Por momentos el paisaje parece una acuarela. Cuando se recorre la zona de Río Bueno, en la Décima región, se atraviesa una geografía que parece recién pintada. Montañas nevadas, bosques y prados con varios tipos de verde, y un río de azul brillante. La escenografía romántica se acentúa cuando uno ingresa a un fundo como Cerro Azul, donde corren y juegan por el bosque ciervos de diferentes tamaños. Hermosos animales que, claro, han sido criados en cautiverio para morir en vacaciones.
El turismo de caza es una industria grande. Mueve millones de dólares, los buenos cotos reciben reservas con años de anticipación, y movilizan gente por todo el planeta. En Chile, la zona de Río Bueno se ha convertido en una de las mejores para la cacería. Los turistas provenientes de medio primer mundo aterrizan en Santiago, hacen escala directa a Osorno, y ahí los espera una 4x4 que los llevará a un campo donde pasarán sus vacaciones jalando el gatillo.
Hace unos años conocí en el coto San Huberto, en Río Bueno, a Werner Aschbacher. Él era un guía profesional que había cazado osos en Canadá, búfalos en Australia y zorros en Alemania. Estaba en Chile para guiar las cazas de ciervos en el sur, y había sido contratado por el empresario austríaco dueño del coto. Me hablaba de la tradición mundial de la cacería, de su familia con 200 años de cazadores, y de los turistas que gastaban miles de dólares para pasar sus vacaciones entre la adrenalina, la pólvora y la sangre.
Más que tener un aire osornino, la casa de huéspedes del coto parecía recortada de una revista con mansiones de la Provenza, en la campiña francesa. Un lujo desconocido, secreto, tan bien guardado como las escopetas que se usan en las jornadas de cacería. Werner hacía mucho hincapié en que la cacería es un deporte tradicional. Por ejemplo, contaba que apenas se mata a un ciervo se le pone un palo en la boca: “Para que sea su primera comida en la nueva vida”. Y que se corta una ramita pequeña, se la mete en el agujero del animal donde está la primera entrada de la bala, y luego se pone esa ramita ensangrentada en el lado derecho de tu gorro, como trofeo.
Mientras todo ser bien pensante comenta la aberración de este tipo de vacaciones, los cazadores siguen creciendo en número y cada día se abren nuevos cotos de caza en el mundo. Esa vez en Río Bueno, comí de un jabalí cazado el día anterior. Una vez más, la contradicción era tan evidente como humana: Soy contrario a la cacería, pero el lomo del jabalí estaba riquísimo.
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Posteado por: kenneth thomas ledger toledo 11/11/2008 02:27 [ N° 1 ] |
Sr. Meneses, lo felicito por su columna-denuncia (¡supongo!). No vaya a hacer tal de comer jabalina, porque podría sentir lo que siente el animal cazado. |
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Posteado por: Carlos Patricio Lara Ojeda 13/11/2008 10:51 [ N° 2 ] |
JP. Buena columna. Quiero, sin embargo, recordarle que cazar es algo tan básico y antiguo como la humanidad misma. Lamento profundamente lo que ocurre con los animales, pero creo (y puedo equivocarme) que comer jabalí cazado en el fundo y comer vaquilla asesinada en un matadero no tiene mucha distancia. Aquí nuevamente la contradicción humana: si veo morir al animal o no lo veo morir no cambia el sabor de la carne, solo el ánimo a degustarla. |
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Posteado por: rodrigo m m 13/11/2008 11:44 [ N° 3 ] |
Cuando no existian esas cosas que se llaman desarrollo y ciudades, y lo unico que se tenia eran lanzas con puntas piedra canteada, lo natural era cazar, ya que era necesario para poder alimentar a las familias, hoy asesinar animales solo por diversion no se justifica. Ademas, quien controla que animal se caza?, existen especies en peligro de extincion en esa zona, incluyendo el huemul, un animal representado en nuestro escudo nacional, (ademas del resto del pais donde tambien hay riesgo de perder nuestra fauna), si fuera por eso, cacemos ballenas delfines, pumas, etc... total es super divertido, para que el gobierno gasta tiempo generando areas de proteccion!!!.... |
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Posteado por: Gloria M. Velásquez Gómez 13/11/2008 12:25 [ N° 4 ] |
Mientras el hombre moderno se empeña en evolucionar, en demostrar que sus habilidades cognoscitivas le han llevado a un nivel superior, y que está muy lejano el momento que habitaba las cavernas; el caso es que a la luz de innumerable hechos que demuestran la conducta del hombre moderno, queda evidenciado que seguimos en el tiempo de las cavernas. |
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Posteado por: Maximiliano Moraga Quezada 13/11/2008 12:55 [ N° 5 ] |
Es cruel HACER SUFRIR a los animales. Los indios del Norte les daban las gracias por haber aceptado ser sus presas y les presentaban sus excusas por haber hecho lo que debían hacer a los animales que mataban para comer. Se servían su carne, usaban sus huesos para herramientas o adornos y sus pieles para vestido o vivienda. Y no hacían comedia. A lo mejor los cazadores de hoy son la reencarnación de esos antepasados. Pienso que si lo hacen con respeto a la naturaleza y sobre todo hacia sus víctimas su posición es válida. Para tener otro punto de vista sobre |
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Posteado por: Paul Alonso Aliaga Osorio 13/11/2008 21:20 [ N° 6 ] |
El matar animales produce reacciones kármicas que se expresan en guerras y delincuencia en cuyos escenarios seres humanos son acorralados y asesinados como lo hacemos con los inocentes irracionales. |
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