"Me están cagando". La frase resume, a decir de uno de sus directivos, una de las principales orientaciones programáticas de la televisión pública en Chile. Pareciera reflejar también con bastante fidelidad, a juzgar por sus actuaciones, la agenda de algunas autoridades de este gobierno.
La Polar, con su prodigiosa "cascada" de deudas reprogramadas unilateralmente, se transformó en un símbolo del abuso de las empresas a sus consumidores. Las redes sociales, con su implacable demanda de respuestas online a cualquier reclamo, han venido a reemplazar a la insulsa musiquita con que antes nos quedábamos, furiosos, esperando una respuesta de un call center que muchas veces no llegaba.
Agreguemos el crecimiento espectacular de las ventas a crédito de empresas de consumo masivo: retail , telecomunicaciones y otras a una emergente clase media ávida de adquirir productos a los que antes no tenía acceso y, por lo mismo, estaba poco acostumbrada a enfrentar el momento del pago.
Una combinación explosiva que ha llevado a varios medios de comunicación, políticos y autoridades -con buena intención, creemos- a adoptar la doctrina MEC, erigiéndose en defensores de consumidores supuestamente abusados por las empresas y convirtiendo a este tema, el abuso, en el lugar común de nuestra cotidianidad, asociándolo con las manifestaciones de malestar de los ciudadanos.
Y es que las empresas efectivamente en muchos casos abusan de los consumidores al no mostrar contención alguna en la venta de más y más productos que los compradores a veces incluso desconocen. Enfrentadas a esta avalancha de demanda por comprar, algunas compañías no han sabido poner límites a sus políticas de crédito a los consumidores, contribuyendo así a precipitar el desastre.
¿Pero es éste un comportamiento mayoritario y generalizado de las empresas? Creemos que no. ¿El endeudamiento excesivo es sólo culpa de las empresas y los endeudados están siempre libres de toda responsabilidad? Tampoco. ¿Los medios de comunicación y las autoridades políticas son ecuánimes a la hora de evaluar las responsabilidades de cada cuál? Pensamos que muchas veces no lo son.
Porque cuando el supuesto abuso no es tal, se provocan al menos tres efectos que, a nuestro juicio, son graves. Primero, se daña patrimonialmente a una compañía de manera injusta al afectar su imagen. Segundo, y más grave que lo anterior, se crea un clima antiempresa y se predispone a los consumidores contra el sector empresarial, lo que, obviamente, hace más difícil emprender en Chile, que es algo que este país necesita con urgencia.
Pero el tercer efecto es el más perjudicial para nuestra sociedad. Se hace creer a la gente que la responsabilidad por sus actos y decisiones no es suya; se les seduce con la idea de que sus desventuras no provienen de un comportamiento irresponsable o poco reflexivo, sino de terceros malvados que abusan de ellos; se les daña en definitiva mortalmente en su autoestima, en su escala de valores y en su posibilidad futura de progresar y de superarse para entregar a sus hijos un mejor pasar al administrarles, sin fundamento, la droga del abuso.
Porque, ¿qué es el subdesarrollo sino la idea de que nuestros males son causados por terceros y, por lo mismo, no está en nosotros superarlo?
La responsabilidad individual como fuente de progreso es la piedra angular del pensamiento de la centroderecha, y esta doctrina MEC la está dañando severamente. Algunos de los que se han subido a este carro lo harán con su intención, pero hay varios otros, suponemos, que inadvertidamente contribuyen con sus actuaciones a esta verdadera obra de demolición.
Las empresas tienen algo que hacer ante este ambiente. Aumentar la transparencia de sus actuaciones, dar verdaderas opciones a sus consumidores y enfrentar siempre el problema.
Los medios de comunicación y políticos que se han convertido en campeones de la causa contra el abuso pueden cumplir una función noble, siempre que sean ecuánimes y veraces, porque, de lo contrario, pueden terminar haciendo un enorme daño a los chilenos más desposeídos.
