Francisca Avilés
Todas sus habitaciones son diferentes y cada una está decorada, instalada o pintada por jóvenes o reconocidos artistas. A esto sí que se le llama dormir en piezas de arte.
Se podría hacer un experimento al momento de hospedarse en un hotel de arte: dormir cada noche en una pieza distinta. Y quizás uno se volvería algo así como un coleccionista de experiencias de arte. O lo pasaría tan bien como un niño con juguete nuevo.
En estos lugares cada habitación es única, pensada y realizada por artistas, en algunos casos jóvenes y emergentes, en otros, arquitectos consagrados o diseñadores. Son hoteles temáticos donde quedó descartadísima la decoración tradicional y fue cambiada por estéticas basadas por ejemplo en el arte pop, en el expresionismo, en el cómic, el graffiti, el kitsch y el diseño gráfico. Salieron a la luz entre medio de la búsqueda de la industria por diferenciarse, para satisfacer a públicos más jóvenes y vanguardistas. Y así llegaron a instaurar radicalmente que a los hoteles no sólo se va a dormir, sino a vivir una experiencia creativa.
El Hotel Fox en Copenhagen, Dinamarca, originalmente era un tradicional hotel de 3 estrellas hasta que llegó un nuevo proyecto y se decidió que 21 artistas rediseñarían las 61 habitaciones del edificio. Cambiaron desde las alfombras hasta las camas, pintaron los muros e instalaron nuevos objetos. Fue toda una revolución, que hoy se caracteriza por el énfasis que se le dio a las obras en las paredes de los cuartos. En tanto, el Propeller Island City Lodge de Berlín intenta instaurar que cada habitación sea una instalación de arte en sí misma, con camas circulares, en el aire, en desnivel o cuyos soportes son verdaderas esculturas. Las piezas tienen temas particulares, y como ellos mismos definen, son un invento estético para los ojos y los oídos.
Aunque esta tendencia partió en Europa con pioneros como el Arte Luise Kunsthotel en Berlín, tiene buenos representantes en Estados Unidos y Asia, como el Hotel des Arts en San Francisco o el New Majestic en Singapur. Éste último posee 30 habitaciones “de camas colgantes” y grandes murales para los más atrevidos, pero también piezas con detalles simples, para los que desean ser más sobrios. El hotel du Petit Moulin en el barrio de Les Marais en París ofrece algo parecido. Sólo que aquí el responsable fue uno solo, el diseñador Christian Lacroix.
El movimiento se extiende incluso a cadenas que llevan conceptos similares a límites insospechados. El caso es el hotel Puerta América de Madrid, cuyo edificio fue creado por el famoso arquitecto Jean Nouvel. No bastando sólo esto, cada piso -así como en los hoteles de arte más pequeños, cada pieza- está diseñado por otros grandes de la arquitectura contemporánea, entre los que se cuenta Zaha Hadid y Norman Foster, autor del nuevo Reichstag de Berlín.
Estos hoteles de arte crean la experiencia de vivir dentro de una galería, algo nuevo para viajeros osados y vanguardistas. Ya no necesariamente todo el arte que ver está dentro de un museo. También puede encontrarse en las habitaciones del hotel.
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Posteado por: María de los Angeles Solari Martínez 22/08/2008 10:28 [ N° 1 ] |
Que buena idea, en Chile existe algo así??? |
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