Max Colodro
Domingo 21 de Diciembre de 2008
La Concertación después de Lagos


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Ya con Ricardo Lagos definitivamente fuera de carrera, la Concertación empieza a aclarar su panorama presidencial. Han sido meses de incertidumbre e indefiniciones, que ilustran cuán distinta es la voluntad de competir de los candidatos cuando los vientos soplan a favor, y cuántas dudas y temores afloran en los períodos en que las cosas se ponen difíciles. La decisión de Lagos es una constatación más de las complejidades del momento actual, escenario donde la coalición gobernante se apresta a encarar las próximas elecciones con candidatos que sólo provocan un largo bostezo, y que agregan muy poco a un alineamiento político entre aquellos que apuestan a la alternancia, y los que temen a un gobierno de derecha, aunque sea encabezado por un ex opositor al régimen militar.

En rigor, la candidatura de Piñera es hoy día el plus que puede hacer ganar a la Alianza; si la Concertación, en cambio, logra mantenerse en el poder no será gracias a los atributos de su candidato, sino a pesar de él. El “factor Piñera” es lo que puede hacer ganar a la oposición y el “factor Pinochet” es lo único que, a estas alturas, podría evitar que el oficialismo pierda las elecciones. Así, sólo en función del temor que todavía infunde la derecha en un vasto sector de la población, la Concertación podría volcar a una mayoría de chilenos a seguir apoyándola. Porque si se trata del valor de una nueva oferta política o de una evaluación a la gestión del actual gobierno, la elección presidencial está simplemente perdida. Los dirigentes de la Concertación lo saben y es por ello que Piñera ha pasado a ser en estos días el “gerente del neo-pinochetismo”. Es, también, una constatación de que no hay en la hora actual mucho más que agregar a los traumas y a los rictus del pasado. Después de veinte años en el poder, la coalición gobernante sólo puede ofrecer temores y rituales de repudio a lo que ocurrió en Chile hace más de dos décadas. Una señal elocuente del estado en que se encuentra una fuerza política que dice representar al progresismo y al futuro.

La elección de la nueva directiva DC fue una constatación más de que la actual dirigencia de la Concertación se resiste a leer las señales de la realidad. El partido optó otra vez por aquello que está siendo repudiado por la gente: los arreglos y las transacciones entre grupos de poder. En la junta del pasado fin de semana no hubo oportunidad para el aire fresco ni aun a riesgo de seguir perdiendo elecciones. Es que para los próceres vale más asegurar el presente que el futuro, como duramente lo constataron los jóvenes alcaldes del partido, que recibieron un portazo ante la más mínima amenaza a los lotes establecidos. Otra evidencia de que con los actuales partidos no hay margen de apertura posible. El clientelismo largamente urdido en veinte años de administración de los recursos y las pegas puede más que cualquier esfuerzo o vocación de cambio. Los señores feudales que administran los aparatos partidarios prefieren perder la próxima elección a dar una señal de apertura que pueda terminar hipotecando su histórica hegemonía.

Quizás, aquellos jóvenes que todavía creen posible una renovación del oficialismo deberían simplemente “tomarse” las primarias de la Concertación, de la misma manera como los opositores a Pinochet “se tomaron” en su tiempo el plebiscito del ’88 para derrotarlo en su propio terreno. Impulsar una candidatura propia de la nueva generación oficialista al margen de la institucionalidad de los partidos e imponer el nombre de un Claudio Orrego o una Carolina Tohá en la papeleta de votación. Ello daría la posibilidad a un debate más auténtico, hablarles a los tres millones de jóvenes no inscritos con su propia voz, trayendo a la política los temas y sensibilidades emergentes, dar un testimonio de futuro y dejar plantada una semilla, aunque dicha candidatura pierda la primaria. Total, no siempre las batallas que valen la pena son aquellas en que uno tiene posibilidades de ganar. Cuando las cosas importantes parecen definitivamente perdidas es cuando tiene sentido rescatarlas de la derrota. Una generación nueva, que apuesta al mañana, tiene tiempo de sobra para perder muchas veces en el camino a construir un nuevo proyecto político. De hecho, Frei Montalva y Salvador Allende perdieron algo más que una elección antes de empezar a vislumbrar sus opciones de triunfo. Es cierto: eran otros tiempos, cuando el sentido de la política no pasaba únicamente por ganar o perder una contienda.

