Harald Beyer
Domingo 24 de Abril de 2011
Política y gestión en el Estado


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Es positivo que las autoridades asuman sus responsabilidades políticas, sobre todo en un país donde éstas se tratan de eludir apenas se abre una pequeña rendija. No obstante, es curioso el origen de la situación. Más allá de las responsabilidades administrativas y legales que pudiesen surgir en este caso, también hay una comedia de equivocaciones que van desde el involucramiento de un asesor externo en un asunto que debería ser parte de las materias habituales que resuelve la institucionalidad del Estado -no es la primera ni la última vez que el Estado es demandado- hasta la carencia de antecedentes apropiados para enfrentar la demanda a pesar de que la relación con el demandante provenía de un contrato del año 2006. Algunos servicios públicos no parecen tener historia.

El episodio dejar entrever un grado de informalidad en el funcionamiento del Estado que no está a la altura del desarrollo del país y tampoco al volumen de recursos que éste gestiona. Hace 20 años el Presupuesto de la Nación no superaba los 7 mil millones de dólares. Este año el volumen de recursos se ha multiplicado por ocho. Hace al menos tres lustros que se comenzó a sostener con algún grado de intensidad que el Estado chileno necesitaba reformarse para alinearse con las exigencias que imponía una sociedad y una economía más complejas. Es indudable que en este lapso ha habido avances, pero estos son insuficientes y observan una heterogeneidad significativa.

La Alta Dirección Pública fue probablemente una de las transformaciones más notables del último tiempo, pero el cambio de gobierno demostró que tenía debilidades en su diseño original. Alguna vez a Tony Blair se le cuestionó porque al organizar su primer gobierno llegó con alrededor de 50 funcionarios de confianza en lugar de los 35 que eran habituales en la tradición británica. Más todavía había tenido la osadía de nombrar a dos de sus asesores como adjuntos en servicios que consideraba claves. Hay en países como Gran Bretaña una larga tradición de servicio civil que explica esta realidad. Ella no está exenta de críticas, pero Chile debería acercarse a un modelo de estas características. No es razonable que un nuevo gobierno, que además en nuestro caso dura apenas cuatro años y es sin reelección, deba asumir la responsabilidad de instalar una nueva gestión en los servicios públicos y que las autoridades políticas que llegan deban hacerse cargo de esa tarea. Los servicios del Estado y sus equipos humanos deberían estar diligentemente al servicio de todo nuevo gobierno y ayudarlo a implementar las políticas que este se ha propuesto llevar adelante.

En países con servicios civiles consolidados hay una clara separación entre la gestión del aparato público y la labor política. En cambio acá se confunden. En aquellos, la autoridad política, en un caso como Kodama, habría recibido del servicio responsable, después de que este agotara las negociaciones, una recomendación fundada respecto de cómo proceder. Probablemente, después de un análisis de sus asesores habría aceptado la propuesta o pedido una solución alternativa. Pero en ningún caso dicha autoridad o alguien de su equipo político participaría en la promoción de una solución.

En Chile es indispensable avanzar hacia esa separación y profesionalizar el Estado. Este no siempre funciona con la eficacia requerida y las autoridades políticas intentan superar las deficiencias a través de un involucramiento más directo. Pero ese no es el camino. Deben empujarse reformas profundas para las que debería haber apoyo transversal. Es algo que la ciudadanía apreciaría y que beneficia a los futuros gobiernos de cualquier signo político.

5 Comentarios publicados
Posteado por:
Jorge Andrés Pérez Rossel
24/04/2011 14:52
[ N° 1 ]

Lo que falta en la administración pública es ACCOUNTABILITY (una obligación o inclinación para aceptar la responsabilidad o dar cuenta por nuestras acciones; www.m-w.com: an obligation or willingness to accept responsibility or to account for one’s actions)

Posteado por:
Eduardo Llanos Melussa
24/04/2011 16:34
[ N° 2 ]

Interesante el análisis. Con todo, el asunto central sigue siendo uno: los superiores deben asumir la responsabilidad del cargo cuando sus subordinados incurren en descuidos o faltas, sobre todo si se cometió el error de confiar demasiado en ellos a partir de su desempeño previo en contextos muy diferentes. recordemos que en el mundo empresarial un abogado asesora para que la empresa gane más dinero; en cambio, asesorando a un ministerio debe cuidar los dineros públicos para optimizar su uso y no para beneficiar a las empresas.
A todo esto, ¿qué dice el señor abogado?
Lo peor sería que terminemos creyendo que con la renuncia de la ministra se acaba el asunto, cuyas raíces son profundas y parecen insospechadas.

Posteado por:
Eduardo Bastias Herrera
24/04/2011 19:12
[ N° 3 ]

Tiene toda la razón, la renuncia de la Ministra, más que enaltecedora es demostrativa del bajo nivel de profesionalismo e independencia de nuestra Administración Pública, y ello no es culpa del gobierno de turno solamente, es culpa de toda la institucionalidad. La mayoria se desgasta en dilucidar si la culpa es de Piñera o de Bachelet, lo cierto es que el problema es más global que el debate político de trinchera.

El grupo de derecha que hoy gobierna afirma querer hacer las cosas en serio, sólo que con un periodo de cuatro años y a punta de torpezas, riñas por el poder y graves conflictos de interés, es muy difícil por no decir imposible que ello pueda ocurrir. Pobre Chile. Seguirá siendo el fundo con apariencia de orden que siempre ha sido.

Posteado por:
Francisco Javier Cartagena jessen
26/04/2011 11:11
[ N° 4 ]

La pregunta es : ¿Cómo tantos galones , traducidos en magisteres , doctorados y excelencias no han sido capaces de centrarse en este debate y las soluciones pertinentes que se caen de maduras ?.

La respuesta es que todos estos títulos las más de las veces son espúreos y responden más bien a una floreciente vertiente de negocios que exploran las casas de estudios , pero que al final no aportan mucho.

Lo que natura non da Salamanca non presta.


Además revela un desconocimiento absoluto de como funciona el estado por parte de las nuevas autoridades.

Hagan la pega.

Posteado por:
Daniel Beza Islas
28/04/2011 07:15
[ N° 5 ]

Excelente columna. Ojalá llegaramos pronto a una institucionalidad Estatal clara, estable transparente. con funcionarios de carrera preparados. Con gobiernos que den directrices generales (anunciadas durante las campañas), siendo estas controladas por los demás poderes del Estado.
Nos falta mucho. Para poder ser eficientes en el uso del dinero de todos, necesitamos una estructara de nivel, o los recursos van a chorrear para todos lados, menos para el grueso del país.

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