El Tribunal Constitucional ha sido noticia destacada en el último tiempo. Ha declarado que la píldora del día después es contraria al derecho a la vida, que la Constitución garantiza a los no nacidos con una fórmula especial. Ya ninguna mujer puede tomar el fármaco mortífero sin saber que, quizás, dará muerte a un hijo suyo pequeñísimo, fruto eventual más a menudo de calentura que de violencia. Más recientemente, el Tribunal Constitucional ha anulado un crédito del Banco Interamericano de Desarrollo, destinado a estirar la agonía del Transantiago. El alto tribunal ha actuado de tal manera que incomoda a los poderosos, y, a la vez, se siente él mismo incómodo.
No nos sorprendamos: es el "nuevo" Tribunal Constitucional, el de la Reforma Constitucional de 2005, impulsada por ese estadista que fuera Ricardo Lagos (Escobar). El anciano ex gobernante de izquierda dirá, me imagino, que él es responsable solamente por el diseño, porque la "implementación" ya es culpa de otros. Bien, como locutor de radio no lo hace mal, aunque algunos tengamos que "sufrir un poquito" con sus excusas. Por mi parte, propongo dos reflexiones sobre estos acontecimientos.
En primer lugar, vaya una crítica contra el oportunismo típico de la izquierda. Los progresistas se indignan con quien se opone a los nuevos instrumentos jurisdiccionales para proteger los derechos humanos, como la Corte Penal Internacional, o con quien protesta por las ficciones que los jueces chilenos han inventado para castigar los crímenes cometidos por agentes del Estado a partir del 11 de septiembre de 1973. Con todo, cuando los tribunales no están en las manos de la izquierda, los izquierdistas se acuerdan de la democracia y de la subordinación de los jueces al texto de la ley. Enarbolan la bandera de la voluntad popular, que se manifiesta por medio de las leyes. A veces, les basta el decreto de uno de los suyos, elegido Presidente. Solamente cuando les va mal descubren que los tribunales están formados por unos pocos ciudadanos, designados de maneras muy enrevesadas. Comienzan a aullar como lobos guardianes del principio mayoritario y de la soberanía popular, cuando hasta antes de ayer querían limitar esa soberanía y entregar el poder a los jueces nacionales y extranjeros.
Los izquierdistas criollos saben jugar a dos bandas. Así es como callaron ante el consenso que otorgó poderes magníficos al Tribunal Constitucional; pero, ahora, pergeñan argumentos para deslegitimarlo, solamente porque les fue mal en lo de la píldora abortiva y en lo del Transantiago. Y esto no vale. Está bien criticar las sentencias de los tribunales, como las leyes y los actos de gobierno, cuando tenemos razones en su contra. Entre los mismos miembros del Tribunal Constitucional hay discrepancias civilizadas, razonables y razonadas. En cambio, es un ejercicio de doblez y de oportunismo intentar deslegitimar las instituciones, como el Tribunal Constitucional, solamente cuando a uno le va mal.
En segundo lugar, reparemos en lo que, seguramente, incomoda a los ministros del Tribunal Constitucional. A todos o a casi todos les molesta un problema de probidad al interior del organismo. En los dos casos más sensibles políticamente, alguien ha incumplido su deber de reserva. Directa o indirectamente, ha filtrado el resultado a la opinión pública. Una maniobra de este tipo genera una presión política, digamos que callejera, para que los ministros cambien de opinión. Al menos, eso parece que se pretende. No olvidemos que es lícito que un miembro del tribunal cambie su voto hasta el momento mismo de la firma. No olvidemos esas marchas furibundas de las señoras afectadas por la prohibición de la píldora abortiva: ¡algo querían!
La verdad es que yo no creo que alguno de los miembros actuales del tribunal sea tan débil de carácter como para dejarse convencer por presiones de último minuto, especialmente después de que sus pares han conocido su razonada opinión sobre un caso. Sin embargo, como ustedes saben, lo que yo crea importa bien poco. Aquí hemos de estarnos al principio de que la mujer del César no sólo ha de ser honesta, sino que también ha de parecerlo. La muchedumbre no tiene por qué pensar bien de unos señores lejanos, denostados por los progresistas que vociferan en la plaza. La masa, sometida a la propaganda oficial, no logrará confiar más en el Tribunal Constitucional que en el régimen, si el tribunal no procura revestirse de la autoridad moral y de la legitimidad política como conviene.
