Cristóbal Orrego
Yasna Provoste se sentó en su trono cuando ya funcionaba en plenitud esa máquina de mover dinero conforme a reglas contables diversas de las de la Contraloría General de la República (¡ay, carajo, pero qué esfuerzos hay que hacer para no usar palabras malsonantes!). De manera que a ella le tocó estar ahí cuando reventó un problema que, según los mal pensados, debe de existir en todos los ministerios: comenzamos por Obras Públicas; ahora estamos en Educación. Ya vendrán los demás. Por eso, sostengo enfáticamente que la señora Provoste es, como el nombre lo dice, esencialmente proba.
Esencialmente honrada; pero, accidentalmente, no aprueba todas las asignaturas.
Su gran dificultad es que ha estado sentada sobre el inodoro durante mucho tiempo. Eso tiene sus consecuencias. Miren, si no, el terrible caso del que nos informa la prensa. Pam Babcock pasó dos años encerrada en el baño de la casa de su novio. Hasta que al hombre se le ocurrió pedir ayuda. Las autoridades la hallaron adherida a la tapa del inodoro. Se piensa que estuvo ahí durante más de un mes, porque le surgieron úlceras que la adhirieron a la tapa. El alguacil Bryan Whipple tuvo que usar una palanca para arrancar la tapa del resto del aparato y así llevarse a la señorita con la tapa unida a la zona de contacto. "Posiblemente dormía en el inodoro", sostuvo.
Un problema de higiene, de velocidad, de no dormir en el inodoro. ¿Me entienden?
Yasna Provoste llegó al Ministerio de Educación como una señora honesta: ¡se encontró el hedor maduro! No obstante, su dejarse estar tanto tiempo, tan negligentemente encima de los malos olores, amerita una sanción. Los diputados que la acusan hacen bien.
Joaquín Lavín emitió una opinión valiosa contra la acusación constitucional, fundado no en sus conocimientos jurídicos sino en la oportunidad política de dar esta pelea ahora. Él sabe más que yo sobre esto último. Por algo lleva tanto tiempo olfateando el ambiente popular y actuando en consecuencia, con los resultados de todos conocidos. Yo, que no sé cómo oler los perfumes de una masa votante infinitamente voluble, sí puedo, en cambio, oler los resultados de una política nacional firmemente adherida a la tapa del inodoro. Y esa política no le hace bien al país.
La acusación constitucional contra Provoste merece ir adelante. Ciertamente es discutible qué tan ampliamente debe interpretarse la expresión "haber dejado la Constitución y las leyes sin ejecución" ("Constitución Política de la República", Art. 52, 2, b). La lectura de las 112 páginas del texto acusador, sin embargo, me sugiere que vale la pena dejar la última palabra sobre esta cuestión hermenéutica al Senado.
El punto claro es que, contra lo que algunos han sostenido, los acusadores no pretenden hacer valer la responsabilidad política de la ministra, como si estuviéramos en un régimen parlamentario. Por el contrario, aducen poderosas razones para pensar que incurrió en la responsabilidad jurídico-política -esencialmente jurídica, pero de las autoridades políticas en el ejercicio de su cargo- prevista por la Constitución. Ella transgredió principios constitucionales y dejó sin ejecutar, entre otras, las disposiciones legales que le exigían vigilar, dirigir, hacerse cargo de las irregularidades ya detectadas y expresamente comunicadas por el anterior ministro, sancionar conforme a la gravedad de los hechos.
La complejidad de la trama podría hacer dudar a los lectores. Sin embargo, hay un capítulo de la acusación que está al alcance de la inteligencia de todos los que comprendieron la columna de Carlos Peña del domingo pasado y otras donde enseña la misma doctrina: que lo grave no está en la hediondez del personaje público -si engaña a su mujer, si disfruta la fellatio, si posa en top-less: en fin, lo que los seres humanos, al menos los conocidos por Carlos, naturalmente hacen y desean hacer-, sino en faltar a la verdad frente al pueblo sacrosanto.
Eso hizo la ministra Provoste. "Quiero ser muy enfática, esta situación", dijo, refiriéndose a los 260 mil millones en el limbo, "está absolutamente aclarada (...) a total conformidad del organismo contralor".
El organismo contralor la desmintió casi en el acto. Así que el capítulo quinto de la acusación ("entregar informaciones inexactas o intencionadamente incompletas a la opinión pública y a la Cámara de Diputados, infringiendo el principio de probidad administrativa") está probado para cualquiera que lea los diarios.
Yasna Provoste debe irse. No por ser chica, de clase media baja, morena, con sangre india -yo también la llevo, a mucha honra-, o mujer, ni por todas esas cualidades juntas. No: sólo porque se ha portado mal como ministra.
¿Y si cae el acuerdo sobre educación? ¡Excelente: dos pájaros de un solo tiro!
