Harald Beyer
Domingo 30 de Enero de 2011
El temor a deliberar


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La Concertación aún está lejos de definir una estrategia para desenvolverse como oposición. Nadie esperaba que ello fuese fácil, pero sorprende que esté tan desdibujada. En ese sentido, el escenario no se presenta auspicioso para la coalición de centroizquierda. Pero debe reconocerse que tampoco es definitivo. Por una parte, el Gobierno y el Presidente han demostrado una predisposición elevada a los autogoles, particularmente por incomprensión del impacto político que sus actuaciones y decisiones pueden significar. A ello se suma que la relación entre los partidos oficialistas y el Gobierno no ha sido fácil, fenómeno que ha disminuido la eficacia política de la coalición. Por otra, la negociación del acuerdo de educación mostró que la Concertación sigue teniendo “dientes” y capacidad de levantar planteamientos que obligan al Gobierno a modificar sus proyectos. Al mismo tiempo, logró articular, aunque haya sido incompleta, una visión respecto de sus pretensiones para la educación chilena. Este tipo de actuaciones son precisamente las que pueden devolverle “el alma al cuerpo” a esta coalición.

Sin embargo, hay dos dimensiones que le pueden jugar en contra. La primera escapa a su control y dice relación con el cambio de gabinete y, en general, con el aprendizaje que pueda haber tenido la coalición gobernante después de un año en el poder. Es posible que mejoren los niveles de coordinación, se reduzcan los errores no forzados y aumenten los niveles de efectividad política. Si esto ocurre, las falencias demostradas hasta ahora se pueden hacer más notorias. La segunda dimensión queda reflejada, aunque va mucho más allá, en el cuestionamiento al acuerdo de educación que hubo en parte de la coalición opositora. Se reclamó no tanto por el contenido como por la poca participación ciudadana que habría habido en su gestación. Esta mirada responde a un planteamiento cada vez más amplio que, en alguna medida, se acordó en días pasados y que postula incorporar a diversos grupos ciudadanos o de la sociedad civil en la definición programática y política de la Concertación.

Es un camino riesgoso porque, en el fondo, revela una renuncia a la deliberación política que es un elemento esencial de los partidos y de la democracia representativa. No cabe duda que es importante escuchar a la ciudadanía y los partidos políticos deben ser activos en este proceso recogiendo, en las distintas instancias internas, esas voces. Ello ciertamente enriquece a los militantes y a los dirigentes políticos. El Congreso también tiene que ser un espacio importante para que la ciudadanía se exprese y ello ocurre a menudo, por cierto no de modo perfecto, en las sesiones de análisis de los proyectos de ley.

Pero no parece sensato que los partidos o coaliciones políticas se inhiban de ser, en última instancia, las entidades responsables de definir las posturas que estiman apropiadas para el país. En algunos casos ellas serán definidas por las directivas, otras pocas por un número más amplio de dirigentes o más frecuentemente por los legisladores como representantes de la ciudadanía. Así, escuchar y asegurar mayor participación de la ciudadanía no debe confundirse con su involucramiento en la toma de decisiones políticas. Al final son los partidos los responsables de ese proceso, porque deben decidir entre una multiplicidad de intereses. Las organizaciones ciudadanas, en cambio, representan intereses particulares y existen precisamente para promoverlos antes que para equilibrar propósitos alternativos. Si los partidos concertacionistas insisten en no hacer esta distinción no cumplirán uno de sus papeles más fundamentales y corren el riesgo de diluirse completamente.

8 Comentarios publicados
Posteado por:
Eduardo Llanos Melussa
30/01/2011 11:09
[ N° 1 ]

Nobleza obliga: más claro, echarle agua.

Posteado por:
Manuel Gumucio G
30/01/2011 12:17
[ N° 2 ]

Anteriormente a todo lo que menciona el columnista, está el problema del País.

El problema del "Pueulo" como decía Alessandri, que está sufriendo ataques desde todos los sectores sin nadie que los ayude o defienda.

El pueblo trabajador, ese que depende de derechos civiles que no se respetan.

Ningún empresario respeta las leyes que regulan el empleo, de hecho usan todo tipo de subterfugios para seguir abusando.

