"¿Qué hago? (Por primera vez en años, la liebre dudaba.) ¿Trato de ganarle fácil una vez más a la tortuga? Aunque, ¿estaré aún a tiempo de ganarle? Y si le gano, ¿podré vencer a la fiera que espera en la largada?"
En el mundo de los animales vivía una liebre orgullosa y soberbia. Todos le decían que era la mejor; la más talentosa, sabia y veloz. De hecho, había ganado ya la carrera más importante del bosque. Cuando esa vez cruzó la meta, fue ovacionada por más del 60% del público presente. Es más, los leones reconocieron que "amaban" a la liebre. Tal cual, los "dueños" del bosque caían rendidos ante ella.
De tanto agasajarla, a la liebre la terminaron envaneciendo: se creyó todo el cuento y sintió que el bosque le quedaba chico. Partió, entonces, a colonizar otras comarcas, más glamorosas y rimbombantes.
Cada cierto tiempo, la liebre volvía a la espesura que la viera crecer. Con disimulado interés observaba la nueva carrera que se organizaba. Le picaban los pies por volver a correr, pero tenía dos problemas. Uno era que no quería rebajarse a pedir que la dejaran competir, esperaba que la fueran a buscar en andas. Y el otro era que se sentía tan superior, que no quería humillar a los animalillos que se desvivirían por ganar una corrida que para ella era "pan comido".
Cuando dieron la largada, nadie se dio cuenta de que la liebre también había partido. Sólo una "fotografía del momento", como les llaman a las mediciones que se realizan en distintos momentos de la carrera, permitió verla. Y claro, iba muy delante de sus competidores. La imagen también mostraba al menos a un rinoceronte, macizo como un tanque; una avestruz, que nunca quiso levantar la cabeza y ver lo mal que iba, hasta que abandonó la brega; y allá, al último, lejos, lejos, se asomaba una tortuga.
La liebre estaba tan confiada, que decidió aprovechar su enorme ventaja para ir a pasear por las otras comarcas que había conquistado en sus periplos previos. De tanto en tanto, volvía y miraba cómo iban las cosas. Y le provocaba un orgullo un poco triste corroborar que no tenía rivales a su altura. Con la avestruz fuera ya de competencia y el rinoceronte cubierto por una nube de confusión y tierra levantada por sus propias pisadas inciertas, lo único que se veía era la tortuga.
(Aquí me detengo un segundo. A diferencia de otras versiones de la fábula de la liebre y la tortuga, probablemente apócrifas, en ésta, la liebre jamás se burló de la tortuga -por si estaban esperando que eso ocurriese en algún momento-. En este cuento las cosas son más brutales. La liebre ni siquiera toma en cuenta a ese pobre ser que habita al interior de una carcaza impenetrable. Ni la mira, ni le habla. Simplemente la tortuga no existe.)
A la liebre le sorprendió ver a la tortuga. Se veía tan plácida y segura. Su rostro, de nariz pronunciada y cejas pobladísimas, parecía estar molesto con algo, pero era sólo una impresión. Iba feliz. Ella había dejado fuera de carrera a la avestruz, también había sobrepasado al rinoceronte y caminaba con toda seguridad hacia la meta, que ya estaba muy cerca. La liebre miró hacia la línea final, y ante su sorpresa comprendió que no era una meta, sino otra partida, donde esperaba otro animal, una bestia de sonrisa amplia, equipada con las mejores zapatillas del reino y con una pinta de felino veloz que provocaba, al menos respeto.
- "¿Qué hago? (Por primera vez en años la liebre dudaba.) ¿Trato de ganarle fácil una vez más a la tortuga? Aunque, ¿estaré aún a tiempo de ganarle? Y si le gano, ¿podré vencer a la fiera que espera en la largada?
Un par de segundos más tarde recuperó la cordura y el aplomo: ¿Se merecerán los habitantes de mi lado del bosque que compita por ellos cuando ni siquiera me han ido a rogar que los represente? En una de ésas haré como que nunca he estado en carrera. Y listo.
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Posteado por: Sergio Quesney Walker 09/11/2008 11:33 [ N° 1 ] |
Simpático relato de animales, aunque para ser mas exactos en las descripciones se debe decir ratón en lugar de liebre y marrano en lugar rinoceronte, la tortuga y la avestruz pueden estar bien ah y no son leones los del bosque sino que lobos y hienas, y no se por que no aparecen las miles de ovejas que miran esto y coronaran al ganador, que como se ve la carrera seria el felino ese medio depredador, un hibrido de zorro con puma. |
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Posteado por: Gonzalo Andres Hernandez Espinoza 09/11/2008 12:58 [ N° 2 ] |
simpatica historia sr. black, pero creo que - sin desmerecer a los competidores - hay que simplicar la historia a la carrera a la parte donde entra el felino veloz, lo otro lamentablemente se quedara en anecdota en n par de años más. |
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Posteado por: Herman Aguirre Ayala 09/11/2008 17:25 [ N° 3 ] |
si mal no recuero el 99 hbia una liber llamada Lavin y fue alcanzada en la meta y derrotada. Esa misma liebre siguio en carrera y el 2004 iba primera sola, el 2006 en mayo parecio otra libre que le gano, pero despues aparecio OTRA vez una tortuga de arcoiris y le gano, esta vez, a dos libres. Esto solo para demostrar que los cuentos tienen diferentes formas de narrarlas. Con el emulo de Pit, don Brad, cuante el chistre de la caperucita y de la blanca nieves, les relato la otra versió.P.S. Y la pelicula de Joe Black, solo se salva por Hopkins, Pit y la mansa mina que sale, y nada mas. |
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Posteado por: Alejandro Lecaros 10/11/2008 02:51 [ N° 4 ] |
El problema de los felinos feroces, don Joe, es que corren muy bien pero solo en carreras cortas, si no agarran a sus víctimas en los primeros 30 segundos están perdidos. Y la carrera en que están la tortuga y la liebre es de largo aliento.
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Posteado por: Renato Torres Romero 14/11/2008 17:06 [ N° 5 ] |
Concuerdo con Don Sergio, ese nombre de liebre no le viene |
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