¿Qué está pasando?
La carne a nivel mundial ha experimentado un alza de precios. De ahí la jugada de Chile por exportar. Aunque la producción nacional no alcanza a cubrir las necesidades internas, los productores están apostando por enviar su producción afuera.
La lógica es: comprar barato y exportar más caro.
Pero el escenario de alzas, aunque beneficioso para la venta de carne chilena en mercados como la Unión Europea, también repercute en los precios de compra nacional.
En ese contexto, ¿cómo se están moviendo las importaciones?
Los principales proveedores de carne para Chile en los últimos 5 años, han sido Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay y Australia.
Según Miguel Ponce, gerente general de la Asociación Chilena de la Carne, ACHIC, la influencia de cada uno y la evolución por año explican en parte, la actual volatilidad de precios.
Brasil comenzó a exportar a Chile el año 1997, a raíz de focos de fiebre aftosa en Argentina y Paraguay. Aprovechando su potencial productivo, llegó a exportar al país más del 80% del total de la carne bovina que Chile consumía. El escenario era auspicioso hasta que, en 2005 se detectara fiebre aftosa en los cargamentos brasileños. Resultados, del 100% que Brasil exportaba a Chile, durante el 2006 y 2007, la cifra cayó hasta el 12%.
En la actualidad, se están gestando negociaciones para ampliar la importación de carne bovina desde Brasil, las cuales se podrían comenzar a implementar a fines de año. Pero por ahora, sólo el Estado de Río Grande do Sul está autorizado para exportar carne a Chile.
No sólo Brasil ha sido sancionado por el país. También el mercado argentino fue clausurado en febrero de 2006, por la aparición de fiebre aftosa. En todo caso, el castigo para la nación trasandina fue más corto. A fines del mismo año Chile ya estaba re importando su carne bovina.
En la actualidad, sin embargo, dicho mercado ha cerrado sus filas para la exportación, con el propósito de asegurar los volúmenes suficientes para su consumo interno.
Todo esto evidencia un complejo escenario en cuánto a precios.
”La estrechez en la oferta, sumado a que los países del MERCOSUR han encontrado otros mercados, ha significado un alza progresiva de los precios”, sostiene Ponce.
Según cifras comparativas de 2007 y 2008 (Ver Recuadro 1), pese a que este año hay menor cantidad de carne importada en cuanto a volúmenes, los precios son más altos. De hecho, aunque entre enero y agosto de 2007, se importó un total de 58.399 toneladas, y entre el mismo período de 2008, las importaciones sólo llegaron a las 48.682 toneladas, el costo total subió un 33%.
El alza se evidencia con claridad en los precios específicos por importaciones que se están pagando por la carne bovina que llega desde Australia y EE.UU. (Ver Recuadro 2).
De hecho, los precios pagados a este último se desbordaron, llegando en agosto de este año hasta los US$19.500 por tonelada de carne bovina.
“La única explicación es que se trata carne de muy buena calidad y que el flete fue vía aérea”, explica Ponce.
Es fundamental que Chile pueda enfrentar con fortaleza el creciente incremento de precios del commodity de la carne bovina. La mayor inversión en la producción interna es fundamental. Si Chile crece como exportador, ciertamente podrá negociar mejores escenarios para importación.
Sobre los incentivos que requiere el país para hacer crecer su masa ganadera y que esta sea de calidad, Alejandro Granzotto, presidente de Fedecarne, enfatiza en la necesidad de potenciar políticas de ayuda y rentabilidad para los productores.
imentos, que también Europa y otros mercados demandan", agrega Ponce.
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