Cuenta M. Montinari en su libro Alimentazione e cultura nel Medioevo una anécdota recogida por Liutprando di Cremona en su Antapodosis (que vaya uno a saber qué significa): se preparaba el obispo de Metz, en el año de gracia de 888, para recibir a Guido di Spoleto y coronarlo como rey de los francos. Pero, como los obispos gozan de una doble asistencia del Espíritu Santo (para no equivocarse cuando hablan de lo que deben, y para equivocarse cuando hablan de lo que no), al enterarse de los muy parcos hábitos alimentarios del Guido aquel, el prudente prelado se arrepintió de haberlo elegido y llamó en su lugar a Eudes, conde de París, para coronarlo diciendo: "No es digno de reinar sobre nosotros alguien que se contenta con una comida vil y de poco dinero".
Lo de poco dinero no es algo que nos moleste en una comida; pero su vileza, sobre todo cuando quien la acepta es alguien destinado a gobernar, revela en efecto un alma destituida absolutamente de los rasgos que han de caracterizar a un príncipe. ¡Qué asco un Presidente light en la mesa! Lo habrá de ser también seguramente en todo lo demás. Por eso, vemos con agrado el incremento de gorduritas en quienquiera habite "la casa donde tanto se sufre", como llamaba Arturo Alessandri a La Moneda. "Que se le forman unos pliegues horrorosos en la chaquetita". ¡Haz mutis por el foro, medicastro de Tirteafuera!
Porque recordará Su Merced a Pedro Recio de Tirteafuera, que supervigilaba las comidas de Sancho en la ínsula o, para decirlo mejor, se las quitaba de la boca. Decía Sancho: "Aquel platonazo que está más adelante vahando me parece que es olla podrida, que, por la diversidad de cosas que en las tales ollas podridas hay, no podré dejar de topar con alguna que me sea de gusto y de provecho". Y saltaba el matasanos: "¡Absit! Vaya lejos de nosotros tan mal pensamiento: no hay cosa en el mundo de peor mantenimiento que una olla podrida". Lo que quería el perla era que Sancho comiera "cañutillos de suplicaciones y unas tajadicas subtiles de carne de membrillo". O sea: obleas de barquillo y las tajadicas esas. O sea: light. Un asco.
Usted, si quiere llegar a mandar aunque sea un poco dondequiera que Dios lo haya puesto, habrá de comer cosas sustanciosas y abundantes, dispuestas con atildadura pero sin excesos de decoraciones, que derrumban al cabo el ánimo y lo indisponen. Comenzando con algo como lo que sigue.
Huevos en cocotte
Enmantequille moldes del tipo "ramequin". Ponga en cada uno una cucharada de crema espesa. Deposite los ramequins en baño María unos momentos para que la crema se caliente. Luego quiebre en cada uno un par de huevos, y encima de éstos vierta otra cucharada de crema, coronando todo con un zurungo de mantequilla. Deposite ahora los ramequins en el horno precalentado moderadamente y hornee unos 5 minutos como máximo, evitando que los huevos se endurezcan. Sírvalos en ese estado, con espolvoreo de sal y pimienta, acompañados de triángulos de pan de molde tostados y enmantequillados.
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Posteado por: eugenio salas rivera 24/05/2009 10:07 [ N° 1 ] |
Merci pour les oeufs en cocotte, monsieur de Nola! Nada de viles y de poco dinero: elegantes a la vez que light, pese a la crema. Me hicieron rememorar, con algo de nostalgia, la curiosa fijación por los huevos Benedict que tenía el bruto de James Bond, hubiera pensado que un personaje así sería un "beefeater" consuetudinario. Los vertiginosos brincos de las ágiles frases de su columna de hoy, magistrales. Pero el incremento de las gorduritas en la casa donde tanto se sufre, no se aprecia con agrado en estos tiempos. Es un penoso signo de lo que nos están robando a todos los chilenos. Creo que preferiré ver en el sillón de Toesca a un asceta enjuto que incluso renuncia a la Coca-Cola. |
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Posteado por: catalina alejandra gómez varas 24/05/2009 13:59 [ N° 2 ] |
Bastante complicadas las frases de esta columna, más allá de lo que yo, simple mortal egresada del Liceo 7 de niñas, con un título de pedagogía en castellano y casi treinta años de trabajo en la educación pública, puedo agarrar. Lo único que alcancé a comprender con toda claridad fue lo de la olla podrida en la casa donde tanto se sufre, lo que produce incremento en las gorduritas, las que causan unos pliegues horrorosos en la chaquetita. ¿Porqué la insulta así, señor Nola? |
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Posteado por: César León Letelier 25/05/2009 23:33 [ N° 3 ] |
Soy un asiduo lector de su página, cuando la logro entender la leo completa. |
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Posteado por: Eduardo Hurtado G 27/05/2009 10:02 [ N° 4 ] |
Parece que hay personas a las que el paso por el liceo y otros establecimientos parecidos les sirvió de poco. |
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Posteado por: Alirio Capella Heredia 02/06/2009 13:00 [ N° 5 ] |
Preparé esta receta y resultó ser muy sabrosa. |
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