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Posteado por: Manuel Gumucio G 26/11/2011 11:12 [ N° 1 ] |
"...Y es que las empresas efectivamente en muchos casos abusan..." Sr. Larraín el mejor diagnóstico para saber si son Muchas, Algunas o Todas las empresas que abusan, es preguntarse por alguna que no lo haga, de cualquier sector de nuestra economía. Haciendo el ejercicio, llegamos a la triste conclusión que todas abusan, a las que se suman nuevas formas de abuso, de la mayoría de las Municipalidades de Santiago. Con el agravante que gran parte de las empresas, principalmente del sector Salud, Alimentación, Minera, Agropecuaria, Construcción, etc. agregan a sus abusos la muerte de empleados, consumidores o usuarios cada año, simplemente por no cumplir con las normas de seguridad industrial y específicas de cada rubro. El abuso se ha desenfrenado, no existe regulación alguna que pueda controlarlo, porque precisamente los encargados de enviar proyectos al parlamento son los mismos causantes de tal abuso generalizado. No existe ninguna empresa en Chile que no soslaye el sistema legal tributario, ese simple hecho las define como corruptas, soslayan la ley con subterfugios para inhibir sus debidos pagos de impuestos. También debiera hacer el ejercicio de qué industria no tiene su cuenta dos, es decir mantiene operaciones que deja el IVA totalmente de lado, lo que genera millones y millones de platas negras, economía informal cuyos dineros se blanquean en los rubros de construcción, espectáculos y otras yerbas. Lo que pasa es que hoy día se ha perdido la vergüenza, el sistema legal consagrado en la constitución efectivamente permite todo tipo de abusos, cualquier empresario con grandes flujos de ingresos y altos pagos de impuesto, crea su propia fundación a fin de recuperar parte de esos impuestos como ganancias, también platas negras. No hay para donde mirar buenos ejemplos, no hay instancias donde poder vislumbrar luces decentes, honestas, no hay alternativas democráticas que permitan ver un futuro más limpio. Para ello basta ver las noticias de país, toda declaración es mentira, toda promesa no se cumple, toda publicidad es engañosa, la única fecha de vencimiento que se cumple es la del consumidor o usuario cuando de bebe pagar. |
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Posteado por: José Gabriel Mardones Fernández 26/11/2011 11:30 [ N° 2 ] |
¿No será porque de verdad abusan? Cordialmente José Mardones Fernández |
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Posteado por: rodrigo gonzalez fernandez 26/11/2011 11:55 [ N° 3 ] |
"Me están cagando" MEC , es lo que se escucha a diario y ya desde hace muchos años en el mundo y en Chile en particular durante los 20 años de concertación que ha heredado este gobierno. Es el ABUSO del sistema de créditos. |
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Posteado por: rodrigo fuente madera 26/11/2011 11:59 [ N° 4 ] |
Sr larrain: No es un mito ni es una mentira que muchs grandes empresas del retail abusan de sus clientes. No es un mito que los consumidores muchas veces ignorantes, firman cosas que no llen ni menos aun entienden, por necesidad. |
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Posteado por: rodrigo gonzalez fernandez 26/11/2011 12:06 [ N° 5 ] |
"Porque cuando el supuesto abuso no es tal, se provocan al menos tres efectos que, a nuestro juicio, son graves. Primero, se daña patrimonialmente a una compañía de manera injusta al afectar su imagen. Segundo, y más grave que lo anterior, se crea un clima antiempresa y se predispone a los consumidores contra el sector empresarial, lo que, obviamente, hace más difícil emprender en Chile, que es algo que este país necesita con urgencia." dice don Luis Larraín. |
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Posteado por: Roberto Finat Díaz 26/11/2011 12:13 [ N° 6 ] |
El que calla otorga. Las grandes empresas, el gran kapital es enteramente cómplice y debe ser acusado de tal forma, tanto ante la sociedad de los hombres como ante Dios Nuestro Señor. |
