Max Colodro
Domingo 15 de Junio de 2008
El auto-desalojo de la Concertación

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Max Colodro

La negociación de las listas de concejales de la Concertación ha dejado una compleja estela de tensiones al interior de la coalición gobernante. Cómo será la desafección en algunos sectores que el propio ex Presidente Aylwin, ícono de la moderación y del espíritu concertacionista, llegó a sostener que a estas alturas no era grave perder el poder. Y en efecto, este episodio ha terminado siendo la evidencia concluyente de que Andrés Allamand se equivocó con su tesis del "desalojo", ya que no habrá que esperar un eventual triunfo de la Alianza en las próximas elecciones para desalojar a la Concertación: ella ha empezado ya a ser "desalojada" por sí misma.

Para justificar la existencia de las dos listas se ha dicho que era necesario "abrir" nuevos espacios a la ciudadanía, "renovar elencos" a nivel local y municipal. En rigor, el imperativo de aumentar los cupos a concejales responde más bien a lo contrario: a la presión brutal de los operadores y de las clientelas políticas por expandir sus espacios en el aparato público y en el presupuesto del Estado. Han sido ellos y no los ciudadanos los que presionaron a las directivas hasta el punto de lograr imponer un enorme aumento en las posibilidades de acceder a los cargos municipales. Son las maquinarias internas de los partidos las que aspiran hoy día a controlar estos cargos estratégicamente relevantes desde el punto de vista territorial y donde un verdadero ejército de funcionarios buscará ahora ubicarse para hacer andar los engranajes electorales decisivos en las contiendas que se avecinan.

Luego de este largo e inédito tira y afloja, el "ethos" de la Concertación se encuentra ya definitivamente en un depósito de cadáveres. De ahora en adelante cada partido, cada grupo o subgrupo se rascará con sus propias uñas, en una contienda sin cuartel, sin concesiones y sin "subsidios" de ninguna especie. El llamado a la cordura de los ex presidentes de la República y de la propia Mandataria cayeron al final en un terreno baldío, ya que las directivas del PPD y del PRSD no tuvieron más alternativa que la complicidad con sus apadrinados, con ese interminable mundillo de "asesores" con los que ya han llenado casi la totalidad el aparato del Estado, en un silencioso y gradual proceso de captura donde la posibilidad de control y de sanción por parte de la ciudadanía brilla por su ausencia.

En los hechos, si de algo ha servido todo este episodio fue para transparentar finalmente una enfermedad cada día más visible de nuestro sistema político: el secuestro por parte de los aparatos partidarios no sólo de los cargos públicos, que se reparten unos a otros a través de un verdadero sistema de tráfico de influencias, sino la "captura" aún más grave de la propia ciudadanía, que sólo es convocada a elecciones periódicas para ratificar lo que ya han decidido los partidos entre cuatro paredes. Es uno de los efectos perversos de nuestro sistema institucional, donde la gente termina siendo rehén de unos "señores feudales" que se reparten el botín con una enorme opacidad y en función exclusivamente de sus intereses y posiciones. Los ciudadanos son en realidad prisioneros de una camisa de fuerza donde sólo operan las lógicas de la 'cosa nostra', y donde las ideas, los proyectos o las visiones de país son sólo un crudo eufemismo.

Pero a medida que va consolidándose esta "lógica" no hay ni habrá ninguna alternativa que no sea el progresivo deterioro de la política y, sobre todo, de las instituciones cuya generación son los procesos eleccionarios. El Estado de "los mejores" será cada día más una coartada burda y el país deberá aceptar que los debates de fondo, los proyectos públicos estratégicos para el mejoramiento de nuestra competitividad, sean postergados en función de los intereses partidarios de corto plazo. Nada de lo que Chile requiere urgentemente discutir e implementar será posible mientras los caciques y sus operadores tengan a la ciudadanía 'desalojada', excluida y, más aún, indiferente de cualquier posibilidad de participar y de incidir en la construcción del futuro. La gente empieza a perder la paciencia y lamentablemente no se observa ninguna capacidad de autocrítica y de corrección por parte de los, hasta ahora felices, dueños del "negocio".

