Las recientes encuestas terminaron por hacer sucumbir a Insulza ante sus propias vacilaciones; así, la izquierda oficialista se ha quedado finalmente sin candidato y la Concertación sin primarias, es decir, sin la que era quizás su última oportunidad de reconstruir fuerza política a través del debate de ideas y la confrontación de liderazgos. Como hace ya dieciséis años, la coalición gobernante repetirá ahora con Frei, el único candidato que estuvo en las actuales circunstancias dispuesto a correr el riesgo no menor de perder las próximas elecciones.
Es un síntoma significativo: el candidato de la Concertación será DC, el partido más golpeado por el desplome electoral y el desgaste político. A partir de los magros resultados de las municipales de octubre, Alvear, Lagos e Insulza fueron uno a uno resignando sus ilusiones y el ex presidente Frei quedó con el camino despejado para representar a una coalición que muestra un enorme deterioro de marca y cuyo principal problema es hoy su creciente desconexión con el país que ha contribuido a gestar. La encuesta CEP de hace unos días expuso en toda su dimensión la profundidad de esa brecha que ya no es sólo política, es también social y cultural, y que se refleja en la progresiva desconfianza de las nuevas generaciones y del Chile emergente hacia el bloque gobernante. Es cierto: la Alianza por Chile tampoco escapa a dicha crisis, pero tiene al menos a su favor la fuerza que ha adquirido el imperativo del cambio, lo que le ha permitido a su candidato capitalizar el agotamiento que el país percibe respecto al ciclo político iniciado hace más de dos décadas.
Los números hablan por sí solos. En la mencionada encuesta, se muestra en el escenario de la primera vuelta entre Frei y Piñera una diferencia a favor del segundo de diez puntos entre los inscritos (31% - 41%), pero en los no inscritos esa diferencia sube a nada menos que ¡veintinueve puntos! (21%-50%). A ello se agrega también la distancia que hay entre ambos candidatos en la sub-muestra de los "independientes", que es de diecinueve puntos a favor de Piñera (22%-41%), y entre quienes se identifican como "de centro" la brecha es de quince puntos a favor del candidato de la Alianza (35%-50%). Son cifras elocuentes, que debieran ser un profundo llamado de atención respecto de la asimetría entre el país que integra un padrón electoral cada día más envejecido y menos representativo y aquellos que están fuera de él, particularmente, los jóvenes menores de 35 años.
Para el plebiscito del 88, los expertos electorales sostenían que a medida que crecía la cantidad de inscritos, las posibilidades de que triunfara el SI eran progresivamente menores. Y por una razón muy simple: la mayor cantidad de electores hace que el país real tenga una representación más fiel a sí misma, cuestión que efectivamente ocurrió el día de la votación. Hoy la situación es exactamente al revés: mientras menos gente hay inscrita, mientras el país real está cada vez menos representado gracias al factor de la auto-exclusión que supone no inscribirse, más posibilidades tiene la Concertación de ganar. Es la triste paradoja histórica de una coalición que luchó por representar el anhelo democrático de las grandes mayorías, pero que hoy sólo puede asegurar su continuidad en el poder a costa de que esas mayorías decidan no participar.
El problema de la Concertación es tan profundo que impresiona que su clase dirigente todavía no intente indagar sus causas y buscarle un remedio sustantivo. La pérdida de sintonía con las nuevas generaciones es lo peor que le puede pasar a un proyecto político, por la sencilla razón de que lo condena a no poder mantener su viabilidad en el tiempo. Es algo que va más allá del mero recambio de nombres o de rostros: tiene que ver con códigos, lenguajes y sensibilidades emergentes, que no tienen ya vías de expresión y canales de representación en el oficialismo. Puede que los jóvenes efectivamente no vayan a votar el día de las elecciones, pero son parte de esta sociedad y, al final del día, la condicionan e impregnan cada vez con más fuerza. Efectivamente, con este padrón electoral, Piñera tiene todavía altas probabilidades de perder la próxima elección pero, a la larga y de modo inevitable, un bloque gobernante culturalmente disociado del futuro está sentenciado de muerte.
