Lucas Sierra
Domingo 06 de Marzo de 2011
Mantener la distancia


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El gobierno cumplirá su primer año, y todas las luces están sobre él. Sin embargo, en medio del festejo, dos casos recientes hacen pensar no sólo en el festejado, sino también en los otros poderes del Estado. Y pedir un deseo.

Los poderes del Estado, sabemos, son tres: gobierno, congreso y los jueces. Todos están vinculados entre sí, pero es indispensable que exista una distancia prudente entre ellos. La proximidad no les permite trabajar bien.

Los dos casos a que me refiero sugieren una imprudente proximidad. Uno fue el traslado de senadores al gabinete en enero pasado. El otro fue el discurso del presidente de la Corte Suprema hace pocos días.

Un esquema presidencialista como el nuestro funciona sobre la base de que el cargo de ministro es distinto al de parlamentario. Por esto, está prohibido ser ministro y parlamentario al mismo tiempo (salvo en caso de guerra). No está prohibido que un parlamentario pase al gobierno si pierde su escaño, como ocurrió en enero. Pero es una movida imprudente, que amenaza la distancia entre ambos poderes.

Esa distancia facilita dos mecanismos propios del presidencialismo. Uno es la posibilidad de que el Presidente de la República forme su gabinete con relativa independencia de los partidos y sus bancadas parlamentarias. Por supuesto, al Presidente le conviene negociar con ellos para avanzar su agenda legislativa, pero su posición negociadora resulta afectada si los parlamentarios saben que pueden, ellos mismos, pasar al gabinete. El segundo mecanismo es la fiscalización del gobierno que hace el Congreso. La posibilidad de irse al gabinete resta incentivos a esa fiscalización.

Pasemos al discurso del presidente de la Corte Suprema al inaugurar el año judicial. Éste es un caso más sutil. Este discurso es una vieja tradición, prevista en la ley para que la judicatura informe al gobierno y Congreso, y al público en general, el balance de su gestión y los problemas que haya observado en las leyes al aplicarlas en sus fallos.

Lo ideal es que el discurso se restrinja lo más posible a estos propósitos; es decir, que venga siempre desde lo que es propio de la judicatura: aplicar leyes para resolver casos determinados. Por lo mismo, no debe extenderse a los objetivos de política que subyacen a las leyes. Estos objetivos son competencia exclusiva de los poderes políticos, electos por la ciudadanía. No de los jueces.

Hacer la distinción no es fácil: ¿cómo preservar un punto de vista estrictamente jurisdiccional, sin deslizarse al omnipresente campo de la política? Es el valioso desafío que cae sobre los hombros de la judicatura.

El último discurso de su presidente -un texto en general elocuente, articulado e informativo- no siempre responde al desafío. En buena parte sí, pero hay pasajes en que se resbala hacia la política. Por ejemplo, al abordar la cuestión indígena.

Aquí el discurso no habla desde los casos vinculados a esa cuestión fallados por los jueces, especificando aspectos que podrían mejorarse legislativamente. En cambio, el discurso alude abstractamente a la "discriminación" que sentirían los pueblos indígenas y a la necesidad de que sus "reivindicaciones sean asumidas como una tarea de Estado".

Probablemente esto sea verdad. Pero dicho en nombre de la judicatura es imprudente, pues en el futuro los jueces van a seguir conociendo casos en que una de las partes esgrimirá una reivindicación indígena, y porque semejantes conceptos corresponden a la ciudadanía y sus representantes. En boca de los jueces reducen la distancia que debe haber entre los poderes del Estado.

Al soplarse la vela de este cumpleaños, un deseo es que los casos descritos sean sólo episodios aislados, y no el reflejo de prácticas en incubación. Para que los próximos se celebren en medio de poderes con un rechazo puritano a la proximidad.

7 Comentarios publicados
Posteado por:
Sergio Quesney Walker
06/03/2011 11:24
[ N° 1 ]

Todos revolcados en el mismo lodo.

Posteado por:
RODRIGO GONZALEZ FERNANDEZ
06/03/2011 13:33
[ N° 2 ]

COMO SE DICE muy a menudo en lo jurídico “hay que distinguir”: no es lo mismo la cercanía de la proximidad. Hay que distinguir. Lo interesante es resultar más próximo sobre todo en materia de comunicaciones y cuando se trata de un marketing politico 2.0 como es el que debería aplicar el gobierno de Sebastián Piñera.
Hay que tratar los temas que más interesan a la gente, al ciudadano, los que verdaderamente preocupan a la gente. Las encuestas de opinión tradicionales, aquellas que todos conocemos, no reflejan ciertamente las preocupaciones de los ciudadanos. De allí que sea de gran importancia el como y el escenario en que intervenga con la noticia gubernamental.
www.el-observatorio-
politico.blogspot.com

Posteado por:
Felipe Andes Valdes
06/03/2011 14:48
[ N° 3 ]

El Presidente del Corte Suprema compro el argumento de terroristas, ¿como podra juzgarlos ahora?
Si tiene derechos reales conculcados, ellos deben recurrir a lso tribunales, no a los actos de violencia que cometen, ¿como podran los tribunales mantener el estado de derecho si su propio Presidente los legitima?
El camino democratico y legal de las reivindicaciones es el derecho y los tribunales, no las reivindicaciones popularicas, ni ancestrales ni otras musicas que el sr.Presidente compra livianamente.

Posteado por:
Carlos Domeyko Vigneaux
06/03/2011 20:54
[ N° 4 ]

06-03-2011
Estimado Sr Sierra, la distancia prudente, a la que vd alude, nunca podrá ser practicada mientras no se precisen por parte de la autoridad los parámetros para honrarla y a su vez cumplirla… y además demostrar que ha sido de sentido común.
Lo que vd señala como un hito fácil de visualizar y cumplir, me temo que vd lo ha revisado y propuesto en forma ligera, e inconsistente. Yo soy un admirador de la Torre de Pisa, pero me niego a vivir en ella mientras no se me garantice que ella no perderá su equilibrio, mientras yo me encuentre dentro de ella.
Carlos Domeyko Vigneaux

Posteado por:
Carlos Alberto Salamanca Salamanca
09/03/2011 16:07
[ N° 5 ]

Un derrotado “Honorable” puede interactuar optando al cargo de Ministro, pero un Ministro no puede interactuar como “Honorable”, salvo casos “excepcionalmente anómalo”. Es decir, el status o plus de un Honorable está “viciado”. Del mismo modo asevero diciendo qué: “La sabiduría da poder” y para que exista “Mando… debe haber o existir distancia”… porque sin distancia NO HAY MANDO...

P.D. El ejemplo clásico lo imponen los Magistrados al estar ubicados en el púlpito más arriba que los declarantes y nos obligan a tener que mirarlos hacia arriba, aquella -distancia física- proporciona “status, poder y mando”. Algunos tipos ampulosos esto les llena plena y absolutamente, ante la diferencia que provoca menoscabo y achica al individuo… Tema relacionado con la proxemia, inherente precisamente a la distancia personal, social y pública. Deducción básica y amplio sentido común.

Posteado por:
Eduardo Llanos Melussa
09/03/2011 17:13
[ N° 6 ]

Prudente columna para recomendar prudencia. No sé si mi comentario está a la altura de tanta prudencia.

Posteado por:
maria soledad martinez gonzalez
27/03/2011 15:06
[ N° 7 ]

zapatero a tus zapatos, dijo mi abuela...

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