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Posteado por: Hector Ramon Saez Silva 26/11/2011 12:17 [ N° 7 ] |
Realmente la justificaciòn de la sinvergüenzura desatada que existe hoy en Chile,a niveles màs que elocuentes: Peajes que cobran multas Empresas de créditos al consumidor Bancos que cobran miles de "gastos" y se quedan con dineros de los clientes en los innumerables "distribuidores" que fallan y gentes que no cobran o no reciben ninguna compensaciòn al reclamar ni menos el dinero. Empresas telefònicas,de tv cable,de Internet que "cobran" y después -algunas devuelven los "errores" Compañìas de "seguros" que no responden a sus asegurados en los siniestros con distintas argumentaciones. Empresas de construcciòn que hacen porquerìas y se tienen que demoler -antes de usarse-!!! Y suma y sigue y basta leer los blogs y ver los distintos programas A éstos no se nos devuelven : a)El tiempo perdido. b)Los gastos de telèfono. c) Los gastos de correo. d)Los gastos de Internet. e)Los intereses que ellos ganan al De esa forma podrìamos pagarles también :Con retardos y disculpas? Ellos (los pillos que se quedan con el dinero y sus intereses) lo aceptan? |
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Posteado por: Manuel Carcamo Soto 26/11/2011 12:23 [ N° 8 ] |
Sr. Manuel Gumucio No.1.- |
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Posteado por: José Fregoso Edelstein 26/11/2011 12:26 [ N° 9 ] |
¿A estas alturas aun defendiendo la idea de que los mercados se regulan solos? Se han visto muertos cargando adobes. |
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Posteado por: Herman Aguirre Ayala 28/11/2011 09:45 [ N° 10 ] |
¿y recien se dio cuenta? |
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Posteado por: Herman Aguirre Ayala 28/11/2011 12:19 [ N° 11 ] |
Sr Carcamo Soto, en el ranking de calidad de vida de los paises del mundo, Chile aparece en el lugar 48 y Cuba ahi cerquita, en el 51. Chile con un percapita, se supone, de 15 mil de los verdes y Cuba menos de la mitad ¿como explica eso Sr Carcamo? |
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Posteado por: Carlos Ignacio Salas Soto 28/11/2011 16:20 [ N° 12 ] |
Explicitando la lógica del argumento del columnista. El comportamiento irresponsable o poco reflexivo de los consumidores, los lleva a un sobreendeudamiento, y se hace creer (¿Quiénes?, no lo explicita ) a la gente que la responsabilidad por sus actos y decisiones no es suya. Entonces, los siguientes factores: i) existencia (o inexistencia) de una política de riesgo, por parte de la empresa, cuyos directores no conocieron (a pesar de que era su responsabilidad) ii) eventual efecto de los planes de incentivos en el comportamiento de los ejecutivos iii) repactación automática sin conocimiento y aceptación del cliente. iv) existencia de una tasa de interés máxima convencional que hace inviable el pago de la deuda; v) calidad de la auditoría que está siendo revisada por la Superintendencia; vi) calificación efectuada por las clasificadoras de deuda, vii) escasa actuación de las Superintendencias (que señalan que el tema no era de su incumbencia, o que no estaba en sus facultades viii) eventual existencia de delitos por parte de los ejecutivos Tienen una importancia menor en el problema. La escuela de pensamiento económico del articulista, y su orientación política e ideológica, le lleva a asignar pesos causales hegemónicos y predeterminados, afectando la identificación, y por tanto la representación del problema; por ende su compresión, reduciendo su complejidad a un argumento de comportamiento. Por ello, le asigna también en forma previa y sesgada, un peso poco relevante a componentes de gobierno corporativo, normas y prácticas de auditoría y evaluación de riesgos, y aspectos normativos e institucionales. El tema es lo suficientemente complejo, como para ser solucionado sólo con curvas de oferta y demanda; el aumento marginal de la demanda observado, es bastante más que un sobreendeudamiento irresponsable o poco reflexivo. Es un tema también de normativas e institucionalidad económica. |
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