Entrevista
Domingo 23 de Noviembre de 2008
"Hay una situación que aclarar sobre las personas fallecidas"

MAURICIO CARVALLO

Menuda tarea la del nuevo ministro de Salud, Álvaro Erazo Latorre. No sólo debe lidiar con los problemas tradicionales del sector, como las interminables listas de espera, escasez de camas y malas condiciones de los hospitales públicos. También debe hacerse cargo de los enfermos de sida a quienes no se informó de su situación y una seguidilla de denuncias en los tribunales. Esta semana, además, enfrentó el paro de la administración pública al que se sumó el gremio médico y que dejó miles de cirugías sin atender.

Erazo (51, casado, tres hijos, militante del PS, con formación en Pediatría y magíster en Planificación Alimentaria) fue trasladado a la cabeza del ministerio desde la Intendencia de Santiago por la Presidenta Bachelet. Mantiene estrechos lazos de amistad con ella y con Camilo Escalona y había dirigido la compleja reforma de Fonasa.

-Al salir usted, llegan a cinco los intendentes de Santiago en cuatro años...

-Hay que evitarlo. La labor del gobierno regional se afecta con cambios tan frecuentes. En el caso mío, se dio una situación excepcional. Pero lo mejor es dar continuidad a los cargos. Estaba muy comprometido con la Intendencia.

-¿Qué le dijo la Presidenta?

-Que ésta era una nueva etapa y que la situación en Salud ameritaba aceptar la renuncia de la ministra Barría. Creo que se ponderó también mi experiencia en el sector y la necesidad de restablecer las confianzas.

-¿Pidió mayores atribuciones?

-No fue necesario, pero requería esencialmente tener todo el respaldo permanente en las tareas que hay que asumir. La señal de la Presidenta al venir al día siguiente al ministerio, cuando yo estaba en video conferencias con directores regionales y seremis, fue que me daba todo su respaldo como Jefa de Estado.

-¿Para usted la ministra Barría no había recibido de ella apoyo suficiente?

-La señal de la Presidenta tenía que ver con esta nueva etapa, y también creo que es un reconocimiento a la labor de la ministra Barría. Porque el cambio en un sector de tan alta sensibilidad, en una tarea tan importante como la reforma del sistema, no puede pensarse que sólo se haya motivado con la ministra como única responsable. Vienen énfasis distintos, fundamentalmente en el tema de gestión y también en valorar lo que hemos avanzado. He recogido que -así como hace seis meses la sensación era que estaba todo perdido en Salud y que esto no tenía vuelta- el sector es uno solo y que hay que cuidarlo. Creo que hay una oportunidad que se está abriendo y que no podemos dejar de aprovechar.

-¿Es una señal hacia el sector Salud o hacia el mundo político?

-Hacia ambos. Creo que el Auge abrió la posibilidad cierta de pensar que es posible construir grandes acuerdos. La aprobación unánime del Presupuesto de la Salud es una señal muy potente de lo que podemos construir: subió el 8,7%; es decir, 234 mil millones de pesos. Debemos gestionarlo adecuadamente, y necesitamos tranquilidad. Estoy optimista.

-Pero asumió en el peor momento...

-Siempre he creído que las movilizaciones del sector Salud deben -más allá de los turnos críticos- mantener funcionando hospitales y consultorios. Hay una tarea pendiente. Esta movilización, por legítima que sea, hizo necesario darles explicaciones a pacientes sin atención. Debemos salvaguardar los servicios asistenciales cuando hay paralizaciones."Tenemos un plan de medidas concretas de reprogramación"

-Se plegaron unos 14 mil médicos para oponerse a un reajuste inferior al IPC y se cancelaron 4.600 cirugías.

-Hay una situación que aclarar sobre las personas fallecidas. Hay sumarios que se están instruyendo y se ha ido a visitar a las familias, las que, por cierto, tienen dudas de que esto se vaya a aclarar. Nadie puede dudar de que disminuyeron, que mermaron los servicios asistenciales. Por lo tanto, corresponden las disculpas a las personas que se vieron afectadas. Hay que recuperar en el más corto plazo las cirugías que perdimos y las consultas con especialistas: tenemos un plan con medidas concretas.

-¿Cómo toma que los mismos médicos obligaran a su Colegio al paro?