11 Comentarios publicados
Posteado por:
Gabriel Guiloff
15/06/2008 10:11
[ N° 1 ]

Don Max:
No-ta-ble. Esto es un verdadero "Yo Acuso" en contra del descaro de los partidos. Ya no es "captura" sino secuestro del Estado.
Ojalá su columna la leyeran todos los cidadanos del país.
Sldos

Posteado por:
francisco solar o
15/06/2008 10:40
[ N° 2 ]

El desalojo es algo que esta ocurriendo sin mediar la oposicion para nada. Si esto no ocurre a causa de la autodestruccion ya que aun Bachellet y Lagos se mantienen con una popularidad increiblemente alta a pesar de todos los actos de corrupcion y de mal gobierno en ambos casos, la oposicion debe optar por un candidato que abarque un espectro mas grande y amplio de simpatias y para eso hay que proponer a A. Zaldivar. Es la unica oportunidad que tenemos y desconfio plenamente de la inteligencia del 50% de chilenos que aun votan por la izquierda, para que sean capaces de ver lo que le han hecho al pais en este largo tiempo y tropezaran en la misma piedra de nuevo.

Posteado por:
Rafael Enrique Cárdenas Ortega
15/06/2008 11:14
[ N° 3 ]

El diagnóstico me parece absolutamente acertado. Desgraciadamente, nada se propone para salir de esta camisa de fuerza, diseñada para la dictadura por su ideólogo Jaime Guzmán y vergonzosamente hecha suya por la Concertación con la reforma de 2005, en la que el Presidente Lagos rubrica y hace suya -aunque no nuestra- una institucionalidad espuria e ilegítima, impuesta en 1980 mediante una parodia de acto cívico, que constituyó un fraude electoral, así denunciado en su momento, lo que, incluso, conllevó el exilio de Andrés Zaldívar.

Posteado por:
Rafael Enrique Cárdenas Ortega
15/06/2008 11:26
[ N° 4 ]

La actual clase política, que a nadie representa, debiera entender que para recuperar el respeto ciudadano, hay que volver la vista a lo que nos hizo grandes como pueblo, devolviéndonos la dignidad de ciudadanos, aquello que nos permitió triunfar por sobre el poder omnímodo de la dictadura en el histórico plebiscito del 5 octubre de 1988: el deseo sincero de democracia y la participación ciudadana en su consecución.

Aquel triunfo representó una auténtica gesta popular, que se logró por el sistemático trabajo de los ciudadanos, quienes entendíamos que dicho 5 de octubre estaría llamado a marcar el inicio de un proceso de transición a la democracia, en el que el pueblo conservaría el mismo protagonismo que había dado tan buenos frutos. ¡Cuán equivocados estábamos!

Desgraciadamente, las dirigencias de los partidos concertacionistas prefirieron desvincularse de la ciudadanía y entrar en conversaciones con el Gobierno Militar, representado por su Ministro del Interior Carlos Cáceres, para obtener una reforma consensuada de la Constitución de 1980.

A poco andar, el Presidente Aylwin nos notificó que la Transición estaba concluida y que disfrutábamos de una democracia plena, en un acto de voluntarismo político que no convenció a nadie, la mejor prueba de lo cual, es que ha requerido ser reiterado una y otra vez por los diversos gobiernos que lo sucedieron.

Posteado por:
Rafael Enrique Cárdenas Ortega
15/06/2008 11:38
[ N° 5 ]

El sistema político ilegítimo y escandaloso que nos rige, es una burla constante a los ciudadanos, merced a la entrega de todo el poder a una élite, que se siente plenamente cómoda profitando de aquél y eternizándose en los cargos, sin correr el menor riesgo -gracias al antidemocrático sistema binominal- de que el voto ciudadano pueda poner término a este disfraz de democracia.

La llave maestra de la institucionalidad legada por la dictadura y que todavía nos rige y nos sojuzga, es el sistema binominal, intrínsicamente antidemocrático (33%=66%). Luego, este auténtico fraude electoral no admite reformas ni perfeccionamientos, sino sólo su eliminación y reemplazo. De hecho, fuera de Chile sólo ha sido utilizado por la hace tiempo desaparecida dictadura comunista del general Jaruzelski en Polonia.

Este antidemocrático mecanismo representa el máximo desprecio por la ciudadanía y ello se da en forma superlativa cuando las coaliciones presentan candidatos que corren solos o "blindados" (como Allamand o Arancibia), pero que -a diferencia de Pinochet en el plebiscito de 1988-, pese a llegar segundos o terceros, sí obtienen el cupo respectivo, merced al empate institucionalizado que representa el sistema binominal.