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Posteado por: Miguel Huerta MarÃn 11/01/2009 11:15 [ N° 1 ] |
La candidatura de Frei es tan anacrónica, que sus esperanzas, uevamente, están basadas en una segunda vuelta con el apoyo comunista. |
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Posteado por: Agustin Maldonado 11/01/2009 13:04 [ N° 2 ] |
1) "... para representar a una coalición que muestra un enorme deterioro de marca y cuyo principal problema es hoy su creciente desconexión con el país que ha contribuido a gestar." 2)"...la fuerza que ha adquirido el imperativo del cambio,..." 3)"Los números hablan por sí solos". 4)"...mientras menos gente hay inscrita, mientras el país real está cada vez menos representado gracias al factor de la auto-exclusión que supone no inscribirse, más posibilidades tiene la Concertación de ganar." |
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Posteado por: Eduardo Bascuñan Quiroz 11/01/2009 15:04 [ N° 3 ] |
Me siento absolutamente identificado con el último párrafo de tu columna. |
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Posteado por: Tomas Bradanovic Pozo 11/01/2009 16:09 [ N° 4 ] |
Un amigo me dijo anoche, medio pasado de copas, "Piñera jamás va a ser presidente de Chile porque es rico y en Chile odiamos a los ricos, Frei es un incapaz y más de lo mismo pero va a ser presidente porque en Chile nunca vamos a votar por un rico" Capaz... |
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Posteado por: René González González 11/01/2009 19:06 [ N° 5 ] |
La abomición a la política propiciada en los discursos de la dictadura, como en el de Lavín, la exclusión de la educación cívica del currículum y, el esfuerzo de los partidos políticos (de derecha, centro e izquierda) en su contra, cual verdadero suicidio, ha tenido por fin sus resultados. |
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Posteado por: Roberto Alfredo Olivares Pizarro 11/01/2009 20:11 [ N° 6 ] |
Sr. Colodro; absolutamente de acuerdo con su análisis. Es más, yo mismo hice uno bastante similar, el que envié incluso a la página de Sebastián Piñera, en que agrego un punto que me parece no ha sido debidamente tratado por ningún cientista político. |
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Posteado por: Ramón Zañartu Covarrubias 11/01/2009 20:57 [ N° 7 ] |
Sospecho que en la próxima elección presidencial muchos jóvenes se acordarán que CHILE también es su país y saldrán a votar. |
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Posteado por: rodrigo gonzález fernández 12/01/2009 07:49 [ N° 8 ] |
Los jovenes son los que van formando movimientos en contra de la entropia a que nos ha llevado la concertación en sus últimos gobiernos. En contra de esa entropia surge lo que yo he denominado, an-entropia politica que son movimientos que lenta e imperceptiblemente han surgido en la sociedad civil. |
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Posteado por: Pamela Cordero Avaria 12/01/2009 16:12 [ N° 9 ] |
Excelente el análisis de Colodro...sin tintes políticos, real y una señal clara de lo que puede ser la elección de este año. |
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Posteado por: Ignacio Javier Quiñones Olguin 13/01/2009 15:29 [ N° 10 ] |
Una duda: Si existiera Inscripción automática y Voto Voluntario ¿uno puede VOLUNTARIAMENTE excusarse de ser vocal de mesa? |
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Posteado por: Ignacio Javier Quiñones Olguin 13/01/2009 15:31 [ N° 11 ] |
Ah, y otro detalle: Se da un incentivo econoómico para quienes desarrollan la misión de ser vocales (por cierto, para alguien de escasos recursos puede marcar la diferencia). ¿por qué no se implementa el mismo sistema del servicio militar? Primero se completa con los voluntarios, y las vacantes se llaman a sorteo. Fácil, bonito, y todos contentos. ¿qué tal Pascual? |
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Posteado por: José Miguel Contreras Arriagada 14/01/2009 22:04 [ N° 12 ] |
La concertación ya no existe, solo los une el interés común en conservar el poder y en eso están. Se puede decir que es la suma de las ambiciones de poder de cada uno. No les interesa que participen los jóvenes ya que eso sería competencia para ellos. Se puede decir que funciona con la misma lógica que empleados mediocres que no les importa un rábano su empresa y solo su situación personal. En este juego están coludidos y seguirán jugándolo hasta que estén tan viejos que ya no se puedan "repetir el plato" de nuevo. Entonces designarán a sus sucesores que seguramente serán sus yernos, sobrinos, hijos o gente de confianza. Funciona igual a una Maffia. Los vocales de mesa no pueden ser voluntarios ya que sería altamente sospechoso. Deben ser al azar y con una compensación económica. Hoy el inmovilismo de la "clase política" es tal que para asegurarse los mismos resultados de siempre y "asegurar el negocio" vuelven a nombrar a los mismos vocales de los años anteriores. Cuesta creerlo pero así estamos. |
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Posteado por: Cristian Correa Montes 16/01/2009 10:54 [ N° 13 ] |
Importante tu opinión Eduardo Bascuñan Quiroz 11/01/2009 15:04 |
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Posteado por: Magdalena Landon Maturana 17/01/2009 00:09 [ N° 14 ] |
Profesor, excelente su columna. |
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