Harald Beyer
Domingo 16 de Enero de 2011
La venganza de los políticos


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Era evidente que se necesitaba un cambio en el diseño elegido en febrero del año pasado por el Presidente y sus asesores para gobernar. Este había dado pruebas de su debilidad en distintos episodios, pero la crisis del gas magallánico relevó este problema con mucha más intensidad. Sin embargo, no estaba en las cuentas de nadie que este cambio se precipitase por la salida de Ravinet, víctima de sus propios errores antes que del diseño de gobierno. Pero una vez que se produjo este hecho, el Presidente jugó sus cartas y no deja de sorprender la solución, toda vez que parece ser la antítesis de lo que se pensó hace casi un año.

El déficit político del gobierno era evidente y es indudable que ello estaba ligado a la arquitectura de gobierno elegida. Pero había más de una forma de resolver ese hecho. Esa arquitectura no funcionó por varias razones. Una importante es que fue pensado para un escenario en el que los espacios de cooperación con la Concertación iban a ser mayores que los que efectivamente se han materializado. Así quedaba claro de las declaraciones iniciales del Presidente y sus colaboradores más cercanos. Había buenas razones para pensar en esa posibilidad. Entre otras un muy buen y, hasta cierto punto, sorpresivo resultado de la Democracia Cristiana en el Senado. Quizás en algún momento ella efectivamente existió, pero por diversas razones, entre otras algunas críticas innecesarias a la Concertación sobre todo del Primer Mandatario, enfriaron esas oportunidades. En la actualidad ellas no han desaparecido del todo, pero están muy disminuidas.

En ese escenario, las dificultades para un gabinete técnico son mayores. Era, entonces, más necesario que nunca que este contase con un fuerte apoyo político. Pero nunca contó con este sostén. No estaba en las subsecretarías y tampoco en el segundo piso. Menos en los partidos que aún no se sienten cómodos en su rol oficialista. Por cierto, el gobierno tampoco los ha ayudado mucho a desarrollar ese rol, ayuda que es necesaria toda vez que están lejos de tener la fortaleza que en su momento tuvieron los partidos concertacionistas. Al final, el apoyo era el Presidente, pero ese no es su rol y tampoco tiene la posibilidad real de brindarlo de modo efectivo. Este es un elemento que no se resolvió bien desde los inicios.

Además, a diferencia de los anteriores presidentes que privilegiaron el primero de estos, Piñera desarrolló de modo paralelo sus roles de Jefe de Estado y Jefe de Gobierno, característica especial de los presidencialismos que es difícil de administrar bien. Así, los ataques al gobierno le rebotan al Presidente, cuya imagen, como consecuencia de la falta de cercanía con la población y la desconfianza que enfrenta, se ve inmediatamente resentida.

En este cuadro eran diversas las piezas que se podían mover, pero el Presidente optó por una solución tradicional y convocó a quienes estaban junto a él en los comienzos de su vida política. Los distanciamientos producidos en algún momento, particularmente con la ahora ex senadora Matthei, se superaron. Las trayectorias y capacidades tanto de ésta como de Andrés Allamand son conocidas, pero es imprudente que sean reclutados desde el Congreso. Esta práctica, inaugurada en el gobierno anterior, le hace un flaco favor a nuestra institucionalidad democrática, más todavía si se piensa que los parlamentarios que dejan sus puestos son reemplazados por los partidos.

La dinámica política del nuevo gabinete será impredecible. El impacto más evidente es que aumentará la densidad de candidatos presidenciales en él. Si Lagos estuvo incómodo con dos, no es difícil imaginarse cómo se sentirá Piñera con cinco. Por supuesto, la ventaja es que se configura un gabinete de pesos pesados que puede proyectar al gobierno muy lejos. Claro que este diseño será viable sólo si el Presidente se retira un poco de la escena y privilegia su rol como Jefe de Estado. Puede hacerle bien a su popularidad. La política está desprestigiada y la población espera que sea el Jefe de Estado, más que los líderes políticos, quien muestre el camino que debe seguir el país. Pero ello supone reflexiones y planteamientos serenos. La omnipresencia, el marcado involucramiento en los asuntos diarios y la ocasional participación en la refriega política atentan contra esa imagen.

8 Comentarios publicados
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Rafael Enrique Cárdenas Ortega
16/01/2011 10:09
[ N° 1 ]

Designaciones anómalas

La designación por el Presidente Sebastián Piñera de los senadores Allamand y Matthei como ministros en las carteras de Trabajo y Defensa, respectivamente, debiera servir como detonante para plantear de una vez por todas una discusión seria, profunda y ampliamente participativa acerca de lo inadecuado de nuestro sistema político presidencialista y de la necesidad de transitar hacia un régimen parlamentario. Sin perjuicio de lo acertado que pueda aparecer la decisión presidencial en estas dos designaciones -así como su sabio descarte de otros ávidos y persistentes candidatos en situación similar a los elegidos-, ello no sanea la grave anomalía que representa el que en un sistema ultra presidencialista como el que se nos impuso por la dictadura en la Constitución de 1980, se saque a miembros del Congreso Nacional para ocupar cargos gubernamentales de la exclusiva confianza del Presidente de la República. Los legisladores son los representantes legítimos de los ciudadanos que los han elegido (dentro de lo que cabe bajo el fraudulento y antidemocrático sistema binominal), por lo que su incorporación al gabinete gubernamental, va contra la independencia, al menos formal, que ha de exhibir el poder legislativo en un sistema de gobierno presidencial.