Posteado por:
Nicolas Astorga Collao
15/06/2008 12:08
[ N° 6 ]

Don Max:
FELICITACIONES POR ESTA COLUMNA.
Comparto su percepciòn de que la paciencia se esta acabando y cuando esta se termina nadie sabe lo que pueda ocurrir. Ni las mismìsima historia tiene la respuesta.
Atte.

Posteado por:
ARMANDO MENDEZ CRUZ
15/06/2008 13:58
[ N° 7 ]

Excelente, sencillamente, excelente Max:
Quizás se pudiera reiterar que ese “secuestro por parte de los aparatos partidarios. de los cargos públicos, que se reparten unos a otros a través de un verdadero sistema de tráfico de influencias” ha conducido a una extraordinaria ineficiencia en la gestión y a crear las manifestaciones actuales de de corrupción y los cimientos para que ésta se desarrolle con mayor profundidad y rapidez en el futuro. Los resultados de los últimos años: bajo crecimiento, profundización de las desigualdades y aumento de la delincuencia (en términos reales), exigen un verdadero compromiso de cambio. ¿Es posible este compromiso con la actual maquinaria política? Evidentemente NOOO…
Aunque manida la frase hay que repetirla. La concertación tiene que reinventarse.
Pero tiene la suerte de tener una oposición que ha mostrado la incapacidad de aprovechar este “autodesalojo”, además de arrastrar los “recuerdos” de la dictadura.
Tampoco Zaldívar y sus partidarios han sabido sacarle mayor provecho, en beneficio del país, de la coyuntura que se les ha presentado… Al igual que Flores.
El escenario es incierto mi estimado amigo Max.

Posteado por:
Alejandro Lecaros
16/06/2008 10:22
[ N° 8 ]

No me parece, en estricto rigor, lo que el articulista señala es falso (…hasta el punto de lograr imponer un enorme aumento en las posibilidades de acceder a los cargos municipales….)

Al existir más candidatos las posibilidades de acceder disminuyen, no aumentan.

Al existir más candidatos aparecen candidatos nuevos que ponen en riesgo la silla de los de la nomeklatura anterior, es decir disminuye la certeza de los apitutados por las maquinas partidarias.

Es decir, la concertación logrará que algunas personas que estaban tapadas por las maquinas regionales puedan ahora ser candidatos, y desafiar a los inamovibles.

Sería bueno que la alianza hagan el mismo ejercicio, que vayan en dos listas de concejales, así podrán llevar el doble de candidatos y, de esta forma, abrir un espacio de renovación.

¿se atreverán?

Posteado por:
Herman Aguirre Ayala
16/06/2008 10:28
[ N° 9 ]

Si don Max hubiese incluido a los municipios que estan en manos de la UDI y que estan con problemas, me habría puesto de inmediato al lado del Sr Guiloff

Posteado por:
RODRIGO GONZALEZ FERNANDEZ
16/06/2008 19:19
[ N° 10 ]

Max: Como dijo mi amigo el periodista Español Francisco Rubiales los partidos políticos los han dinamitado y nuestra democracia es ya una auténtica oligocracia de partidos y políticos profesionales: la sociedad civil está invadida por el gobierno y por los partidos, que controlan a sus grandes pilares (universidades, medios de comunicación independientes, sindicatos, fundaciones, asociaciones, etc.) a través de subvenciones y contratos,; los poderes básicos del Estado (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) están férreamente controlados por los partidos, que ni siquiera se ruborizan a la hora de nombrar magistrados o de imponer a los parlamentarios electos la lealtad al partido por encima de la lealtad a los electores; los partidos políticos han dejado de estar "a mitad de camino" y se han incorporado al Estado, abandonando al pueblo; la mayoría de los medios de comunicación están bajo control del poder político o, lo que es peor, han tomado partido por uno u otro bando, abandonado al ciudadano; por último, el papel de la ciudadanía ha quedado devaluado y el ciudadano señor de la vieja “democracia griega”, es apenas un fantoche en nuestras falsas democracias modernas, sin capacidad de exigir a los electos y sin poder para ejercer controles ciudadanos, que han sido suprimidos, sin que la colectividad pueda ya ni siquiera castigar a los políticos corruptos, que siempre encuentran cobijo y amparo en sus formaciones políticas
Saludos
Rodrigo González Fernández
www.el-observatorio-politico.blogspot.com

Posteado por:
marioalejandro flores floresflores
08/07/2008 10:47
[ N° 11 ]

Todo lo que el Sr. Colodro nos dice ya lo sabe todo el mundo , ya que los chilenos no somos tontos

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