De hecho hay muchas empresas que usan los fondos previsionales de los trabajadores, dado que las multas son menores a los réditos financieros o explotación del fondo.

Quien defiende a la población de la entronización de la mentira que desde el gobierno inspira al resto de la comunidad dueña de los medios de comunicación y de explotación económica?

Quien defiende a la población de estos verdaderos atentados que sufre?

Lo de Magallanes requiere mayor rigor de investigación del intento, fue una agresión a toda la comunidad, que generó daños y pérdidas enormes y sembró gran desconfianza en las autoridades, que no se si "tenazmente" "tozudamente" o "neciamente" sigue mintiéndole a toda la población.

Hay que determinar cuales fueron las fuerzas que provocaron tamaño desaguisado. De esa forma podemos estar alerta y saber desde podría venir el golpe.

Mientras la Concertación debe organizarse en torno a la reconstrucción de la democracia en Chile... Continúa

Posteado por:
Manuel Gumucio G
30/01/2011 12:17
[ N° 3 ]

...Decía una participante en estos bloggs, que Chile no es una democracia, y con justa razón.

Para poder ser democráticos debemos aprender lo qué es la democracia, una vez aprendida debemos aplicarla en nuestra vida cotidiana.

La democracia se aprende en las aulas y en el hogar desde una edad muy temprana, pero esa materia no existe en nuestra educación. Hace casi 40 años que no se enseña.

Si se enseñara entonces podríamos ser democráticos, la gran mayoría respetaría la ley y las normas, antes las cuales todos seríamos iguales en derechos y obligaciones.

El estado debe garantizar esa democracia.

No ocurre.

Vemos a diario como el ciudadano es víctima de la delincuencia, como los empresarios son víctimas de los ladrones y bandas organizadas, vemos a diario como los trabajadores, consumidores y usuarios son víctimas del empresariado.

Y lo peor de todo, es que vemos a la autoridad que debe respaldar la democracia, actuando en contra de ella con mentiras y engaños de carácter nacional.

Hoy desde la más alta autoridad se miente cada día y cada minuto que alguna autoridad tiene un micrófono enfrente.

Mienten los medios y distorsionan la realidad de los acontecimientos.

Los políticos y -no es novedad- siempre mienten.

Mienten todos los empresarios en la comunicación relativa a sus productos, aparte de otros males, tales como daño a los consumidores, estafas a los usuarios y daños ecológicos catastróficos.

En una cultura en la cual se está entronizando la mentira, la desconfianza crece, sobre todo si se basa en los hechos tal cual ocurren.

La policía en general, hace mucho rato que viene sufriendo problemas de delincuencia y corrupción en su organización interior.

Las tres, Carabineros, Investigaciones y Gendarmería. Hechos que sumados van generando un problema de desconfianza hacia estas instituciones.

Además de las privadas que son las peores, han devenido en matones a sueldo y en algunos casos, sicarios.

Si a esto le agregamos el destape de lo que está ocurriendo en las FFAA, entramos en una peligrosa línea de tendencia democráticamente negativa.

La mentira es el peor enemigo de la democracia.

Posteado por:
Nora María Kaufmann Johnson
30/01/2011 17:58
[ N° 4 ]

Señor Beyer: Si la ciudadanía no puede expresarse perfectamente, el Congreso no es representativo ni un espacio importante en la política de Chile. Chile es una República, no una Democracia y mientras nos rija la Constitución de 1980 usted con su inteligencia permanecerá nadando entre aguas tibias como comodín de la Derecha y amigo de la Izquierda.
Así no se llega a ninguna parte, sobre todo en Educación. No sé que edad tendrá usted, que afirma que “durante gran parte del siglo XX ésta estuvo en manos del Estado central sin que tengamos evidencia de que ello haya contribuido a su calidad”. Señor Beyer, yo conocí esa Educación Pública de Excelencia y gratuita hasta la Universidad, donde ésta competía con la Privada y cuándo quiera le cuento cómo era mi Liceo Nº1 de Niñas de Valparaíso. Afirmar lo que se desconoce es lo mismo que mentir.
Aprovecho la oportunidad para decirle que no estoy en absoluto de acuerdo en transparentar y derogar la Ley Reservada del Cobre. Todos creen que es obra de Pinochet y por eso están de acuerdo, pero usted sabe muy bien que es de los años 50 del siglo pasado.
Es más que suficiente que las FFAA estén sometidas a las decisiones de los políticos, pero que además éstos tengan conocimiento de secretos militares es una aberración porque no confío en ninguno de capitán a paje. Tengo 70 años señor Beyer, más sabe el diablo por viejo que por diablo y no me cuentan cuentos.

