OCDE—.
Según se ha conocido hasta ahora, esta reforma separaría lo económico de lo penal, para evitar el halo de fraude que suele estigmatizar a las quiebras. Esto incentivaría a los empresarios a acudir a la justicia de manera voluntaria, reemplazando la figura actual por otra más bien similar a la de un concurso. Para esto se propone crear un tribunal especializado, con competencia para recibir las solicitudes concursables del empresario y de sus acreedores. Esto parece ampliamente conveniente y circunscribiría la figura del síndico a un número menor de casos (sólo si se votase la quiebra). Asimismo, es fundamental que la reforma a la Ley de Quiebras incorpore a todos los acreedores en la etapa inicial, formalizando ésta. Ello es conveniente y sensato, pese a la oposición de los bancos, que perderían su actual posición privilegiada.
Dado que buena parte de los emprendimientos fracasa, es fundamental que el sistema económico contemple salidas expeditas para cerrar esa actividad y permitir abordar una nueva opción empresarial. De lo contrario, quien fracasa por primera vez se ve enfrentado a un futuro muy complejo, que no sólo le dificulta recuperarse, sino que inhibe a otros a participar. Es de recordar que grandes empresarios mundiales, tras fracasar en sus primeros intentos, consiguieron grandes éxitos posteriores. Siendo así, es fundamental que la legislación esté orientada a ese objetivo.
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Posteado por: sr oreste assereto 18/09/2011 10:39 [ N° 1 ] |
La ley de quiebras en Chile penaliza para toda la vida al empresario que fracasa. |
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Posteado por: NICOLAS GABOR LEVAI 18/09/2011 12:39 [ N° 2 ] |
Lo importante es (y será) no dejar crecer los grandes conglomerados económicos, léase cadenas de hipermercados, grandes tiendas y bancos. Cuando uno de esos, como La Polar, algunos ejecutivos les ponen ruedas y cometen ilícitos, el Fisco (el dinero de todos) debe salvarlo por ser un "problema social". |
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Posteado por: Carlos Ignacio Salas Soto 18/09/2011 16:27 [ N° 3 ] |
“Es una reforma mayor, fuertemente impulsada por el anterior ministro, Juan Andrés Fontaine, y que incide en un aspecto central de la economía, cual es el fomento de la iniciativa empresarial.” ¿Prestaran los Bancos sin garantías reales? Si bien parece interesante la “reforma mayor”, no es tan claro que termine en “fomento de la iniciativa empresarial. |
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