Arnaldo Guerra M.
Copiapó
Algo está pasando en Copiapó. Si bien la crisis se siente, y fuerte, en la zona se ve mucho movimiento y nuevas plantaciones. Es que los fruteros de la zona decidieron apostar por el futuro. Para ello aplican una fórmula con tres componentes: millonarias inversiones; exploración de nuevas variedades, de otras formas de plantación y de ajustar costos; más una creciente preocupación por el tema laboral.
"Estamos convencidos del futuro de Copiapó. Por ello invertimos capital y esfuerzos en frigoríficos, modernos casinos y nuevas plantaciones. El éxito es únicamente posible con una empresa privada pujante. La visión negativa sobre ella, que todavía persiste en algunos sectores, no hacen sino dañar las esperanzas y el futuro de los trabajadores", señala Miguel Allamand, presidente de Subsole.
Los Prohens son conocidos en la zona. Primero fue Alfonso, el pionero que llevó la agricultura al desierto, con el riego por goteo; el que primero plantó uva en Copiapó, allá en los '50, y el primero en hacerlo en las laderas de los cerros, buscando sacar fruta más temprano para enviar al hemisferio norte.
Con ese mismo objetivo hoy su hijo menor, Fernando, se puso a pensar en plantar literalmente arriba del cerro.
El plan contemplaba construir terrazas en dos zonas. Entonces se le ocurrió seguir aplanando el cerro y plantar otras tres terrazas. El proyecto significó rellenar y aplanar zanjones, mover mucha tierra. Costó casi al US$ 1.200 mil.
Con estas plantaciones, Fernando apuesta a cosechar entre los últimos días de noviembre y Navidad. "Lo que pretendo es sacar producciones escalonadas en base a las variedades que tengo y la capacidad de producción del packing, cosa de tener un abastecimiento equilibrado", dice.
Con sus campos de Las Juntas y Pastillo reune 480 hectáreas, de las cuales 154 están plantadas. En tres años espera llegar a producir 450 mil cajas. Es que su expansión considera más plantaciones con nuevas variedades y cambio de las poco rentables.
"Es parte del desarrollo, de tener la sangre en el negocio", dice Fernando Prohens.
Fe en las uvas de Copiapó
En la zona sí se siente la crisis. Según las zonas donde estén las 7 mil hectáreas del valle es la fecha con que sale la fruta, por lo que hay mucha que no es tempranera. Y ahora con la mayor competencia internacional, el tema también se ha puesto más difícil, incluso para los precoces. Por ello muchos están haciendo reingeniería, como la de Fernando que busca precocidad en la punta del cerro.
Su hermano Óscar también está invirtiendo en nuevas plantaciones, en el fundo La Cantera prueba nuevas variedades como sultanina para diciembre, midnight beauty y prime, pensada para la primera quincena de noviembre. Son variedades patentadas, por las que paga un royalty por planta y después por caja exportada. Su proyecto son 50 hectáreas, de las cuales el año pasado plantó 30, con una inversión de un millón de dólares.
Pero, además, ambos hermanos, junto a otros inversionistas, como Miguel Allamand, compraron el fundo Hornitos a la familia Del Curto.
Son casi 300 hectáreas en un sólo paño, a las que le pusieron Don Alfonso, en honor a Prohens padre. Desde octubre que están manejándolo, pero la próxima temporada será la de verdad. Los planes son concentrarse en los sectores altos de producción temprana, como primera etapa. Este año se plantarán unas 70 hectáreas para dejarlo listo en 2010 con variedades nuevas, para llegar a unas 700 mil cajas de producción. La inversión se estima en unos siete millones de dólares, sumando plantaciones y nuevas intalaciones, incluidas las para los temporeros.
Acento en los trabajadores
No sólo se invierte en plantaciones nuevas. Otro hito es la construcción del frigorífico de la exportadora Subsole, que, con capacidad para 500 pallets de almacenaje, debutó esta temporada. La inversión aprobada fue de un millón 200 mil dólares y tiene un peak de procesamiento de 28 mil cajas diarias. Se espera llegar al final de la temporada con 800 mil cajas.