Posteado por:
Eduardo Llanos Melussa
30/01/2011 21:15
[ N° 5 ]

Señora Kaufmann (4):

Usted tiene razón respecto a que la Ley Reservada del Cobre (N° 13.196) data de la década del cincuenta (1 de enero de 1958, para ser precisos). Pero aclaremos algo: inicialmente contemplaba destinar a las FF.AA. un 15% de las utilidades de Codelco, no de las ventas.
Trece años más tarde, durante el gobierno de Frei Montalva, se bajó a sólo un 3%. Años después se dejó en un 10%. Pero la modificación más audaz la introdujo Pinochet en 1987, cuando fijó el aporte en el 10% del total de las ventas de Codelco. No sólo eso: además fijó un monto mínimo de 180 millones de dólares, que en caso de no alcanzarse (en esa época tal eventualidad era bastante probable), el estado debía cubrir la diferencia.
Note usted que, por carambola, eso marca una tremenda asimetría respecto a las mineras privadas, que al no pagar el 10% de sus ventas tienen muchas ventajas sobre Codelco, pues pueden ofrecer precios más competitivos.
Por todas esas razones, y sobre todo considerando los montos actuales de las ventas de Codelco (impensables hace veinte veinte años), esta ley debe modificarse o derogarse. Por mucho que cuiden nuestra soberanía, las FFAA no pueden gozar de un privilegio que atenta contra la estabilidad de la empresa estatal más rentable.

Posteado por:
Eduardo Bastias Herrera
30/01/2011 23:03
[ N° 6 ]

La idea-fuerza de la Concertación fué la recuperación de la democracia, una vez recuperada, aquella ha fallado en desarrollar visiones que respondan a las esperanzas y sueños de la gente.

La idea-fuerza del actual Gobierno fue acabar la corrupción y malas prácticas de la Concertación, pero a poco andar esa idea perdió fuerza por los desatinos, y especialmente la fuerte percepción que el Presidente no es sincero y miente, o para decirlo más suave, intenta conformar la realidad a su amaño. No tiene credibilidad.

En la sociedad del post-modernismo, dominados por la fuerza de los cambios tecnológicos, donde la imagen es todo, donde cunde el desinterés por las tradicionales banderas de lucha, ¿quien y cómo anunciará el próximo sueño? será algo totalmente nuevo e impensado sin duda...esperamos la novedad.

Posteado por:
Roberto Alfredo Olivares Pizarro
31/01/2011 01:09
[ N° 7 ]

La participación ciudadana en las decisiones que le afectarán, y que por lo demás financia, es deseable.
Distinto es el que ello se traduzca en un asmableismo populista e inconducente.
Es, Sr. Beyer, la legitimidad de la "democracia representativa" la que se cuestiona, y si ello lo mezclamos con la incapacidad manifiesta de ¡mi Gobierno!, para dar a conocer de manera adecuada las políticas que se pretende implementar dándole un "relato" y en un contexto del Proyecto País que se quiere implementar a mediano y largo plazo, tenemos que nosostros mismos, la centro - derecha, nos ponemos en una situación de debilidad.
Sr. Beyer, me parece Ud. y demás intelectuales de nuestro sector, DEBERÍAN DE UNA VEZ POR TODAS ASUMIR SU RESPONSABILIDAD DE DAR CONTENIDO A NUESTRAS POSICIONES, y dejar la comodidad de hacer "análisis" reaccionarios respecto de lo que hace el Gobierno y la oposición

Posteado por:
Eduardo Llanos Melussa
01/02/2011 11:58
[ N° 8 ]

Tocayo Bastías Herrera (6):

Estoy de acuerdo con su síntesis, y agregaría que, aunque no nos guste, la posmodernidad terminará dándole la razón a Nicanor Parra: "La izquierda y la derecha unidas / jamás serán vencidas". Porque no puede ser casual que hoy todos quieran posicionarse al centro.

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