La gran causa del movimiento estudiantil —una educación de calidad— ha terminado por convertirse en varias pequeñas causas corporativas que representan los intereses de los grupos de presión que lidera la Confech y que fueron respaldados en su momento por el Consejo de Rectores. El resto del discurso es estrategia, ideologismo y márketing.
El prematuro fracaso de la mesa de diálogo —trabajosamente montada entre la Confech, el Colegio de Profesores y el Ejecutivo— refleja la escasa convicción que animaba a los estudiantes. Éstos sólo aceptaron participar en esa instancia al advertir el amplio respaldo de opinión pública que tenía tal diálogo y en medio del clima social creado por el accidente aéreo de Juan Fernández. Las garantías, condiciones y obstáculos levantados posteriormente por los dirigentes universitarios para sentarse a esa mesa expresan la falta de confianza de los dirigentes en esa vía. Lo anterior, sin perjuicio del discutible sentido de oportunidad del Gobierno para proponer una nueva y necesaria legislación de resguardo de la población contra saqueos y tomas violentas, justo antes de reunirse por segunda vez con la Confech.
El acta de esa última sesión de trabajo, publicada por “El Mercurio”, desnuda la ofuscación de los dirigentes estudiantiles ante la primera negativa que reciben del Gobierno —que hasta aquí ha sido más bien difuso y concesivo con el movimiento— en más de cuatro meses de movilización: no a la gratuidad para los estudiantes de las instituciones del Consejo de Rectores. Ellos representan menos del 30 por ciento de la matrícula de educación superior y concentran una mayor representación de los dos quintiles de más altos ingresos. Denunciando la intransigencia del Gobierno ante esta demanda, los secundarios abandonaron las conversaciones y los universitarios confirmaron el quiebre en su asamblea. Nunca se alcanzó a hablar de mecanismos y procesos para asegurar la calidad de la enseñanza, ni de la forma de materializar los aspectos en que existe acuerdo —la mayor parte de ellos revelados ante la opinión pública por el movimiento estudiantil—, como los problemas de acceso y equidad en el financiamiento de educación superior o las debilidades de los procesos de acreditación.
Para presentarla al público, la Confech adecuó posteriormente su demanda de gratuidad al 70 por ciento de los alumnos de menores ingresos dentro de la Confech, pero mantuvo excluidos de este beneficio —hasta un futuro incierto y condicionado— al universo de los alumnos de las universidades privadas, institutos profesionales y centros de formación técnica, que representan más del 60 por ciento de la matrícula de educación superior.
¿Ánimo de acuerdo?
Quienes lideraron el quiebre de la mesa, según revela el acta mencionada, no son los mismos que han oficiado de voceros del movimiento. Esto sugiere la preponderancia que van adquiriendo los grupos más radicalizados —ajenos al PC, al que pertenecen varios de los dirigentes más relevantes de la Confech—, a medida que el conflicto se prolonga. La inusitada violencia del intento de marcha de los estudiantes el pasado jueves abona esta tesis.
Sin embargo, la distancia entre el PC y la ultraizquierda nunca ha sido del todo creíble en Chile. Los vasos comunicantes entre ese partido y los movimientos más extremos y violentos son innegables. El PC nunca ha condenado la violencia política de la izquierda —sea en democracia o bajo el gobierno militar—, y siempre la califica como reacción legítima ante una agresión real o supuesta. El que hoy el PC tenga representación en el Congreso no obedece a un cambio doctrinario de su parte en favor de la democracia y la exclusión de la vía revolucionaria. Él no se ha desdicho de las definiciones que lo mantuvieron al margen de cualquier alianza política con la Concertación durante dos décadas. Ha sido el debilitamiento político de esa coalición lo que la forzó a llegar a entendimientos electorales de mutuo beneficio con el Partido Comunista.
Ciertamente, el asambleísmo de la Confech dificulta su gobierno y limita su capacidad de negociar con los poderes públicos, pero no es claro cuánto ánimo de negociación y acuerdo exista verdaderamente en su interior.
Propuestas claras
Con los estudiantes optando por la calle, el Ejecutivo deberá ahora dirigir sus esfuerzos a la vía institucional del Congreso y presentar sus propuestas para resolver los problemas y debilidades del sistema educacional. Los diputados y senadores deberán ahora recoger, desde los estudiantes y la comunidad, los puntos de vista que tengan valor. Eso exige al Gobierno precisar bien su agenda en los distintos niveles: educación preescolar, escolar, técnico-profesional y superior. Ahí deberá promover los acuerdos y consensos legislativos que permitan avanzar en los diversos campos. Esos entendimientos no serán fáciles, dadas la crisis que afecta a la Concertación y la carencia de liderazgos claros en la oposición. Adquiere, pues, más importancia aún que el Gobierno comunique a la ciudadanía sus propuestas en esta materia de manera resuelta y explicativa.