Otro sector en el que se invierte fuerte en Copiapó es en infraestructura para los cerca de 25 mil trabajadores que llegan al valle.
"Por venir gente de muchas partes, el equipamiento es una inversión muy fuerte que hay que hacer sí o sí. Si no, no tienes gente", señala Óscar Prohens.
El objetivo es dar las condiciones básicas de bienestar, lo que implica invertir no sólo en edificaciones adecuadas que, en muchos casos, van más allá de las exigidas por la legislación.
Es lo que practican también los hermanos Pesenti, quienes acaban de comprar el fundo Santa Rosa y, aparte de formular su estrategia productiva, invirtieron US$ 600 mil en la construcción de dormitorios, baños y duchas, todo con cerámica y de ladrillos, además de un moderno casino con capacidad para 60 personas por turno. El campo cuenta con un sector de áreas verdes, que tiene una piscina y una cancha de fútbol iluminada.
"La idea es que la gente se vaya conforme y más motivada, porque así volverá", señala Dino.
A la inversión para los trabajadores hay que agregar US$ 2 millones en la compra del campo y las nuevas plantaciones, las que junto a la producción del fundo Palo Blanco, completan 115 hectáreas y casi 280 mil cajas de uva.
Algo parecido es lo que ocurre en la empresa Agrofruta, que posee tres campos: Los Loros (120 ha), San Isidro (100 ha) y Alianza (310 ha). Este último tiene para los trabajadores un sector con piscina, mesas de pool y áreas verdes.
"Lo que buscamos es que la gente se sienta acogida. No todo es trabajo y cumplir con las exigencias", señala Francisco Zugadi, uno de los administradores. La empresa en época peak llega a tener 1.200 temporeros en actividad, con los que prefieren tratar sin intermediarios.
Fernando Prohens considera que se ha avanzado bastante en este tema, pero pide más flexibilidad a los organismos fiscalizadores.
"Debiera haber más criterio para que el productor pueda plantear cuáles son sus proyectos en infraestructura para alimentación y alojamiento, de acuerdo a las demandas que le hacen y los plazos en que las puede cumplir", dice.
Aparte de las instalaciones especiales que tiene, como un amplio y espacioso casino y dormitorios, cuenta incluso con una escuela de primero a sexto básico, administrada por la municipalidad, que ahora va a ampliar a pre kinder y kinder, que sirve a todos los fundos de la zona. Su idea final es convertirla en una escuela agrícola.
Así se prepara Copiapó para enfrentar los próximos años y defender la esquiva rentabilidad para la uva de mesa.
"Debemos manejar mejor los costos, enfrentar el problema del agua e invertir en variedades nuevas y exclusivas, así como en nuevas técnicas de manejo y conducción de los huertos. El sector exportador debe potenciar los programas preestablecidos con supermercados, incluyendo crecientemente los del Lejano Oriente y emplear fruta en comprometer más fuertemente a los recibidores, desplazando a los nuevos países competidores cuya presencia en el mercado es por cortos períodos de tiempo, sin la permanencia que tiene Chile por largos meses", resume Miguel Allamand.
|
Posteado por: Roberto Gutierrez Barria 22/03/2009 12:15 [ N° 1 ] |
El esfuerzo realizado en el sector es realmente importante y que se aprecia desde lo alto cuando viajas a la zona,por ser las tierras del norte en su gran mayoria del estado,y siendo una zona de gran cesantia ,falta crear una gran COOPERATIVA privada con apoyo estatal y asi estabilizar la oferta laboral.Incluso en lo forestal con el tamarugo. |
|
Posteado por: Marcos Ballero haynes 30/03/2009 20:31 [ N° 2 ] |
¿Cuantas variedades de uva son producidas por nuestros brillantes investigadores?. tenemos varias escuelas de agronomía y muchos doctorados...¿qué hacen? |
| Do | Lu | Ma | Mi | Ju | Vi | Sa |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 |
| 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 |
| 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 |
| 22 | 23 | 24 | 25 | 26 | 27 | 28 |
| 29 | 30 |