Francisco José Covarrubias
Existe una vieja fábula del siglo XIV llamada "El asno de Buridam", que establece que un burro situado en medio -y a igual distancia- de dos baldes de agua, termina muriendo de sed al no decidirse por uno de los dos.
Hace 30 años la Democracia Cristiana eligió su balde: con el tiempo lo llamaron Concertación. Durante un tiempo tuvo toda lógica estar ahí. Había que oponerse a Pinochet con todos los que fuera. Y ahí cabían todos.
Recuperada la democracia, el sistema binominal la obligó a seguir eligiendo entre dos opciones. O aquí o allá. O allá o aquí. Quedarse solos en el limbo habría sido suicida. Siguieron juntos... En forma inédita lograron usar el mismo balde. Lograron convivir adecuadamente y, en definitiva, hacer de la Concertación una coalición exitosa. Hubo pragmatismo y tolerancia, dos aspectos claves para hacer perdurar un matrimonio de personas tan disímiles.
Pero eso ya pasó. Y no volverá.
Hoy el balde ha cambiado su contenido y la Democracia Cristiana se encuentra alimentándose de algo que no la representa. O más bien que no la debiera representar...
¿Qué hace nuestra DC sentada en la Internacional Demócrata Cristiana que preside Ferdinando Casini (presidente de la UDC italiana) que por largo tiempo apoyó al gobierno de Berlusconi? ¿Qué hace nuestra Democracia Cristiana en una organización cuyos vicepresidentes son Mariano Rajoy, Lourdes Flores o Cesar Maia, todos exponentes de la centroderecha de sus países? ¿Cuántos de esos personeros mundiales estarían cómodos en una coalición con los socialistas y cuántos de ellos estarían dispuestos a hacer pactos con el partido comunista? La respuesta es clara y evidente.
Es evidente que hay un sector de la Democracia Cristiana, encabezada por su actual directiva, que se da cuenta de ello y que está cada vez más incómodo en la actual Concertación. Pero, ¿podría estar la DC en la Alianza?
En términos teóricos no sólo podría, sino que debería. Los partidos democratacristianos en el mundo son partidos de centro o centroderecha alejados del socialismo, desconfiados de la izquierda y enemigos del comunismo.
Sin embargo, hay dos razones que impiden a la DC estar en la Alianza. Y son insalvables.
La primera es la más compleja. Y es que la mayor parte del partido -con la excepción de un sector minoritario, que es la que dirige el partido- se siente más cómoda, más representada y más a gusto con las ideas de izquierda. Hoy siguen circulando con la chapa democratacristiana, pero bailando un ritmo completamente distinto al de su casa matriz.
Sin embargo, no sólo la izquierdización de las bases es la causa de que la DC no esté en la Alianza. Hay otra razón importante: 20 años es demasiado poco tiempo para olvidar las veredas opuestas por las que transitaron en la dictadura, con casi los mismos personeros como protagonistas. Unos estuvieron en la posición correcta y otros en la equivocada y eso no es posible olvidar tan fácilmente. Quizá tendrán que pasar otros 20 años...
Ligado a eso, hay algunas viejas prácticas de la Alianza que hacen que muchos de los partidos demócratacristianos del mundo tampoco quisieran estar en ella: son los viejos conservadurismos intolerantes todavía presentes en muchos de sus personeros. El caso más palpable lo vivió recientemente una diputada RN simplemente por apoyar el aborto terapéutico. Mientras el conservadurismo extremo siga existiendo, tampoco habrá incentivos para juntarse.
La oportunidad histórica estuvo. Piñera, no sólo por haber tenido raíces demócratacristianas sino porque incluso como Presidente -pese a los defectos que pueda tener su gestión- ha dado muestras de tolerancia, sensatez y moderación. Pero en un principio no tuvo las ganas -hoy no tiene las fuerzas y nunca tuvo la compañía- para cambiar esa historia.
En medio de su drástica caída de apoyo en los últimos años, y a menos que cambie el sistema electoral, la democracia cristiana deberá tomar decisiones. Es probable que algunos terminen eligiendo un balde y el resto el otro. Quedarse al medio, tal como el asno de Buridam, los condenaría a morir de sed.
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Posteado por: Alvaro Rojas 24/09/2011 11:03 [ N° 1 ] |
La DC es un partido "de derecha con clientela de masas" (Miguel Enríquez, 1971) como Ud. bien lo explica. Su directiva deben estar salivando por colarse en el banquete, pero sabe que si lo hace los votantes DC se irán a otra parte. Por eso no puede. |
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Posteado por: Jakob Grille 25/09/2011 11:41 [ N° 2 ] |
La DC ya casi no tiene bases, y las bases "izquierdistas" realmente no son de lo que supuestamente representa, supongo que hay quienes votan DC porque no están con el actual gobierno, pero tampoco a favor de las líneas más de izquierda dentro de la Concertación, y aún menos los extra-Concertacion. Donde se ubique la dirigencia (y parte de sus representantes electos que decida seguirlos) es bastante irrelevante en esto. |
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Posteado por: Krimy Eliana Parga De la Fuente 26/09/2011 00:45 [ N° 3 ] |
La DC estaría mas cómoda con la derecha, por origen social y cultural, no se divorcian por religión, la palabra "aborto" los espanta y tienen los hijos "que Dios les dé" (habitualmente 5 para arriba). Tienen parientes religiosos, empresarios y militares. |
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Posteado por: Irene Vergara Delgado 29/09/2011 11:22 [ N° 4 ] |
Por su tradición ambivalente. Atte. |
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Posteado por: maritza fuentes rodriguez 01/10/2011 19:20 [ N° 5 ] |
Nunca va a estar en el actual gobierno porque sus amos marxistas nos les dan permiso a sus marionetas.- |
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