Ruperto de Nola
No bien terminó de llegar la Crespa de Suiza, premunida de una flamante máquina de hacer pan, cuando a la Ruperta le sobrevinieron tiritones, alborotos y desazón vital. ¡Es que la casta la llamaba con un bramido que se prolonga desde el momento mismo en que los faraones o asurbanipales o como se llamen ésos que patojeaban por el Medio Oriente descubrieron cómo cultivar el trigo e inventaron el pan!
Nada, absolutamente nada hay que produzca en el homo sapiens una emoción tan complicada y profunda, tan larga y evocadora y golosa y tierna como la contemplación de una hogaza recién salida del horno: gorda, oronda, rubia, crujiente, olorosa, pidiendo, clamando que le corten una rebanada con un cuchillo así tamaño, y que le calmen esos ardores con que viene emergiendo mediante una gruesa, generosa e inocente capa de mantequilla.
"Así las cosas", según dicen esos "juristas" que cruzan los claustros con ademán de estatuas, el despelote alcanza unas proporciones tales que ya quisiera verlas Su Ilustrísima. Se desborda y derrama por los mesones la levadura imparable, la mantequilla se funde por todas partes, hay salmuera en cada jarro, vaso, copa o pote de la familia y toda la casa está envuelta en una nube de harina que dificulta la identificación de las mujeres que circulan de un lado para otro presas del afán panificador. ¡Nunca ha existido mejor fragua de Vulcano, ni más productiva!
En fin. Después de muchas idas y venidas, vueltas y revueltas, ensayos que sí y ensayos que no, se ha llegado a la conclusión de que esa máquina de pan, ávida en su afán productivo, sirve más para mezclar y amasar y leudar que para hornear: su horneado produce unos panes hermosos pero compactos, con una miga tan apretada que serviría para aislar acústicamente (harta falta que le hace) la pieza en que El Querube se entrega a sus arrebatos pianísticos.
Experiencias que han llevado al siguiente corolario: se le entregan a la maquinita los elementos del caso, se aprieta un botón estratégico, y devuelve la masa lista para ser leudada por segunda vez. Y al horno con ésta, donde alcanza la proporción áurea de la panificación, detenida en el fluir del tiempo por una cocción perfecta que le pone a uno con el corazón tan contento que manda a freír monos todo propósito de contención y sobriedad y hunde la dentadura y los mismos morros en ese pan bendito, tibio, firme y sabroso. Si quiere partir bien el año, parta por el principio: por el pan. n
Pan casero
Si le han regalado el artilugio o se lo ha comprado, proceda según la siguiente usanza: en 300 ml de agua caliente ponga 2 cucharaditas para té de mantequilla y, cuando el agua esté a temperatura de no quemar el dedo, viértala en el recipiente de la máquina. Agregue 600 gramos de harina. Luego, en un rincón ponga 2 cucharaditas para té (atención: rasas) de levadura seca, en otro, 2 cucharaditas para té de sal y en otro, igual cantidad de azúcar. Apriete el botón del programa de amasado. La cosa se detendrá cuando su masa esté lista y leudada. Retírela del recipiente, amásela de nuevo en una tabla enharinada y póngala en un molde de pan. Deje que leude de nuevo hasta que duplique su tamaño y hornéela 35 minutos en horno caliente (está listo cuando usted lo levanta y no le oye crujiditos en la base). Verá maravillas. Si no tiene la maquinita, proceda a la bruta, que siempre y en todo suele ser el mejor método: ponga el agua con la mantequilla en un bol, añada la harina, levadura, sal y azúcar en rincones separados y amase hasta que la masa se le despegue de los dedos. Que leude hasta doblar su volumen. Amase de nuevo la masa y deposítela en el molde en que ha de hornearse. Que leude por segunda vez del mismo modo, y al horno con ella por igual tiempo. Permita que el pan se entibie sobre una rejilla antes de rebanarlo, para que no se desarme.
En Internet: Comente esta columna en http://blogs.elmercurio.com/revistadeldomingo
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Posteado por: Estanislao Pedro Gregorio Echenique Muzard 04/01/2009 23:57 [ N° 1 ] |
Sr. "De Nola" |
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Posteado por: Estanislao Pedro Gregorio Echenique Muzard 05/01/2009 00:17 [ N° 2 ] |
Llevo más de 3 años usando la máquina y sigo el proceso completo, nunca he tenido que sacar la masa para hornearla afuera. A diferencia de lo que dicen las recetas del fabricante, yo uso menos de la mitad de la levadura seca, pero no la pongo en las esquinas, sino que la mezclo bien con la harina previamente. Las medidas de la harina las hago con una pesa digital, y no por volumen. La miga queda perfecta, nada de apretada. El costo total de mi pan es menos de la mitad y desde que tengo el "artilugio" nunca más he comprado pan, salvo que ande de viaje. |
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Posteado por: Carlos Enrique Perez Fritis 05/01/2009 09:12 [ N° 3 ] |
Efectivamente es muy agradable sentir el olor a pan recién horneado, a la hora del desayuno. Yo lo hago desde hace varios años, pasando por dos máquinas, pero nunca he tenido el problema de que salgan "unos panes hermosos pero compactos, con una miga tan apretada....". Al contrario, lo que tuve que corregir fue que la miga saliera con tanto aire, que al cortar el pan, la tajada se desmoronaba. Tuve que reducir la cantidad de levadura y corregir algo la cantidad de agua y de azúcar. |
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Posteado por: carmen abasolo jimenez 06/01/2009 21:00 [ N° 4 ] |
este es un dato de plateada al horno, lo mejor que hemos probado muchos, en Renaico, donde Chaguito.encontrandome alli, escuche en la mesa del lado que le iban a escribir para que se diese un gusto que vale la pena y el viaje |
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