Michael Binyon - The Times
La entrega del Premio Nobel de la paz de este año al Presidente Obama ha sido recibida con incredulidad generalizada, consternación en muchas capitales y, probablemente, profunda vergüenza del mismo Presidente.
Pocas veces un premio ha tenido una intención política y partidista tan evidente. Fue claramente usado por el Comité Nobel de Noruega como una forma de expresar la gratitud Europea por el fin de la Administración Bush, manifestar la aprobación por la elección del primer Presidente negro de Estados Unidos y fortalecer la esperanza de que Washington honrará su promesa de reconciliarse con el mundo.
En cambio, el galardón arriesga aparecer como ridículo con sus demandas, condescendiente en sus intenciones y degradante en su intento de elevar a un hombre que apenas ha comenzado su período en el cargo, y mucho menos logrado algún resultado tangible para la paz.
El pretexto para el premio fue la decisión de Obama de "fortalecer la diplomacia internacional y la cooperación entre los pueblos". Muchas personas señalan que si bien el Presidente ha prometido "restablecer" las relaciones con Rusia y ofrecer un nuevo comienzo para las relaciones con el mundo musulmán, hasta ahora hay muy poco para mostrar más que sus buenas palabras.
Las relaciones entre Oriente y Occidente son poco mejores que hace seis meses, y cualquier cambio se debe, probablemente, a la crisis económica mundial, y la tan anunciada determinación de Estados Unidos para renovar el compromiso con el mundo musulmán no ha logrado ningún progreso para lograr el fin del conflicto entre los israelíes y los palestinos.
Hay una ironía aún más grande en ofrecer un premio de la paz a un Presidente cuya principal preocupación en este momento es cuándo y cómo ampliar la guerra en Afganistán.
El espectáculo de Obama subiendo al podio en Oslo para aceptar un premio que una vez fue para Nelson Mandela, Aung San Suu Kyi y la Madre Teresa sería aún más absurdo si sigue a una decisión de la Casa Blanca de enviar hasta 40 mil soldados más a Afganistán. Sin embargo, una guerra así podría ser enjuiciada por ojos occidentales. Los musulmanes no serían el único grupo en quejarse de que la paz no es compatible con una escalada en las hostilidades.
El Comité del Nobel ha entregado premios controvertidos antes. Algunos han sido para recompensar la esperanza en lugar de progreso: en 1976 el premio para los dos defensores de la paz en Irlanda del Norte, Betty Williams y Mairead Corrigan, fue con una clara intención de enviar una señal a las dos comunidades que luchaban en el Ulster. Pero la influencia política de los dos ganadores resultó, lamentablemente, insignificante.
En el Medio Oriente, el premio al israelí Menachem Begin y al egipcio Anwar Sadat en 1978 también parece, en retrospectiva, tan ingenuo como el galardón posterior a Yasser Arafat, Shimon Peres y Yitzhak Rabin -aunque se podría argumentar que los Acuerdos de Camp David y Oslo, aunque no trajeron la paz, por lo menos fueron intentos por romper el estancamiento.
Sin embargo, el Premio a Obama será más probablemente comparado con el premio más controvertido de todos: el de 1973 a Henry Kissinger y Le Duc Tho por sus negociaciones para poner fin a la guerra de Vietnam. El señor Kissinger fue marcado como belicista por su apoyo a la campaña de bombardeo en Camboya, y el negociador vietnamita fue visto posteriormente como un mentiroso, cuyo gobierno nunca tuvo la intención de cumplir un acuerdo de paz, a la vez que estaba esperando el momento para atacar a Vietnam del Sur.
Obama se convierte en el tercer Presidente en ejercicio de EE.UU. en recibir el premio. El comité dijo el viernes que él "había capturado la atención del mundo". Ciertamente, es verdad que su energía y aspiraciones han deslumbrado a muchos de sus partidarios. Lamentablemente, parece que deslumbró tanto a los noruegos, que ya no pueden distinguir las expectativas de los logros. Con esto, los logros de todos los ganadores anteriores se ven disminuidos.
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Posteado por: edmundo santibañez pezoa 11/10/2009 10:28 [ N° 1 ] |
Ayer dijimos que Obama debe renunciar en el acto al Premio Nobel. Para que la ¿Academia? elija a uno que realmente se lo merezca. |
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Posteado por: Marcos Olsen Fernandez 11/10/2009 15:29 [ N° 2 ] |
Los suecos y los noruegos, que son izquierdistas, le otorgaron el premio Nobel de la Paz a Obama, con el fin de manipularlo/apoyarlo políticamente para obtener los siguientes objetivos: 1)Que no invada Irán, ya que casi todo el petróleo que Europa utiliza proviene de Irán. 2)Forzarlo/apoyarlo a que incluya el aborto en la opción publica de la Reforma a la Salud, en contra de la voluntad del 68% de los norteamericanos. |
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Posteado por: Francisco Javier Achondo Puelma 11/10/2009 21:52 [ N° 3 ] |
Como todos saben este premio esta manejado por politicos de izquierda y tal como muchas cosas, han desprestigiado otra instancia para generar un mundo mejor con el fin de satisfacer sus egoismos innatos |
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Posteado por: Cesar Guzman Concha 12/10/2009 07:48 [ N° 4 ] |
El Sr. Olsen no deja descansar sus obsesiones ni en días festivos. Acompaña sus calificaciones gratuitas a suecos y noruegos de antecedentes falaces. Por otro lado, resulta bastante ingenuo pensar que el comité del premio nobel podría condicionar la agenda del presidente del país más poderoso del mundo. En realidad, con la adjudicación del premio, se demuestra exactamente lo contrario: bien o mal, la actuación del presidente de USA determinaron la agenda y decisiones del comité del Nobel. Me temo, Sr. Olsen, que la manipulación aquí no viene de los malvados "izquierdistas" que tanto le molestan. |
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Posteado por: carlos kinast feliú 31/10/2009 19:54 [ N° 5 ] |
Curioso el Premio Nobel de Obama, considerando que no es Funcionario Internacional ( Haragán Internaciomal), Comunista ni extremista de izquierda. Sorprendente |
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