Opinión
Lunes 12 de Enero de 2009
A la ofensiva en tiempos de recesión

ALDO CERDA M.
Gerente de Innovación Forestal
Fundación Chile

El ex Presidente Ricardo Lagos, enviado especial de la ONU para el cambio climático, ha expresado su preocupación por la emergencia de numerosas iniciativas, en Europa y América del Norte, de medición del carbon footprint de los productos silvoagropecuarios, ya que ello constituiría una forma indirecta de establecer una barrera técnica a los envíos desde destinos "lejanos". Empresarios de diversos sectores han reaccionado negativamente a la tendencia creciente de sus clientes de solicitar información de emisiones directas del transporte, consumo de energía y trazabilidad en cuestionarios que antes se referían sólo a las características "tangibles" de los productos. Todo lo anterior va en la línea de las campañas de buy local que se promueven desde California a Burdeos o Copenhagen.

Tal preocupación, siendo válida, constituye ya una realidad efectiva de diferenciación en el mercado, y hacia el 2010 comenzará a migrar de lo ventajoso de contar con una huella de carbono reducida, a la existencia de restricciones activas a productos altamente "carbonizados". Sin embargo, las oportunidades pueden ser significativas para el sector forestal y alimentario si nos anticipamos a esta demanda.

Una muestra: Fundación Chile realiza, en alianza con especialistas internacionales, el más complejo y completo levantamiento del carbon footprint de una empresa forestal en el mundo para las operaciones del grupo Arauco, y las fuentes de oportunidades comienzan a emerger a diario, desde el aumento de eficiencia en los procesos hasta una diversificación balanceada de productos y mercados. En el contexto de una crisis brutal, nos asiste la convicción que una apuesta energética fuerte en recursos renovables, como la biomasa, más el uso de tecnología de avanzada y un transporte marítimo eficiente, pondrá en una posición competitiva inigualable a esta empresa respecto de su competencia de Canadá, Estados Unidos. o Escandinavia. Lo mismo es válido, si se gestiona adecuadamente, en el caso de las paltas, los berries, el vino, los cerdos o el salmón, por nombrar algunos sectores que acceden a nichos de alta sensibilidad ambiental.

Pero se puede ir mucho más allá. Ante el temor a una baja generalizada en el empleo por la crisis, se puede responder con una agresiva campaña de construcción y restauración de viviendas sociales hacia unidades de mejor calidad, con un subsidio diferenciado según el carbon footprint certificado de los elementos constructivos que se emplean y del comportamiento térmico de esa vivienda en el tiempo. Esto no sólo genera un círculo virtuoso de dinamización de la economía a partir de la construcción, sino que se extiende más allá por la reactivación de la demanda de partes y piezas de madera (por lejos, el material constructivo con menos emisiones en su formación y procesamiento, comparado con hormigón, albañilería o componentes metálicos), recupera el empleo altamente intensivo en aserraderos y plantas de remanufactura, y profundiza la clusterización de una economía que armoniza crecimiento, calidad ambiental y menor intensidad de uso de energía.

Cada crisis abre espacios de optimismo y revitalización ante la posibilidad de cambios. No obstante, su materialización no está asegurada. Se requiere innovación, coraje y perseverancia. Esperemos que no hayan sido éstos activos los más depreciados por la presente recesión.

3 Comentarios publicados
Posteado por:
Ricardo Corral Barrios
12/01/2009 15:05
[ N° 1 ]

Ricardo Lagos Escobar habla y hace muchas tonteras... bastante concemos los chilenos de su nefasta administración...

Posteado por:
Nicolás Pérez Fernández
12/01/2009 20:39
[ N° 2 ]

En actividades como la industria productora de alimento, el certificado de la huella de carbono de cada producto es algo que hoy ya se aplica en supermercados ingleses y empezará a ser utilizado a corto plazo en supermercados en Estados Unidos, más aun con la nueva administración en ese país. Cada producto debe publicar en su etiqueta cuál es la huella de carbono producida desde el inicio de la producción hasta el producto en destino incluido transporte. Esto está siendo tomado como una herramienta de marketing que ayuda al consumidor a decidir si prefiere consumir un producto con un gran carbono encarnado a otro local con un carbono encarnado mucho más bajo.
Es de radical importancia que en toda industria chilena que pretenda acceder a mercados en Europa o Estados Unidos la energía utilizada en sus operaciones sea mayoritariamente renovable. Energías renovables, como por ejemplo la energía eólica, tienen emisiones neutras de CO2, por el contrario, en energía producida por combustible fósil, carbón por ejemplo las emisiones de CO2 encarnadas son altísimas. Esto influencia directamente la huella de carbono de cada producto, ya que ese CO2 encarnado en la energía utilizada en operaciones se suma a las emisiones de CO2 en transporte, entre otros.
Dado que Chile es un país al "sur del mundo", las emisiones asociadas al transporte de nuestros productos a mercado ya son bastante altas. Para contrarrestar esto Chile debería buscar fuentes de energía limpias para reducir las emisiones de CO2 en las operaciones para la producción de cada producto y de ese modo reducir su huella de carbono ya alta en transporte.
Muy por el contrario, Chile en este minuto está buscando incrementar su producción eléctrica vía nuevas centrales a carbón y seguimos con la añoranza de que Argentina nos vuelva a vender gas natural. Eso me temo es extremadamente cortoplacista. Cambio climático dejó de ser un tema subjetivo, muy por el contrario se está transformando en una elemento que determinante en actividades comerciales entre países.

Posteado por:
Guillermo C. Fuentes Espinoza
21/06/2009 17:47
[ N° 3 ]

Se puede comenzar como ejemplo por Captar el CO2 de los procesos de fermentación e los vinos, el cual llega a un 10% de las uvas fermentadas, por ejemplo :

Una bodega de vinos que procesa 3 millones de kilos de uvas, libera al ambiente 300 mil kilos de CO2, de los cuales es recuperable hasta el 80% como mínimo, de acuerdo al valor actual del CO2 que pagan bodegas para sus procesos de protección y envasado que es de U$ 1,6 a 2,4 por kilo, tenemos que el proceso de recuperación TECNICA Y ECONOMICAMENTE VIABLE, ya que por una parte las bodegas obtinenen un ingreso extra por este producto, que además es de consumo propio y los excedentes los pueden vender a otras bodegas. Una Planta de proceso de 100 Kg/Hr, tiene un costo llave en mano de U$ 297.000 el costo de operación anual es de U$ 34.000, tenemos que la inversión las bodegas la recuperan en tres años. Por que razón no lo han realizado, existen muchos motivos, siendo el principal que el consumo de las bodegas no es significativo respecto a los volúmenes a recuperar.
gfuentes@limana.com.br
Asesor Técnico en Procesos de Recuperación de CO2.

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