-Cuando entran los médicos a la paralización, el tema del reajuste escalonado ya había sido resuelto. Hubo precipitación del Colegio Médico, y no asimiló lo que ya se estaba resolviendo.

-¿Prefiere el reajuste escalonado?

-Desde el punto de la equidad, sí. En el caso de los médicos, tenemos acuerdos que nos permiten trabajar el próximo año, a mi modo de ver, con bastante tranquilidad en el tema de las remuneraciones. Por lo tanto, no era el momento de haber transferido a esta demanda el espacio que hemos tenido con el Colegio para estudiar tales temas.

-Es que como los médicos están mal pagados en la administración pública, el reajuste escalonado iba a desincentivar la incorporación de otros nuevos...

-Precisamente, este tema debemos trabajarlo con el Colegio. Parte de los acuerdos se basan en recursos para la contratación de 500 nuevos especialistas, con una remuneración de dos millones y medio de pesos. Está aprobado en el presupuesto que en 2009 habrá 500 más. Hay una línea de recursos que se irán comprometiendo para incorporar especialistas con una remuneración que nos permita atraerlos en aquellas áreas donde todavía tenemos falencias y que forman parte en nuestras listas de espera."Somos los primeros responsables de velar por las metas"

-¿Los problemas, entonces, son de gestión y presupuesto?

-Hay una mezcla de la necesidad de mayores recursos con urgentes temas de gestión. Pero también hay lugares donde, con mayor inversión en equipamiento, los resultados no se notan. Eso tiene que ir acompañado de gestión. Los jefes clínicos deben asumir un liderazgo, proponiendo tareas y metas concretas. Pero muchas veces los sectores clínicos no hacen buena sintonía con el componente administrativo. Se juega ahí gran parte de la credibilidad de la gestión.

-Usted se fijó tres semanas para evaluar a los jefes de servicios, y ha expulsado a varios, pero ellos no tienen atribuciones para hacerlo mejor, ya que no pueden despedir a quienes lo hacen mal...

-Tenemos las herramientas, pero el problema es aplicarlas. Para eso están las calificaciones y existen metas de cumplimiento, que parten por los niveles directivos. Aquí uno debe predicar con el ejemplo. Nosotros somos los primeros responsables de velar por las metas. No le puedo estar echando la culpa a otros si con una mala evaluación una persona se mantiene en el cargo.

-¿Qué dice ante el comentario de que los hospitales han sido capturados por sus funcionarios y sus asociaciones de médicos para hacer lo que quieren?

-Esto es casi como una comedia, porque, por otro lado, escucho a los funcionarios que dicen que los directores son autoritarios. Las quejas y recriminaciones mutuas son del día a día y hacen ¡pésimo! En un ambiente organizacional en que no se escucha, no hay diálogo y se denuncia la captura de los gremios, es muy difícil hacer realidad los objetivos, metas y misiones. Nos tienen empantanados estas recriminaciones mutuas.

-¿Cuál es la influencia de los partidos políticos en el nombramiento de gente sin experiencia en el sector Salud?

-Eso cambió radicalmente con la Alta Dirección Pública. Con ella se asume, como Estado, que lleguen los mejores a los niveles 1, 2 y 3. El director no puede delegar su atribución de escogerlos. Yo también tengo la responsabilidad de armar los mejores equipos a nivel de directores de servicios. A su vez, éstos tendrán que asumir sus responsabilidades de que los directores de hospitales y sus equipos sean los mejores. No hay excusa para que, por razones políticas, se elija a los más malos. Si en algún caso pudiésemos tener situaciones de ese tipo, los directores de servicio tienen la responsabilidad de rec-ti-fi-car.

"Sin embargo, una de las falencias de la Alta Dirección Pública en Salud es que nos ha costado mucho, en los niveles 2 y 3, atraer a los mejores. A la gente no la motiva concursar a los cargos de jefatura de hospital, y tenemos alto porcentaje de vacantes".

-¿Dice que ya no influye la política en el sector Salud?

-Desde el punto de vista partidista, no puede ser que ésa sea la decisión que prime finalmente. Además, porque, en buena hora, los hospitales están sometidos al escrutinio de la sociedad. Cuando tienen buen personal, la gente los valora... Asimismo, los directores no pueden estar dando siempre explicaciones sobre que hay problemas de recursos para hacer lo que deben hacer, porque éstos siempre van a ser insuficientes. Este año invertiremos lo que se invirtió en la última década.

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