La seguidilla de graves y fatales accidentes protagonizados por buses interurbanos de la empresa Tur-Bus ha instalado, una vez más, el tema de la gestión del transporte de pasajeros, el cumplimiento de las normas existentes respecto de la seguridad y de las jornadas de trabajo de los conductores, el tiempo de descanso y la idoneidad necesaria en la conducción de largos tramos en la ruta.
El presidente de la compañía, al dar comprensiblemente la cara por esta situación, manifestó que siempre tendrán accidentes, por el gran tamaño de la empresa, pero que están en "un proceso de mejorar todos los parámetros que tienen que ver con seguridad". La ministra del Trabajo había sido categórica al sostener que Tur-Bus es la compañía que registra mayor cantidad de multas por incumplimiento de horarios en los choferes, recalcando que debe mejorar el sistema de transporte de pasajeros.
La empresa Tur-Bus, con 63 años de existencia y más de 1.000 buses, es responsable de casi la mitad del transporte interurbano del país. Fue ciertamente una compañía de excelencia en su rubro, por su ímpetu modernizador y la calidad de su servicio a bordo, junto con buenos niveles de seguridad. A partir de una negativa incursión en el negocio aéreo, se resintió la calidad de su foco de transporte en tierra y aparentemente no ha logrado recuperar del todo sus niveles de antaño. Denuncias por excesos de velocidad, buses incendiados, desbarrancados o colisionados con víctimas fatales -con veinte fallecidos en noviembre de 2010 en la Autopista del Sol- tienen justamente preocupados a la familia propietaria y, lógicamente, a la autoridad.
Los accidentes en las autopistas deberían haber mermado sustancialmente en las dobles vías, pero los conductores constantemente repiten las conductas de riesgo. Muchas veces el cansancio debido a una jornada de trabajo superior a lo permitido ha sido causa determinante de esas tragedias, a lo que se agrega el a veces deficiente diseño de algunas de nuestras rutas nortinas, por ejemplo. Sin duda, una fiscalización exhaustiva y un control sobre el cumplimiento de las normas laborales contribuirían con mayor eficacia a la disminución de la tasa actual de accidentes. Las revisiones que se practican en los terminales de buses son esenciales, pero también lo es una mayor vigilancia en las carreteras, que no pueden prescindir de sanciones aun más graves si no se acredita una seria voluntad de las empresas que prestan este servicio fundamental para la población de recuperar los niveles máximos de seguridad posibles.
Por cierto, en el sensible rubro del transporte de pasajeros no es bueno el fatalismo, pues implica aceptar de antemano que las condiciones para garantizar la seguridad física de las personas se saltarán por algún lado. Lo que debe existir es una preocupación activa por cumplir con todas las reglas laborales y de gestión, y allanarse de buena fe al examen del fiscalizador.
No es bueno el fatalismo en el transporte de pasajeros; sí lo es cumplir con las reglas y allanarse de buena fe al examen del fiscalizador.
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Posteado por: sr oreste assereto 25/01/2012 10:35 [ N° 1 ] |
En este tema de los buses me ha sorprendido la falta de seriedad de los argumentos y las amenazas de "cerrar" la empresa debido a los accidentes. |
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Posteado por: mario rene diaz perez 25/01/2012 10:51 [ N° 2 ] |
Al margen de cuan prosaico parezca, es necesario los seremis de transporte ---a travès de sus inspectores premunidos de un listado de chequeo en triplicado--- se hagan presente en terminales y rutas con frecuencias cercanas y en lugar/dìa-hora no anunciados. Implacables e insobornables al momento de registrar irregularidades. |
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Posteado por: Carlos Astudillo 25/01/2012 15:47 [ N° 3 ] |
Las fiscalizaciones suelen hacerse en los siguientes casos (y con parafernalia): |
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Posteado por: roberto vergara vergara 25/01/2012 16:53 [ N° 4 ] |
Estamos complicados como sociedad. No solo esta este problema, de los buses intercomunales, también esta el problema de los chóferes de camiones que transportan pollos vivos con destino a los mataderos de los mismos. Hace poco en una fiesta familiar conversé con un chofer de estos camiones. No puedo dar nombres, por proteger su fuente de trabajo. El contaba de su jornada de trabajo. Empezaba a las 10 de la noche del día domingo y terminaba como a las ocho de la noche del día siguiente. En La práctica le quedaban dos horas de descanso y horas muertas entre espera que le carguen el camión y otros. Ya que volvía a entrar a su trabajo nuevamente a las 10 de la noche del lunes. En la práctica cuando andamos en carretera, cuantas veces estamos en peligro, cuando viene un camión en contra en que condiciones viene ese chofer, habrá dormido lo suficiente. Si este sistema neoliberal. Es menos estado. Entonces quienes fiscalizaran el bien común. Al parecer nadie. Tenemos una gran falla en el sistema. Espero que alguna autoridad, en una forma permanente, fiscalicé o haga su trabajo en beneficios de todos.- Saludos cordiales Roberto Vergara. |
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