Por Francisca Avilés A.
Ir de camping es sobre todo un ejercicio sensorial. Probablemente la satisfacción más grande es dormir y despertarse con el sonido del viento, los árboles o el mar. O poder sacar la cabeza fuera de la carpa unos minutos y ver el cielo estrellado.
Pese a que ir a acampar hoy no es lo mismo a como era 20 años atrás, muchos aún se niegan a hacerlo y a transar una buena cama por el anhelado contacto con la naturaleza. Nada que decir. Son opciones personales. Para estos campistas sofisticados o para aquellos que toda su vida lo han hecho y no quieren cambiarlo por un hotel con todas sus letras, nació la tendencia de estadías no tradicionales alrededor del mundo: en iglús, domos o carpas ecológicas de lujo. Lo más cercano a ir de camping a un lugar atractivo y a veces remoto, pero con todas las comodidades de un hotel. Actividades y excursiones programadas, una gran vista, buena comida y por supuesto, una cómoda cama.
En Chile hay excelentes representantes de esta tendencia. Probablemente las construcciones geodésicas más conocidas del país son Elqui Domos, el hotel astronómico de siete instalaciones en el Valle del Elqui. El gran atractivo es el techo desmontable sobre la habitación ubicada en el segundo piso, acompañada de un telescopio, literatura astronómica especializada y una terraza, para no perderse un segundo la vista del cielo del Elqui.
Otro ejemplo es Ecocamp en el Parque Nacional Torres del Paine (vea también nota sobre hoteles ecológicos), donde los golpes del viento y sonidos del extremo austral pueden sentirse desde dentro del domo, siempre temperado. Este campamento con certificación ecológica ofrece salidas de trekking, cabalgatas y excursiones por el parque, como también la posibilidad de prepararse la propia colación del día entre variadas ofertas de sándwich, frutas, barras de cereal y líquidos. La cena se sirve en uno de los domos grandes, el espacio común donde compartir experiencias y porqué no, una botella de vino chileno.
Al otro lado del mundo y con mucha más nieve, está Whitepod en los Alpes Suizos, domos de alta tecnología diseñados para alojar hasta 20 huéspedes. El resort tiene una pista privada de esquí, un spa y todos sus platos tradicionales son preparados por chefs suizos. Destacado por la prensa internacional por la experiencia de tranquilidad y contacto con el medio ambiente, es una propuesta única y alternativa a los grandes refugios de nieve.
En vez de la vista a las estrellas del Elqui, los iglús de vidrio del hotel Kakslauttanen en Saariselkä, Finlandia, tienen un cielo transparente para ver las auroras boreales del Ártico o simplemente observar cómo cae la nieve sobre uno, olvidando por completo el frío exterior. Kakslauttanen tiene además 20 iglús, una capilla y el restaurante de nieve más grande del mundo y un sauna finlandés. Además de safaris, piscinas de hielo y una completa oferta de actividades relacionadas a los deportes de nieve.
Otra opción es ir a un campamento, como tal, pero lujoso. Con carpas o tiendas al estilo romano y al aire libre en lugares como Elephant Pepper Camp en la reserva Masai Mara en Kenia, o el Tented Camp Golden Triangle en Tailandia.
En todos los casos, la tónica parece ser vivir unas vacaciones de aventura y relajo. Dígalo como quiera. Con comodidad, lujo, o la seducción de una nueva experiencia, el fin es lograr convencer a aquellos que evitan el saco de dormir con un poco de glamour y el contacto casi directo con la naturaleza.
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Posteado por: Juan Lorenzo Reutter de la Maza 08/09/2008 11:31 [ N° 1 ] |
Más que contacto con la naturaleza, yo pienso que el camping ofrece la posibilidad de alojar en lugares en donde no puede haber otra infraestructura (sea cual sea el motivo). En ese sentido, habría que discriminar cuales de estos campings ofrecen esa posibilidad, o cuales són solo un fetiche. A simple tincada, todos suenan bien salvo el de los Alpes, donde creo que perfectamente se podrían haber construido cabañas. |
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Posteado por: María Jesús Mac-Lean 09/09/2008 21:01 [ N° 2 ] |
Me encantó! |
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Posteado por: Christian Daniel Abarca Arriagada 10/09/2008 23:46 [ N° 3 ] |
Comparto lo idóneo de las referencias, sin embargo, no puedo claudicar al clásico camping familiar, de esas familias que aún creen en la educación de sus hijos al aire libre como forma de expresar experiencias. El respecto, muchos de nuestros recursos de parques tienen el espacio, sólamente basta atraverse, superar la tensión emocional de ese aprendizaje lúdico y cotidiano, de decir: bien, vamos, cómo sea, pero vamos, ahí arreglamos. Lo he hecho con mis niños (4 y 8) y con mi esposa (maravillosamente hermosa) en el parque La Campana. Surgimos suavemente con huevos duros y luego de unos lavados de cara, le dimos rienda suelta a observar plantas, riachuelos, decisiones erradas de zapatillas y ganas. Mis pequeños, en especial el menor, ávido de Spiderman de playstation, se olvidó por completo de ello. Logré enseñarles la vida de los árboles, a raíz de uno cortado y sus vetas... y de ahí subimos y subimos... caminamos hasta dar con un espacio en que se vio la ciudad y la interminable ruta a la cima. Dos horas más tarde, mis hijos felices me decían que "otra vez" "otra vez". Así de simple, un paisaje simple y maravilloso, La Campana. Cordial y cansado sin embargo feliz, Christian Abarca |
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Posteado por: jorge darrigrande silva 12/09/2008 17:01 [ N° 4 ] |
el camping más maravilloso que he visto es el que esta en una colina en la cima de una colina que mira sobre Florencia. |
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