6 Comentarios publicados
Posteado por:
Cristian Alberto Jara Cabrera
21/12/2008 11:11
[ N° 1 ]

Sr. Colodro,

En conversaciones con jóvenes que no están inscritos y que no se inscribirán para ejercer el derecho a votar, me han dicho que no lo hacen porque están cansados de los políticos, que nunca escuchan a las personas, que son todos corruptos, que nunca se preocupan por las expectativas que tiene las personas, y así, suma y sigue. Tanto Claudio Orrego como Carolina Tohá siguen siendo más de lo mismo(dicho por los propios jóvenes) ya que representan a partidos políticos agotados y que se farrearon 20 años para cumplir con las expectativas que las personas teníamos de estos partidos y sus representantes. No sea igual que estas personas y escuche, sepa qué quiere un ciudadano común y corriente como yo. No me interesa que se llame Orrego ni Tohá, es más, eso me pone en alerta ya que vienen del mismo lugar que los otros. Pregúntese sólo una cosa: ¿quiénes eran los padres de Barack Obama y qué legado político tenía? ¿le queda más claro? Orrego y Tohá son más de lo mismo. Que Orrego haya sido electo tal vez deja de manifiesto que no hay más candidatos y ganó lo menos malo; que sean jóvenes es una variable que no influye en el juicio; sin embargo que tengan legado político pesa mucho y lamentablemente no a favor.

Atte,

C.Jara

Posteado por:
Alfredo Maturana Pérez
21/12/2008 12:18
[ N° 2 ]

La gente no comulga con ruedas de carretas sabe que Piñera no es el neopinochetismo y su principal debilidad no va por ese lado como parecen pensar los genios de la concertación. Su principal falencia es ser un representate típico de dos cosas muy cuestionadas en la actualidad: el sistema económico y le estructura de la sociedad chilena. Un modelo que en el cual el mercado en realidad no existe promoviendo la concentración económica, que protege a los poderosos y condena a la incertidumbre al resto no es lo que los chilenos quieren.

Posteado por:
Rodrigo Cordova Alfaro
21/12/2008 12:35
[ N° 3 ]

Discrepo de la primera parte del análisis relativo a los factores de posible éxito o fracaso de la derecha en las próximas elecciones. A mi juicio, si bien el factor Pinochet va a estar presente como elemento para una eventual decisión, el mayor peligro que enfrenta la candidatura de Piñera es ser percibida como una candidatura de un sector social y económico que puede dar paso a un gobierno que siga aumentando las diferencias sociales, dando grandes espacios de oportunidades que, en la práctica, solamente pueden ser capitalizadas por sectores pudientes. Es ahí donde la batalla se va o debería darse.
Curiosamente la evolución económica del último año da munición a los dos bandos: a la oposición le abona el campo para las críticas al gobierno, pero a la Concertación le permite atacar las convicciones del modelo económico que la derecha ha predicado y que Piñera encarna vivamente.

Posteado por:
Alfredo Maturana Pérez
21/12/2008 12:36
[ N° 4 ]

Una estructura social que convierte en una quimera que una persona pueda partir como junior en una empresa y llegar a gerente General. Una sistema político en que se repiten los mismos apellidos y origenes. Piñera representa todo eso y no lo quiere cambiar por eso perdera.

Posteado por:
Edouard Machu
25/12/2008 19:31
[ N° 5 ]

Lagos y también los que quedan en la concertación dejan un imborrable recuerdo, CORRUPCIÓN SISTEMÁTICA. El resto es paja picada sin trascendencia que motive a los jóvenes.

Posteado por:
Rodrigo Sanhueza Rojas
22/01/2009 20:27
[ N° 6 ]

Señor Colodro, la ciudadania no es un monton de ignorantes, para votar por la derecha hace falta que ofrescan un programa de gobierno tendiente a cambiar nuestro injusto sistema social. Como la Derecha no pretende cambiarlo, como espera que votemos por ellos. Piñera promete maquillaje y ya estamos cansados que se burlen de nosotros.

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