Pero incluso sorteando todos estos obstáculos, los consensos en educación que alcance el mundo político no pueden quedar entregados a una tramitación legal librada a su suerte, como ocurrió con los acuerdos de 2006, que aún no se materializan en la realidad. Esa experiencia marcó a muchos de los jóvenes que hoy se declaran indignados y sería una fuente de descrédito para nuestra institucionalidad política.
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Posteado por: jorge chovar aguilera 09/10/2011 09:14 [ N° 1 ] |
Camila: un viejo adagio dice que hay que predicar con el ejemplo. Antes de reclamar contra el sistema binominal, de exigir justicia y acusar de falta de representatividad al gobierno, debes “partir por ordenar la casa”. Y por favor NO ES CHISTE |
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Posteado por: HERNAN SAEZ IGLESIAS 09/10/2011 10:09 [ N° 2 ] |
Demasiado segado y poco objetico este editorial. |
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Posteado por: Carlos Astudillo 09/10/2011 11:36 [ N° 3 ] |
Así comienza esta columna: Y yo, a la columna, con excepción de algunos conceptos que sí valen la pena, la calificaría igual: estrategia, ideologismo y márketing. |
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Posteado por: Alvaro Rojas 09/10/2011 13:05 [ N° 4 ] |
Los intentos de dividir con retórica a los estudiantes; debilitarlos por miedo a la feroz represión; por intrigar en contra de ellos no han resultado hasta ahora. Insistir en ese camino sólo lleva a una consecuente derrota de los intransigentes en el gobierno. |
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Posteado por: Germán Rojas Jiménez 09/10/2011 13:19 [ N° 5 ] |
“Sin embargo, la distancia entre el PC y la ultraizquierda nunca ha sido del todo creíble en Chile” Efectivamente, durante el gobierno de la Unidad Popular el Partido Comunista pretendía aparecer como moderado con su eslogan “no a la guerra civil” y en complicidad con Cuba introducía armas en el país, acción totalmente contradictoria con su mentado eslogan… |
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Posteado por: Carlos Ignacio Salas Soto 09/10/2011 13:46 [ N° 6 ] |
Para presentarla al público, la "Confech adecuó posteriormente su demanda de gratuidad al 70 por ciento de los alumnos de menores ingresos dentro de la Confech, pero mantuvo excluidos de este beneficio —hasta un futuro incierto y condicionado— al universo de los alumnos de las universidades privadas, institutos profesionales y centros de formación técnica, que representan más del 60 por ciento de la matrícula de educación superior." Para formarse una opinión fundada, en rigor hay que documentar y documentarse de la lógica que sustenta un argumento, antes que descartarlo a priori. Habría que ver si las Universidades, Institutos y Centros que se excluyen, son comparables con las que se incluyen, en particular y a modo de ejemplo: i) Sus proyectos de desarrollo institucional. Un alto porcentaje de los alumnos de la educación superior, y que acceden al CAE, se concentran en tres instituciones; sería interesante transparentar, si con comparables en los atributos señalados y otros relevantes. Las Universidades que se incluyen en el petitorio, son aquellas que también concentran el aporte indirecto (mejores puntajes), que tienen sistemas de becas para alumnos de bajos ingresos y alto rendimiento (a modo de ejemplo, la PUC). Sería interesante también transrentar si las que excluyen, son aquellas que se pueden tipificar como las que sus flujos finalmente llegan a sus sociedades relacionadas, situaci{on que el ex-ministro Joaquín Lavín señaló derechamebte que había que modificar. Que hay grupos de presión y de intereses capaces de cambiar ministros, no cabe duda. |
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Posteado por: Eduardo Díaz Herrera 09/10/2011 14:36 [ N° 7 ] |
Es que Chile transitó del Régimen Militar a la Dictadura de las Cúpulas de los Partidos Políticos, y estos mantienen cautiva la democracia en la República de Santiago Oriente, donde, además, concentran la riqueza del país. Han ahogado a los cuerpos sociales intermedios y se niegan a distribuir la democracia, la educación y la riqueza, en las fronteras interiores del abandono y la pobreza; entre los pueblos olvidados y regiones. Temen una democracia de verdad, participativa y multicultural. Preguntémosle al chileno sin temor: ¿Está usted de acuerdo en que exista una Educación Pública gratuita y de calidad en todos sus niveles, garantizada por el Estado?
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Posteado por: Edo. Romero G. 09/10/2011 14:48 [ N° 8 ] |
a propósito de ideoligías |
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Posteado por: edgar rodriguez fuentes 09/10/2011 17:30 [ N° 9 ] |
Mientras todos hablan de politica,tenemos a nuestros Carabineros recibiendo:piedras,palos,bombas incendiarias,golpes,ataque televisivos de T V N,donde los tratan como reales CAVERNICOLAS,debo decir que chilito APESTA de sus politicos,son una verguenza. |
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