Gary Larson, un famoso dibujante de caricaturas, tiene una muy aguda: tres indígenas, vestidos con sus atuendos tradicionales, están en una choza. Uno mira por la ventana, ve unas personas que se acercan caminando y grita a sus dos compañeros: "¡Antropólogos! ¡Antropólogos!". Los compañeros, entonces, corren despavoridos a esconder un teléfono, una lámpara eléctrica, una televisión y un video.
Los indígenas de la caricatura saben perfectamente de las comodidades de la vida moderna. Parecen conservar, también, rasgos de su tradición, por su ropa y el lugar en que viven. Además, y esto es lo mejor, saben lo que los antropólogos quieren ver en ellos: pura tradición, formas de vida intocadas por los tentáculos de la modernidad, la encarnación de una nostalgia difusa, en fin, eso que Vargas Llosa llama "utopía arcaica".
La caricatura de Larson es pertinente hoy en Chile. Desde hace tiempo está pendiente la tarea de diseñar una política indígena correcta. Los resultados de la que existe así lo exigen. Los últimos acontecimientos en la Araucanía sugieren que es urgente.
¿Por qué la política vigente no es correcta? Por varias razones. Entre éstas, porque en ella impera el punto de vista de los antropólogos de la caricatura. El foco de la política está en la compra de tierras, que son entregadas a fin de recrear en ellas la tradición. Las tierras se entregan a comunidades, sujetas a un sinnúmero de restricciones que las sacan del mercado, con poca o ninguna capacitación ni capital para tener alguna oportunidad en la economía agrícola de hoy. Parece bastar con la idea de recrear la comunidad perdida, nada más. "Utopía arcaica".
Tan utópica es esta política, que no ve, no quiere ver, el hecho de que sólo un tercio de los mapuches vive en el campo. El resto vive en ciudades y, por este hecho, quedan fuera del grueso del gasto fiscal indígena. Tampoco ve el hecho de que para los propios mapuches, la tierra no parece ser el único, ni el más importante, factor de identidad. Una encuesta del CEP les preguntó por las dos principales características que definen a una persona como mapuche. Contestaron: la lengua (57 por ciento), apellidos (49 por ciento), apariencia física (30 por ciento), vestimenta (19 por ciento), y sólo un 11 por ciento mencionó las tierras.
Pero esto no significa que las tierras no sean importantes. Un 91 por ciento contestó que el país debe "reparar" a los mapuches y, entre éstos, un 61 por ciento dijo que debe hacerlo con tierras (la segunda mención, 26 por ciento, la tuvo educación).
El problema, claro, no es fácil. Parece haber razones para reparar a los indígenas y el Estado lo está haciendo. ¿Por qué ha fallado, entonces? No sólo porque, a riesgo de anacronismo, las tierras se entregan para recrear una comunidad que se perdió en la noche de los tiempos, sino también porque esto se hace mediante un mecanismo de reparación que es perverso.
Se trata de un fondo que se renueva todos los años y que es adjudicado discrecionalmente por una oficina del Gobierno. Es fácil imaginar los problemas que se derivan de esta discrecionalidad, el peligro de "captura", y la colusión especulativa que incentiva entre los propietarios a los que puede comprar el Gobierno. A esto se suma el mal precedente de haberse comprado tierras a comunidades que las reclamaron por la fuerza. Imposible peor esquema de incentivos.
En lugar de un mecanismo de reparación permanente en el tiempo y sujeto a discrecionalidad política, se debería tener uno que sea de una vez y para siempre. Abierto a todos los indígenas, además, no sólo a los del campo. Una posibilidad es constituir una especie de tribunal que, durante un tiempo y con una lógica de tercero imparcial, califique los casos dignos de reparación. Algo parecido ocurre en Nueva Zelandia, donde el "Tribunal de Waitangi" se pronuncia y aconseja sobre casos que conciernen a los maoríes. Aunque en Chile nosotros tenemos una diferencia importante con Nueva Zelandia: los maoríes celebraron un tratado con los conquistadores británicos, el "Tratado de Waitangi", que se mantiene vigente porque las partes están vigentes. En Chile la república implicó una interrupción.
He oído a algunos amigos proponer otras alternativas con esta lógica de una vez y para siempre. Por ejemplo, repartir entre todos los indígenas, con ciertos resguardos y exigencias, un porcentaje de Codelco. Una alternativa así tiene la ventaja de reparar con recursos que respetan la autonomía de quien los recibe, sin condenar a formas económicas que, como las comunidades, son de otro tiempo.
La cuestión está abierta. Lo importante es contrarrestar el punto de vista de los antropólogos dibujados por Gary Larson. De otra manera, seguiremos con una política indígena de caricatura.
