Es 2008 y estoy en la Feria del Libro de Lima. Detrás de todos esos celulares que le sacan fotos y de una multitud que lleva libros para que los firme está Mario Vargas Llosa. Un par de policías custodia a un hombre que, antes de ganarse el Nobel y de coleccionar enemigos políticos, ya era uno de los escritores más importantes de toda la historia literaria de Latinoamérica.
Trato de acercarme, pero el tumulto es una pared. Vargas Llosa es un novelista con un entorno de estrella de rock o actor de telenovelas.
De pronto, lo pasan a buscar para llevarlo al auditorio Ricardo Palma, donde lo espera un público de 800 personas. El autor de Pantaleón y las visitadoras deja de firmar libros y, rodeado de guardias y cámaras, se va por un pasillo largo hasta ingresar a la zona restringida antes de subir al escenario.
Tengo en el cuello una credencial. Paso a la zona restringida, y en un segundo me cruzo con Vargas Llosa. Para él, darme la mano, es tender una de las miles de mano que dará hoy, y mañana, y todos estos días que pasará en Lima antes de volver a su casa de Madrid. Para mi es darle la mano al autor de La ciudad y los perros, el primer libro que recuerdo haber leído con entusiasmo y la primera novela que quise haber escrito.
Vargas Llosa sube al escenario y todos lo aplauden. Estamos ahí para el lanzamiento del libro Las guerras de este mundo. Es el comienzo de varios días de celebraciones. Además de cerrar la Feria Internacional del Libro de Lima, Vargas Llosa será el presidente del jurado del Festival de Cine de la ciudad y estará presente el miércoles en la Universidad Católica de Lima donde se inaugurará la mayor retrospectiva de su obra con objetos y originales que hasta ahora nunca se expusieron públicamente.
Soy uno de los tantos que conoció Perú por los libros de Mario Vargas Llosa. La primera vez que vi Perú –más allá de los mapas del colegio– fue en su literatura. Por eso, al apretarle la mano, no sólo estaba saludando al autor de la novela que me hizo despertar el interés por los libros. También, a alguien que me hizo viajar a un país por la palabra, y al que si bien ya he visitado varias veces, nunca puedo dejar de asociarlo a él.
Al término de la presentación, el aplauso es cerrado y las cámaras otra vez lo envuelven. Nadie se imagina, aunque todo el auditorio lo cree totalmente merecido, que dos años más tarde Mario Vargas Llosa recibirá el premio Nobel de literatura. Entonces, la pregunta era otra:
¿En qué viaje le diste la mano a un famoso?
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Posteado por: HERNAN SAEZ IGLESIAS 13/10/2010 17:25 [ N° 1 ] |
Vargas Llosa,¡qué grande sos! |
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Posteado por: manuel cenzano mayorca 03/11/2010 11:53 [ N° 2 ] |
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Posteado por: antonio Larrosa Diaz 07/11/2010 09:03 [ N° 3 ] |
Nunca ha podido leer cuatro páginas de una novela de Vargas Llosa, reconozco el mérito que debe tener pues ha conseguido llegar al zenit pero no puedo leer una sucesión de descripciones encadenadas. A mi me gusta ir directo al grano, al meollo de la cuestión. http://www.antoniolarrosa.com |
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Posteado por: antonio Larrosa Diaz 07/11/2010 09:18 [ N° 4 ] |
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