Por eso, cuando el presidente del Tribunal Constitucional afirma que, en este delicado asunto de las filtraciones, "existe un principio de inocencia: o todos estamos bajo sospecha o ninguno", yo me atrevo a susurrarle solamente una palabra: todos.
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Posteado por: cristian vidal tapia 14/09/2008 14:31 [ N° 1 ] |
Denoto en sus palabras un tono agridulce y despectivo con la gente de Izquierda, le recomiendo Señor que se someta de inmediato a una terapia para superar este mal que lo acongoja tanto, pues debo recordarle que Chile ha sido siempre un baluarte del mundo de la "Centro-Izquierda"..a tal punto que hace poco se cumplieron 50 años desde la ultima vez que un conservador halla colocado su "trate" en el sillon de O'higgins. Y lo mas seguro, es que pasen otros 50 años para recien, talvez, a lo mejor, otro vetusto y embobado por las viejas doctrinas medievales pueda alcanzar tal honor. Se despide de usted uno mas de la mayoria en Chile, un izquierdista, y muy orgulloso de serlo. |
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Posteado por: Cristian Alberto Jara Cabrera 14/09/2008 15:45 [ N° 2 ] |
Sr. Orrego, De acuerdo en casi todo, pero lo de la píldora del día después......... No estoy de acuerdo que la tomen adolecentes sin concentimiento de los padres, pero mujeres adultas..porsupuesto que sí tienen el derecho de decidir si la toman o no. Deje le dogma un poquito y sea más terrenal, además de respetar a los otros adultos. |
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Posteado por: esteban orellana mejias 14/09/2008 18:41 [ N° 3 ] |
Como pocos ,en forma simpatica y atrevida ;logra encontrar cuota de realidad en pequeñas frases... "cuando me conviene a mi ..feliz...y cuando no....Ufff... protesto, descalifico ,etc...." |
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Posteado por: Leonardo Nùñez Chaparro 14/09/2008 22:01 [ N° 4 ] |
Don Cristiàn Vidal, Su apellido "me suena", no sè porque; a la Saludos, |
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Posteado por: Herman Aguirre Ayala 15/09/2008 10:06 [ N° 5 ] |
¿reforma constitucional del 2005? ¿me perdi la elección o referendum? Que se sepa, las reformas a la constitución las sanciona el SOBERANO y NADIE MAS. ¿chnachullos entre cuatro paredes a espaldas del soberano? El congreso no tiene facultad, por que no es Asamblea Constituyente, para modificar esta constitucion ILEGITIMA que nos rige: Con esos cambios solo confirman la ILEGITIMIDAD de ella. La legitimidad solo la da el SOBERANO y nadie mas. |
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Posteado por: Emanuel Ibaceta Guzmán 15/09/2008 11:59 [ N° 6 ] |
no creo que pasen mas de 50 años para que un nuevo "conservador" ocupe el sillon de o'higgins, quizas 2 o 6 años mas. Deje le dogma un poquito y sea más terrenal, además de respetar a los otros adultos" |
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Posteado por: Herman Aguirre Ayala 15/09/2008 12:27 [ N° 7 ] |
Lo mas extraño es que la mentada pildora se vende, ¡¡Y LA COMPRAN¡¡, mayoritariamente en farmacias del barrio alto. El TC no prohibio la VENTA. Y sobre la T de Cu les salio el tiro por la culata, se seguira usando.Y ahí quien reclamó, son los que no TIENEN hijos ni son padres. Inexplicable. |
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Posteado por: Nelson Cabello Argandoña 20/09/2008 11:30 [ N° 8 ] |
¡Qué curioso el orregito este! no recuerdo que haya criticado precisamente la falta de constitucionalidad (mucho menos la falta de un tribunal ad hoc) durante la dictadura de Caligula. Y eso que el asesino se quedó 17 laaargos años durante los cuales ordenó torturar, asesinar, robar, estafar, y ‘botar televisores’ a granel. |
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