Francisca Avilés A.
Para muchas personas las vacaciones son sinónimo de hacer nada, de tumbarse al sol por horas, relajarse, dormir y descansar después de una larga temporada de trabajo. Es un panorama que probablemente nunca pasará de moda. Sin embargo, una gran cantidad de viajeros ya descartó esa opción como el objetivo principal de sus salidas. Y lo cambió por vacaciones para aprender un hobbie o desarrollar una habilidad nunca antes explorada. Perfumista, bailarín de tango o vals, torero, jinete de elefantes o un tipo en la faceta glamorosa de James Bond. Uno puede ser muchas cosas en el mundo de los viajes. Todo, casi todo, puede aprenderse.
La gracia de estas vacaciones es que los cursos duran poco tiempo, muchos de ellos toman desde medio día o un par de horas hasta máximo dos semanas, y se desarrollan en destinos donde uno puede conectarse e identificarse con la actividad propia de la cultura local.
No es lo mismo aprender a hacer perfumes en cualquier parte del mundo que hacerlo durante dos semanas en medio de los campos de violetas, rosas y lavandas de Grasse en Francia (prodarom.fr), conociendo de paso la historia de los aromas hasta terminar haciendo una propia fragancia. Tampoco es lo mismo ver a los toreros de Salamanca que meterse uno mismo al ruedo, mientras se entera de la historia y se prepara para las tientas, sesiones de entrenamientos con novillos que en ningún caso son heridos (bullfightschool.com).
Es bien diferente tomar clases de tango en Santiago que hacerlo durante una semana (dos horas diarias) con su pareja en Buenos Aires, rodeado por los aires bohemios del hotel Mansion Dandi Royal (mansiondandiroyal.com). Y además, probar lo aprendido con salidas nocturnas a milongas llenas de porteños en el histórico barrio de San Telmo. Algo similar pasa con el vals y las lecciones que ofrece la escuela de danza Elmayer (Elmayer.at) en Viena, con posibilidades de bailar finalmente en un salón en el Palacio Imperial, repleto de parejas vestidas elegantemente para la ocasión.
Al más puro estilo James Bond, el casino de Montecarlo (casinomontecarlo.com) ofrece cursos de juegos de azar como ruleta o blackjack con croupiers expertos como profesores. El Sun Casino da clases de stud póker, que además de la lección, incluye un par de tragos, un certificado y fichas para practicar in situ lo aprendido. Si lo suyo es el lujo, incluso existen en Millbrook, Reino Unido, y Lommel, Bélgica, cursos para aprender a sacar a relucir todas las potencialidades de un auto Aston Martin (astonmartin.com).
Para saber apreciar y mezclar whiskeys, la destilería Glengoyne (glengoyne.com) cerca de Glasgow, en Escocia, da cursos de dos horas y hasta de medio día para los interesados, con paseos por el lugar y sesiones de cata en una habitación llena de botellas con whiskeys en distintos estados de maduración. Para quedar como experto en el mundo del escocés.
Otra gran lección es aprender a ser un mahout o jinete de elefantes en el programa que ofrece el Instituto Nacional de elefantes de Tailandia, ubicado en el Resort Anantara Golden Triangle (anantara.com) al norte de Chiang Rai. Aquí se desarrolla una conexión especial con estos animales, ya que además de aprender las instrucciones básicas para moverse arriba de estos colosos, día a día se debe asistir en su cuidado.
Incorporar una nueva habilidad al momento de viajar se ha vuelto una tendencia más que popular en el mundo. Así que busque y anímese a dejar atrás el bronceado fascinante.
Fotografías:
Tientas / Foto: Bullfight school
Casino Montecarlo / Fotos Centro de Prensa de Mónaco
Cata de whiskeys / Foto: Glengoyne Distillery
Mahout / Foto: Anantara resorts
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