"Usted tiene algo que no puede llevar en el equipaje de mano”, me dijo el tipo de los rayos X, en el aeropuerto de París. Faltaban pocos minutos para el despegue y dentro de mi mochila –estaba seguro– no llevaba ni cuchillos, ni pistolas, ni tijeras, ni un disparador de gas pimienta. Pero ahí estaba el tipo, mirándome con cara de reparo, mientras ponía mis monedas en una bandeja antes de cruzar el detector de metales.
En nombre de la seguridad, cada día aumenta el número y el tipo de objetos con los que no podemos subir a bordo de un avión. He visto mujeres pedir de rodillas por la salvación de sus cremas, y tipos despedirse de la cortaplumas de su abuelo con sincera nostalgia.
"Usted lleva una botella de vino", me dijo el tipo, y le dije que sí, que claro, que obvio, si dicen que el vino francés es tan bueno. Entonces, serio, me dijo: “Ya no se pueden pasar vinos”.
La situación era disparatada. A dos metros de ahí, cruzando el detector de metales, podía ver cientos de botellas de vino a la venta en el duty free parisino. Y no sólo eso, dentro del propio avión ofrecen vino en botella de vidrio junto a la comida. Pero no había argumento posible. Esa es la nueva orden, el dictamen. Y las alternativas para solucionarlo, pocas: regalarle el vino al tipo de los rayos X, tomármelo a un costado, o devolverme y despacharlo.
Siempre he sido un defensor del equipaje de mano. En su nombre bauticé mi primer libro y me sigo emocionando –a veces más, otras menos– cada vez que se escucha por los parlantes del avión a la azafata o el piloto diciendo, “por favor, guarden bien su equipaje de mano”. Sin embargo, sería ingenuo no reconocer que el concepto está viviendo una crisis.
¿Será necesario explicar todo el tiempo que con bloqueador solar no se puede hacer una bomba? ¿Es posible que te requisen el encendedor, en aeropuertos que adentro tienen sala de fumadores? ¿Habrá llegado la hora de quejarse?
Salí del aeropuerto Charles de Gaulle a toda prisa, como si salvar la botella de vino fuera un acto heroico. Y, en cierta manera, lo era. Claro que no era cosa de llegar y despacharla: ahora sólo se puede despechar una botella si tiene una caja súper especial, que vende la compañía. Compré la caja, casi tan costosa como el vino, me despedí de la botella y sin un segundo que perder volví disparado a embarcar.
"Ahora sí", dijo el tipo de los rayos X, mientras veía pasar por la pantalla un equipaje de mano casi vacío.
|
Posteado por: Irene Adler Teds 21/04/2008 20:37 [ N° 1 ] |
|
|
Posteado por: Pedro Feres Cousiño 25/04/2008 14:34 [ N° 2 ] |
Esta columna está un poco mejor sr. Meneses. Lentamente y con un poco de suerte, lo podrá lograr |
|
Posteado por: valeria bastías gúmera 01/05/2008 19:54 [ N° 3 ] |
En verdad es demasiado terrible cuando te "quitan" tus cosas en el aeropuerto. Tuve que vivir la mala experiencia el año pasado cuando viajaba rumbo a Fancia con la compañia artistica en la que trabajaba.Estabamos en tránsito, en el aeropuerto de Brasil, cuando el primer compañero que pasó por el detector comenzó a avisarnos que estaban sacando todas las cosas líquidas de más de 100 ml, es decir, todo!!. Claro era la nueva regla de los aeropuertos pero como en viajes anteriores no habiamos tenido problemas, no nos preocupamos de averiguar nada. Todos nos pusimos muy nerviosos (viajabamos treinta y cinco personas) en nuestros bolsos iba todo lo ke usariamos en los meses de gira que se venian: Shampoos, colonias,jabon liquido, desodorantes, gel, desmaquillantes, cremas faciales y para el cuerpo, todo todo!!.. |
| Do | Lu | Ma | Mi | Ju | Vi | Sa |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | 2 | 3 | ||||
| 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 |
| 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 |
| 18 | 19 | 20 | 21 | 22 | 23 | 24 |
| 25 | 26 | 27 | 28 | 29 | 30 | 31 |