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Posteado por: juan ignacio soto soto 23/03/2008 13:32 [ N° 1 ] |
Orrego. Repetitivo, falto de imaginación, cada día peor... |
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Posteado por: Juan de Dios Aguayo Vàsquez 23/03/2008 15:33 [ N° 2 ] |
Cristobal,dicen las buenas lenguasque eres un tipo riguroso y sofisticado. Lamentablemente no quedas a la medida de un profesor de filosofía. ¿Te imaginas a Shopenhauer, leyendo tu poco, riguroso, sofisticado y rasca comentario? La ministra es una dama y por religioso que eres del OPUS DEI, tienes que ser más respetuoso. |
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Posteado por: Rodrigo Cuevas Arantxibia 23/03/2008 17:16 [ N° 3 ] |
El fondo de la columna relmente no me llama mayormente la atención, ya se verá que paso en el ministerio. Lo que amerita mi posteo, es que no es la primera vez que el señor Orrego menciona a su colega Carlos Peña, y siempre con una soterrada crítica. Imagino lo que realmente pensará de su "popular" colega, pero me parece que no debiera nombrarlo en sus columnas como el no lo cita a Ud. |
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Posteado por: Virgilio Veritas Prosemper 23/03/2008 21:03 [ N° 4 ] |
Cada vez que los columnistas vierten su opinión contra la evidente corrupción que campea en los organismos gubernamentales, aparecen los posteadores justicieros ocupando los primeros puestos para descalificar,insultar y amenazar. Y nunca atienden al fondo del asunto. Como si no fuera cierto,por ejemplo, que la ministra cuestionada tiene historia con sus faltas a la verdad ¿O se olvidan cuando mintió respecto a sus puntajes de admisión a la Universidad ? ¿Cuáles fueron los méritos que observó la presidente para nombrarla en este cargo? Nadie sabe. |
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Posteado por: Jorge Roberto Mihovilovic Suárez 24/03/2008 09:37 [ N° 5 ] |
Lo suyo, don Cristóbal, no es el análisis político; lo suyo es el comidillo displicente de los pechoños latifundistas sobre las acciones del "peonaje", la insidiosa repetición de frases manidas que llena el silencio de las aburridas reuniones burguesas al atardecer del Viernes Santo (día aburrido por excelencia). |
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Posteado por: C. Elgueta 24/03/2008 10:25 [ N° 6 ] |
"...Aducen poderosas razones..." Sr. Orrego en honor a su profesión -si es que es cientista político- debió leer la acusación primero, antes de opinar, el prejuicioso comentario me hace suponer que Ud. tiene otro interés aparte de la verdad propiamente tal. El prejuicio siempre nos lleva a ser injustos, la justicia debiera ser un valor importante en un numerario de la Obra de Dios, en el que los valores del cristianismo debieran reflejarse naturalmente. Pero lamentablemente no es así, está cumpliendo un triste papel servil hacia los "acusadores" sin importar los valores humanos en juego, en el que se pretende condenar a una mujer por el solo hecho que se supone una mayoría en el congreso y "sería un ejemplo". Cómo en aquellos tiempos de Inocencio VIII. Sin fundamentos se pretende destruir a un ser humano que ha hecho mucho por el futuro de Chile al promover a todos los jóvenes de Chile para que tengan la oportunidad de estudiar una carrera universitaria en Chile, suprimiéndoles en gran medida los tremendos obstáculos de financiamiento que se les presentaban. Labor que hoy día la iglesia aprecia, dada la enorme importancia social que reviste. |
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Posteado por: Arturo Montes Larrain 24/03/2008 10:42 [ N° 7 ] |
Mal, señor Orrego. Very bad. |
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Posteado por: Ana Maria Amigo 24/03/2008 11:56 [ N° 8 ] |
Si llegas a un puesto con toda la confianza de la presidenta lo menos que tienes que hacer es ordenar la casa y no seguir sentada indolentemente en el desórden. Mala funcionaria y se merece una sanción. |
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Posteado por: Ana Maria Amigo 24/03/2008 11:58 [ N° 9 ] |
Aquí la cuestionada por mala gestión es la señora Yasna Provoste y no el columnista,bueno cada una puede leer lo que le conviene. |
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Posteado por: Juan Perez Soto 24/03/2008 18:56 [ N° 10 ] |
Orrego se queda corto: no sólo debe irse la Provoste. Deben irse todos los de la Concertación. ¡Desalojo, ya! |
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Posteado por: Victor Latuszynski Alvarez 13/04/2008 22:50 [ N° 11 ] |
Sr. Orrego, a mi me gustan chicas, de clase media baja, morenas, con sangre india si esposible, atractivas y con "cojones" para enfrentarse al alud! Lastima que esta al lado politico en decadencia. |
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Posteado por: Bernardo Dominguez Alba 20/04/2008 22:48 [ N° 12 ] |
Qué falta de delicadeza, Orrego. Había decidido no leer más tus columnas (luego de la lamentable columna que le escribiste a Cristián Warnken), pero hoy me aventuré y, la verdad, creo que no volveré por estos lados. |
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Posteado por: Marcelo Cortes Cañete 21/04/2008 15:49 [ N° 13 ] |
¡PLOP¡ |
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