Francisca Avilés
No son hostales juveniles, tampoco hoteles 5 estrellas. Suelen tener piezas pequeñas, ahorran en servicios y en algunos casos funcionan igual que las aerolíneas de bajo coste. La tendencia de los hoteles súper económicos tiene como blanco preciso a viajeros que no quieren gastar demasiado en hospedaje, pero desean privacidad a la hora del descanso. O algo de sofisticación, a precios más económicos que lo acostumbrado.
La lógica de sus precios suele ser así: mientras antes se reserve, menos se paga dependiendo de la disponibilidad. El sistema funciona tal como lo hacen las aerolíneas de bajo coste que hace unos años atrás revolucionaron la forma de viajar por Europa. Estos hoteles súper económicos resultan excelentes opciones en relación precio-calidad para quienes no busquen mucho glamour ni sofisticación, sí limpieza, cama y baño en una pieza privada. Simple, pero gastando lo menos posible. Partiendo con la predisposición de programar un viaje con mucha anticipación y la idea de que al hotel se va sólo a pasar la noche y dormir bien.
El ejemplo más representativo de esto es Easy Hotel de la cadena de aviones Easy Jet, conocida por sus vuelos de bajo costo por Europa. Los hoteles son más económicos debido a la ausencia de algunos servicios (por los que se cobra extra si se requieren) y la premisa de que mientras antes se compre, mejor tarifa. En eso basan los precios de sus habitaciones, que, por ejemplo, parten desde 15 euros en Budapest, 25 libras en Londres (cerca de 31 euros) o 33 en Zurich. El valor es sólo por la habitación eso sí, porque los extras como la limpieza diaria, toallas limpias, o lo que quiera consumirse al desayuno, es aparte. Pese a esto, sus hoteles suelen estar muy bien ubicados en la ciudad y las tarifas están casi al mismo nivel que las que tienen algunos hostales, de lo más barato para dormir en el continente europeo.
La cadena Travelodge es otra que forma parte de los hoteles súper económicos en boga, que ocupa el mismo sistema de Easy Hotel en Europa, mientras Formule 1 de Accor, tiene precios accesibles alrededor de todo el mundo.
La versión española de los hoteles de bajo coste (con calidad, como dice su slogan) es Sidorme, que actualmente se expande por España ofreciendo wi-fi gratis y piezas simples y acogedoras en Barcelona, Valencia y otras ciudades ibéricas. Acá, en el mejor de los casos pueden conseguirse habitaciones por 36 euros, una tarifa que se ha hecho exitosa, porque Sidorme ya planea aperturas en ciudades como Madrid y Granada.
En países nórdicos el sistema también se aplica, como en Omena Hotellit en Helsinki, Finlandia, donde puede reservarse una habitación desde 36 euros, para máximo 4 personas. Acá no hay personal en recepción, uno entra con un código secreto que dura el tiempo de la estadía y las habitaciones vienen equipadas con cafetera, un refrigerador pequeño y microondas. Excepcional. Otro dato es Cabinn en Dinamarca, que aprovecha el diseño de los cruceros con sus camarotes para ofrecer buenos precios.
Más caro que Easy Hotel, pero con más sofisticación, los Hoteles Qbic en Ámsterdam tienen un nuevo concepto de hotel de diseño. Acá la clave de sus precios es el tamaño de las habitaciones, muy pequeñas, pero bien chic y con luces que pueden cambiar el color del cuarto, desde 69 euros. El ahorro va por las reservaciones por Internet, auto servicio en el check-in con una pantalla electrónica y la ausencia de restaurante y/o cafetería, cambiada por una máquina dispensadora con comida proveniente de distintas pastelerías o locales de Ámsterdam. Otro que ofrece una experiencia design y glamorosa, a precios más baratos de lo usual es CitizenM, en cuartos de poco espacio con mucho diseño. Como ellos mismos proponen, este es un hotel donde el lujo se hace accesible.
En tanto, en pleno Manhattan, Nueva York, puede encontrar Pod, con espacios bien aprovechados, onderos, y piezas a precios inusuales para estar ahí, en el mismísimo centro de la gran manzana.
La mayoría de estos hoteles suelen ser lugares nuevos, cadenas que han emprendido con un modelo de negocio, hasta ahora, exitoso y muy popular entre viajeros jóvenes o trotamundos que no les importa mucho ahorrar por concepto de hotel. La idea de estas marcas es eliminar servicios innecesarios e implementar tecnología que les permita ahorrar costos. Finalmente, esto se traduce en tarifas mucho más baratas para el pasajero, que puede ahora ocupar el dinero presupuestado en otros placeres de la ciudad que visita. O por qué no, en agregar un destino más, sin la necesidad de sacrificar la privacidad y comodidad.
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Posteado por: Paloma Chávez Rojas 16/10/2008 09:06 [ N° 1 ] |
Hoteles para gente de espíritu joven que llega muerta después de recorrer todos los recovecos de las ciudades. Buena cosa para los que preferimos invertir en buenos destinos antes que en lugares de lujo donde, después de un día full, con suerte se hacen más cosas que dormir. |
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Posteado por: EDITH TELLO SEPULVEDA 17/10/2008 10:13 [ N° 2 ] |
La primera vez que viajé me fuí con todo, me salió un ojo de la cara, y cómo dice la amiga Paloma, a lo más, se ocupa el hotel para dormir. No ocupé ninguna dependencia del Hotel ya que estaba muy emocionada y encantada de la ciudad y el pais que estaba conociendo. Lo importante de todo, es que ya aprendí la lección y es preferible invertir en un buen destino que en un hotel de 5 estrellas. |
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