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Posteado por: rodrigo gonzález fernández 23/08/2009 12:55 [ N° 1 ] |
Tengo la impresión que la cuestión de Etnias en Chile se va a complicar en los próximos meses Chile suscribió el convenio Nº 169 - OIT sobre Pueblos indígenas y tribales en países independientes y debe ser implementado en Chile con forme al a partir del 15 de septiembre 2009 de acuerdo al artículo 38 párrafo 3º , del referente convenio . Este convenio es un catálogo que abarca los derechos políticos, consuetudinarios; el derecho a tierras y territorios, recursos naturales también en materia de empleo, educación, seguridad social. Entonces , se trata de un asunto de derechos, de una identidad colectiva que busca expresarse en una sociedad que abarque diversas formas de ver el mundo. En consecuencia este convenio marca el término de una etapa y el inicio de una nueva, en el ámbito de los derechos de los pueblos indígenas en Chile, luego de 15 años de aplicación de la ley Indígena en Chile Recordemos que este instrumento tomo 17 años en su tramitación. En efecto, ingresó al Congreso Nacional el 8 de enero de 1991 y fue promulgado por DS Nº 236 de 2008, del Ministerio de Relaciones exteriores y publicado el 14 de Octubre del mismo año. Durante su tramitación el Tribunal constitucional se pronunció en dos oportunidades. Por otra parte no puede un órgano del estado desconocer los derechos reconocidos en el convenio y cualquier juez ante el conflicto de normas, debe preferir las disposiciones del Convenio 169 a otras normas legales ( artículo 5º inciso 2º y art 19 de la Constitución Política de la República ) Luego la pregunta es : ¿Esta preparado el Gobierno para cuando entre en vigor este convenio? ¿Están preparadas as empresas y los ciudadanos en General? Esto es por que sin lugar a dudas los Pueblos Indígenas reclamarán sus derechos |
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Posteado por: Guillermo Wilson Torrejón Cortés 23/08/2009 22:24 [ N° 2 ] |
CONTEXTO: Le dije a la secreteraia del FONDART que me recibia. " pobre WILcaman. hace duros esfuezos por parecer un mapuche de tomo y lomo cuando se pone su disfraz solo para la lña tele. estroy seguro que de tanto viaje ya no sabe ni siquiera reconocer cuandio esta en sus territiorios. POBRE HUILCAMAN. Vendido al extranjero pero ahora condenado a seguir siendo turista en su propia tierrra. Los amos que les dan la plata, sus casas y vehiculos le exigen seguir siendo el indigena primigenio que a ellos le s interesa. POBRE HUILCAMAN. Nuevas Cuentas de Vidrio, wilcaman |
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Posteado por: maria del Pilar clemente briones 24/08/2009 12:47 [ N° 3 ] |
Muy bueno su artículo. Interesante y muestra otro punto de vista, donde se refleja la mala política de las tierras y su creciente complejidad. |
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Posteado por: Velisario Donates 26/08/2009 11:51 [ N° 4 ] |
Señor Sierra Sin duda Ud tiene razón , la política Indigena debe considerar acciones que permitan el desarrollo de estos pueblos integrándolos a las condiciones sociales vigentes y de acuerdo a sus necesidades, el dar tierras pensando que al tener unos metros cuadrado iran ahí a recrear sus costumbres ancestrales es una locura. A la hora de pensar en un plan adecuado y responsabe, seguranete a Ud. los amigos que señala e incluso a mi, se me ocurren muchas acciones vinculadas a la formación, a la integración laboral, al desarrollo de actividades productivas, al desarrollo de habilidades sociales..etc..etc..etc, pero nada de eso se puede hacer si nisiquiera existe en gran parte de nuestra sociedad el convencimiento de que el pueblo Mapuche si es merecedor de privilegios, que su condición de Etnia Originaria si le otorga prerrogativas especiales, que una sociedad que aspira a desarrollarse en forma integral debe hacerse cargo de subsidiar el bienestar de estos pueblos. El problema es que este convencimiento no existe, basta leer las opiniones vertidas en este y otros foros para darse cuenta que no es que nosotros seamos unos iluminados que vemos el verdadero problema y el gobierno una tropa de corruptos ineptos incapaces de darse cuenta,lo que pasa es que se hace lo que se puede frente al desinteres, y en algunos casos odiosidad de una parte importante de este país que no quiere entender el valor de cuidar un pueblo tan importante como el Mapuche. |
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Posteado por: Ignacio Olivares Bahamondes 26/08/2009 21:00 [ N° 5 ] |
En la zona mapuche el medio ambiente es arrasado por las forestales y las personas son removidas del territorio. Entonces la escala de valores seria: La democracia consiste en preguntarle al pueblo que desea hacer libre y soberanamente. Eso no se hace con los mapuches ni con una gran cantidad de excluidos ni menos reduciendo las cosas a tristes, antiguas y negras caricaturas de Gary Larsson. |
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Posteado por: Zunilda Monsalve Peralta 28/08/2009 20:49 [ N° 6 ] |
Si va a ser política del Estado restituir tierras a los mapuches ¿alcanzará para todos los que viven fuera de las dos regiones que albergan un 40 ó 50% de ellos? Si les van a restituir de todas maneras ¿se les impondrá algún control en cuanto a trabajarlas? De lo que yo escuché de vivir en esos lugares, ellos "trabajan sólo para vivir", pero no "viven para trabajar". Lo de las 500 hectáreas abandonadas del padre de Wilcamán es verdad. Y no es el único. Entonces, el relajo será con cargo a la nación chilena de nos NO MAPUCHES. |
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Posteado por: maria flores fisher 29/08/2009 22:50 [ N° 7 ] |
Tierra para los mapuches, sin olvidar los subsidios y otras asistencias y ayudas para que trabajen y progresen. Ellos son chilenos orgullosos de sus apellidos. No es el caso de Juan Perez o Maria Gonzalez, se tienen que rascar con lo que les caiga. Total no son chilenos, son simplemente allegados. |
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