El pololeo RN-DC levantó gran polvareda en diversos ámbitos. Que fue una deslealtad de RN hacia la UDI. Que deja en segundo plano la agenda social y económica del gobierno. Que Larraín neutraliza la disidencia en su partido. Que Walker reposiciona el rol articulador de la DC. Que el centro político muestra los dientes. Que debieron haber citado a Kant y no a Aristóteles.
Pasada la polvareda, lo interesante es analizar las propuestas del documento. Son básicamente cuatro materias.
Primero, profundización del proceso de descentralización, donde propone gobiernos regionales elegidos por voto popular, con mayores facultades y recursos. Buen punto. Generar subsistemas políticos en las regiones puede ser una de las palancas más trascendentes a la hora de revitalizar la democracia.
Segundo, propone medidas para mejorar y fortalecer los partidos políticos. Financiamiento permanente, democracia interna, transparencia, primarias. Buena propuesta de temas muchas veces olvidados. Sin embargo, deja fuera otro par de temas igualmente importantes: uno, influencia del dinero en la política; dos, participación de la mujer.
Tercero, propone un sistema electoral proporcional corregido. Gigantesco avance de parte de RN. Nuestra democracia se agota producto de la falta de representatividad y competencia del sistema binominal. Por primera vez RN se abre como partido a esta reforma.
Cuarto, propone un sistema semipresidencial, donde existe un Presidente elegido por voto universal, y un Jefe de Gobierno propuesto por el Presidente, pero que requiere aprobación mayoritaria del Parlamento. Ésta es, sin duda, la propuesta más polémica, la más relevante y lamentablemente, la menos desarrollada.
Esta semana se realizó un seminario en el Centro de Estudios Públicos para analizar el punto. Ni Larraín ni Walker pudieron explicar algo tan simple e importante como quién tendría iniciativa legislativa en materia tributaria y presupuestaria. Mal que mal, gobernar se trata de decidir quién obtiene qué, cuándo y cómo. Larraín fue contradictorio al afirmar que sólo el Presidente tendría iniciativa en estas materias. Walker fue ambiguo en señalar que el Primer Ministro (o sea, el Parlamento), “pero con autorización del Presidente”. En ambos casos, todo indica que el semipresidencialismo chileno sería el menos semi de los sistemas.
Influidos por literatura de los años 70 y 80, diversos políticos y expertos en Chile y la región han propuesto transitar del presidencialismo al parlamentarismo o semipresidencialismo. Según ellos, el sistema presidencial es inherentemente inestable. Se generan juegos de suma cero entre las fuerzas políticas. Hay dos legitimidades que compiten, por lo que cualquier crisis política degenera en crisis de régimen democrático. La flexibilidad del parlamentarismo es lo que haría falta en nuestra región.
La evidencia moderna matiza fuertemente esa hipótesis. Está demostrado que controlando las variables económicas y sociales (no debe sorprender que la democracia sea más inestable en Bolivia que en Inglaterra), ningún sistema es significativamente mejor que el otro para sostener la democracia.
Pareciera que el asunto discurre por otros canales institucionales más sofisticados. ¿Cómo se distribuyen las iniciativas y los poderes de veto en la institucionalidad? El hiperpresidencialismo chileno puede y debe atenuarse, y se debe distribuir una variedad de contrapesos en diversas instituciones. Para eso no es necesario (ni “más moderno” ni “más progresista”) experimentar con la parlamentarización de todo el sistema.
Tanto Larraín como Walker han admitido que éste es un cambio que podría tomar décadas. Ante tanta indefinición temática y temporal, cabe preguntarse si en este pololeo el semipresidencialismo fue la caja de chocolates que uno de los pololos utilizó para convencer al otro. ¿Walker hábilmente utilizó el semipresidencialismo como arma de seducción para que RN aceptara eliminar el binominal? ¿O Larraín se dejó querer y ve en el semipresidencialismo la excusa perfecta para no avanzar en un nuevo sistema electoral? Pasada la polvareda, habrá que ver si sólo quedó el polvo.
