Informa la prensa que, por fin, la Fuente de las Tres Gracias ha vuelto a su sitio en la intersección de las calles La Bolsa y Bandera, tras el "camio- nicidio" del que fue víctima hace algunos meses. Al parecer, el trabajo de restauración ha sido óptimo y se le ha devuelto a una de las esquinas singulares de la ciudad un remanso de arte y buen gusto.
Tía Waverly está feliz, pues, como recordará el lector, ella fue testigo presencial de aquel "camionicidio", y por quien me enteré del mismo y me inspiré para escribir la primera de tres columnas que he dedicado al hecho, incluida la actual. Con todo, amable lector, hasta ahora no había reparado en que la tía bien pudo sufrir igual descalabro, por lo cerca que se encontraba de la fuente, y que, en su caso, difícilmente habríamos podido restaurarla. Imagínese la frase de otro testigo del hecho, aplicada a tía Waverly: "Quedó tirada en el suelo y los escombros estaban todos repartidos...".
En fin, resulta igualmente interesante considerar -modestia aparte- la influencia de esta sección del diario, que denunció prontamente el atropello y llamó a que las autoridades correspondientes del municipio se pusieran manos a la obra, lo que quedó a cargo del escultor Luis Montes Becker y su equipo.
La prensa no pierde poder, podría concluirse, en la medida en que mantiene una fina sintonía con el pueblo ciudadano, y día tras día.
B. B. COOPER
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