La confirmación más evidente de lo anómalo y reñido con la democracia que resulta la designación de representantes de la voluntad popular en el gabinete gubernamental, es el nombre del ultraconservador Carlos Larraín para suceder a Allamand en el Senado, i. e., el senador que ha propiciado la unión civil entre personas de un mismo sexo sería reemplazado por el presidente de RN, que ha amenazado con nada menos que pasarse a la oposición al actual Gobierno si éste apoya legislar sobre el aborto terapéutico, iniciativa esta, a su vez, de la recién designada Ministra del Trabajo, la senadora Matthei. Esto demuestra lo antidemocrático, contraproducente y fuera de contexto que resultan tales designaciones dentro de un régimen presidencial.

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Rafael Enrique Cárdenas Ortega
16/01/2011 10:10
[ N° 2 ]

Para que pueda darse legítimamente tal movilidad entre el legislativo y el ejecutivo, debemos empezar por tener un Parlamento auténtico depositario de la soberanía popular, que reemplace a nuestro poco representativo y excluyente Congreso Nacional, lo que pasa por el necesario cambio de nuestro presidencialista régimen político y su reemplazo por un sistema de Gobierno parlamentario o semi presidencial, en su defecto.

A estas alturas de nuestra historia, debiéramos cambiar drásticamente nuestro sistema político, mediante la adopción de una nueva Constitución democráticamente aprobada por el pueblo soberano, que contemple la figura de un Primer Ministro o jefe de Gobierno, que surja de la mayoría parlamentaria que se produzca en un Parlamento unicameral después de cada elección general de renovación de la legislatura cada 4 ó 5 años, pero con los mecanismos del voto de censura y voto de confianza, que permitan anticipar las elecciones cuando el Gabinete gobernante encabezado por el jefe de Gobierno, pierda el apoyo de la mayoría en el Parlamento, que es donde se debe dar la representación proporcional de las distintas fuerzas políticas. Hay que tener en consideración que el régimen parlamentario representa el canon de la democracia actual, con la sola excepción de Estados Unidos y su patio trasero y se puede encontrar modelos del mismo en los cinco continentes, desde Canadá a Japón o desde India a Suecia, pasando por Israel y prácticamente la totalidad delos países Europeos.

Por otra parte, creo que no hay ningún otro gobernante que haya estado en una posición tan ventajosa para demostrar su voluntad democrática como el actual Presidente Sebastián Piñera, quien realmente podría pasar a la historia con honores si opta por llamar a una Asamblea Constituyente para que surja de ahi una nueva Constitución que sea soberanamente ratificada por el pueblo, iniciativa ya contemplada en el programa de las candidaturas de Eduardo Frei, Jorge Arrate y Marco Enríquez-Ominami en la pasada elección presidencial, por lo que su adopción por el Presidente Piñera, sólo le traería réditos y contribuiría sustancialmente a la unidad nacional.

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Eduardo Llanos Melussa
16/01/2011 10:21
[ N° 3 ]

La columna equivale a una asesoría pública. Los lectores quedarán de testigos y podrán evaluar después cuánto de estos consejos el presidente asimiló y cuántos cayeron en saco roto.

Posteado por:
Roberto Alfredo Olivares Pizarro
16/01/2011 11:33
[ N° 4 ]

El Sr. Bayer, como parte de aquella especie de "club" que conforma una élite político - académico - económica que a veces forma parte de ese "oficialismo" que no se juega por el Gobierno, ¡y que en nada aporta a su respaldo político y popular!, debería reconocer que las designaciones políticas eran, debido precisamente debido a ese rol ambiguo que juegan quienes supuestamente respaldaban y/o formaban parte del "diseño" original, necesarioa para dar continuidad al Proyecto Paaís que la centro derecha representa

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Eduardo Bastias Herrera
16/01/2011 13:56
[ N° 5 ]

Se cae a pedazos la pretendida excelencia, principalmente debido a que al Presidente no le cree nadie. Ni los suyos. Ni en su propia casa.

Bachelet 2014!!

Posteado por:
Dante Pesce Gonzalez
16/01/2011 19:35
[ N° 6 ]

Muy buena columna. Clara y ponderada.

La aspiracion de sacarse un 7 en todo por parte del Presidente, hace que al final del dia tienda al 4....

Creo, tal como insinua en su columna, que el propio Presidente atenta contra su presidencia. Menos mal la economia esta desacoplada por ahora de una gestion mas reguleque que buena....

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Hans Seemann
16/01/2011 20:15
[ N° 7 ]

Bien por el gobierno frente a un cambio de gabinete BUENO Y NECESARIO !

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Manuel Gumucio G
19/01/2011 10:54
[ N° 8 ]

Este periodo de gobierno se está transformando en escuela práctica para quienes no saben gobernar, todos los errores se cometen "in situ" con todo el poder en la mano, lo más probable es que algunos aprendan, cuando haya vencido el periodo.

Aún con la permisividad, servilismo y obsecuencia de los columnistas y medios del país.

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