
Si Inglaterra es excéntrica, Brighton –su principal balneario– lo es aún más.
Brighton está a una hora en tren de Londres, junto al Canal de la Mancha, y aunque se trata de un precioso pueblito lleno de marinas, lindas casas y más de 400 restaurantes (junto a Londres, es la ciudad de Gran Bretaña donde más restaurantes hay), lo cierto es que su principal sex appeal no es su bella normalidad sino todo lo freak que se esconde detrás.
Personalmente, la primera vez que estuve en Brighton fue porque me habían dicho que ahí vivía el “Papa Negro”, insólito personaje que fundó la iglesia del mal. Cosa atendible pensando que, gracias a su rico legado victoriano, Brighton fue y será la ciudad más religiosa de Inglaterra. De un tiempo a esta parte, también capital de la música electrónica. El lugar donde vive Fat Boy Slim y Madonna va a caminar descalza en una playa con piedras en vez de arena.
Nunca di con el bendito Papa Negro. Sí con insólitas historias como la que cuenta Graham Greene en su novela luego llevada al cine en una terrorífica película que pone los pelos de punta: Brighton Rock. La historia de una banda de niños cuyo líder está poseído por el demonio. Un pequeño asesino que termina matando a otro chico con un duro y colorido dulce que hasta el día de hoy se vende en casi todas las esquinas del pueblo: el “Brighton rock”.
Entiendo que la historia es real. Y cuando la escuchó, Greene era un joven periodista que se animó a participar en un concurso anual que premiaba la mejor crónica de verano sobre el balneario. Graham ganó. Luego se hizo novelista.
Apenas bajas en la estación te das cuenta de que has llegado a un mundo distinto. Especial. Tanto como los espejos del Royal Pavillion, donde el rey Jorge IV habría dado rienda suelta a extraños ritos sexuales que terminarían marcando la moral del lugar.
El Royal Pavillion es, obvio, uno de los atractivos turísticos de un Brighton que, cada año, es visitado por más de 8 millones de viajeros.
Supongo que es, tras caer el sol, que Brighton se transforma en Brighton. Entonces, lugares como The Beach se llenan de motoqueros y gente tatuada. La atmósfera está cargada. Hasta el aire parece gótico. Es hora de elegir un boliche, pedir una cerveza y esperar a que llegue el mal.
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Posteado por: Katherine Perry Johannesen 01/08/2010 13:04 [ N° 1 ] |
Concuerdo contigo cuando dices... su principal sex appeal no es su bella normalidad sino todo lo freak que se esconde detrás..... Cuando llegué la primera frase que escuché fue "Brighton es como el San Francisco Británico" esta frase fue la mejor descripción que me pueden haber dado. Realemte un locura.....banderas de colores por todos lado, gente disfrazada bailando por las calles...mucho tatuaje, piercing, actores y musicos callejeros... perritos falderos, vintage, barbacoas en los parques, drogas, alcohol....Uffff una locura.... Tengo mi teoría con respecto a la gente que vive aquí. Para mi son los "Caídos de la Guerra"....podrán imaginarse porque... No quiero clasificarlo como algo bueno o malo, sólo contarlo porque vivir acá ha sido una experiencia maravillosa. Brighton no hay que conocerlo sino que hay que vivirlo. It´s Brighton!
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