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Posteado por: Rafael Enrique Cárdenas Ortega 28/01/2012 09:22 [ N° 1 ] |
Cambio de régimen Como, finalmente, el duo Walker-Larraín ha sincerado sus posiciones y ha quedado para todos claro que cambiaremos nuestra institucionalidad política a corto plazo, porque ya no le quedan partidarios, conviene escuchar a quienes siempre hemos abogado por el cambio de régimen político y en defensa del sistema de gobierno parlamentario, que, originalmente, era el modelo de RN y que defendía ardientemente Andrés Allamand a principios de los 90, cuando conducía a su partido e, incluso, llegó en más de una ocasión a nominar una especie de gabinete fantasma al estilo inglés, a cargo de gente de RN de carne y hueso. Este es el momento de plantear la instauración de un sistema parlamentario, el que existe como expresión de democracia en los 5 continentes, desde Japón a Canadá o desde Suecia a Nueva Zelandia, pasando por India, Israel y toda Europa y que es el que caracteriza a las principales democracias del planeta. La única excepción es Estados Unidos, del que sólo somos una mala y fracasada copia, debido a nuestra condición de patio trasero, que debiéramos dar por superada junto con la aprobación de una nueva Constitución legítima en su origen y democrática en su contenido. |
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Posteado por: Rafael Enrique Cárdenas Ortega 28/01/2012 09:23 [ N° 2 ] |
(2) En un régimen parlamentario, se da la separación de funciones entre el gabinete gobernante dirigido por un primer ministro o jefe de gobierno y la jefatura del Estado, que queda entregada al monarca o al Presidente de la República, como ocurre en Alemania, España, Italia, Noruega o cualquier país con sistema parlamentario. De acuerdo a este sistema, el gobierno nace del Parlamento, que es el órgano donde se expresa la soberanía popular y ante el que aquél es políticamente responsable. Consecuentemente, siempre gobierna la mayoría, porque si quienes ejercen el gobierno pierden la confianza de este órgano auténticamente representativo, dicho gobierno cae y es reemplazado por otro, de acuerdo a lo que determine la mayoría parlamentaria, lo que no significa ni representa ningún trauma, porque la oposición parlamentaria al gabinete en funciones, está siempre a la expectativa y, por tanto, preparada para ocupar su lugar, lo cual, implica que sólo permanecen en el Parlamento aquellos legisladores que se demuestran activos y eficientes. Por ello, resulta absolutamente extraviada e inaceptable la planteada limitación de dos períodos para el ejercicio parlamentario en esta iniciativa de la Democracia Cristiana y Renovación Nacional. La mayor o menor duración de un parlamentario, debe estar determinada exclusivamente por sus electores, de acuerdo a su desempeño y sin ningún límite preimpuesto, sino sólo la sana competencia proporcionada por un sistema electoral democrático. La única limitación coherente con el espíritu democrático y recomendable, sería la prohibición de optar a la primera legislatura para los parlamentarios actuales. |
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Posteado por: Rafael Enrique Cárdenas Ortega 28/01/2012 09:24 [ N° 3 ] |
(3) Ciertamente, toda iniciativa de democratización pasa por eliminar el fraude del binominal (33%=66%), el que no admite reformas ni perfeccionamientos, sino sólo su eliminación y reemplazo por un sistema electoral auténticamente democrático, o sea, uno donde la mayoría expresada por los votantes se refleje como tal en el Parlamento y no se oculte en una falseada representación parlamentaria, como la que se obtiene con el escandaloso cuoteo que viene a materializar el binominal. Finalmente y en relación con el aumento de parlamentarios que requiere el sistema electoral proporcional que habrá de reemplazar al binominal y que resulta tan fácil de denostar, la solución radica en la eliminación del desprestigiado Senado y la instauración de un Parlamento unicameral de entre 150 y 200 representantes. |
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Posteado por: Humberto del Pozo Lopez 28/01/2012 10:15 [ N° 4 ] |
Hay que intensificar la movilización para derrotar estratégicamente a los que se oponen a la soberanía de los que constituimos Chile y quieren impedir que ésta se instale y exprese como poder CONSTITUYENTE. |
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Posteado por: María Ines Amenábar Christensen 28/01/2012 12:38 [ N° 5 ] |
El pololeo DC RN en la práctica más que polvareda ha traído un buen caldo de cabeza a los tradicionales apernados en el poder hoy. Ha caído en un conflicto semántico y con éste no se resuelven los verdaderos problemas de este país. Y, me refiero,específicamente a que las personas y sus necesidades estén debidamente representadas por los partidos políticos existentes y que éste a su vez se distribuya en forma real.Al igual que el poder de decisión y ,el poder económico .Todos éstos alejados la vida real y cotidiana de los chilenos y de su injerencia en la redistribución y participación del mismo. |
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Posteado por: María Ines Amenábar Christensen 28/01/2012 13:22 [ N° 6 ] |
Si entramos en el terreno de la política ficción...y no tanto ,no hay dudas que el efecto "bisagra" o "puente" del señor Larraín quien ha mediado a través de -sus buenos oficios -de forma tal, que el antiguo ancestro DC de Piñera ha reencontrado un interlocutor válido para volver y reconectarse con su antigua tienda(DC) sin quemarse aún más políticamente frente a la opinión pública con la "oblicua o baipaseada" operación.Así todo y todos bien...continúa la función por hoy. Atte |
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Posteado por: Hans Seemann 29/01/2012 11:36 [ N° 7 ] |
RN y DC a construir el centro político que Chile necesita. Los extremos se autoexcluyen. |
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Posteado por: maritza fuentes rodriguez 02/02/2012 13:04 [ N° 8 ] |
y con estos comentarios tan rebuscados se llenara la olla,me pregunto yo.- |
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