Sol Serrano
Sábado 08 de Marzo de 2008
A todo cuete

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La expresión que sirve de título viene de las fiestas tradicionales, especialmente de las religiosas, que se cerraban lanzando cohetes o fuegos artificiales bastante elementales, que metían un ruido infernal y echaban pocas luces. No hace mucho descubrí en los libros de cuentas de las cofradías –esas asociaciones de devotos a un santo, a la Virgen o a Cristo mismo– los registros de cuánto se gastaba en los cohetes. Eran baratos, al contrario de la música que resultaba carísima. La popularidad de las funciones religiosas dependía en buena medida de la capacidad de sus devotos de demostrar el fulgor de su devoción. En la segunda mitad del siglo XIX se avisaba en la prensa tal o cual fiesta religiosa que prometía ser “a toda orquesta” y con hartos cohetes.

Reconozco que mientras hacía muchísimos cálculos sobre el presupuesto de las cofradías en el siglo XIX, no hice la asociación entre el ítem “cohetes” en mi elegante página Excel y la expresión, que tanto me divierte, hasta que asistí –como le habrá pasado a muchos veraneantes santiaguinos– a la semana de un pequeño pueblo costero en el sur, que por primera vez en su historia la concluyó con fuegos artificiales. Fue un acontecimiento verdaderamente emocionante ver como se reunían en la costanera no sólo los habitantes del pueblo, sino los muchos pequeños agricultores que bajaron de los cerros a presenciar en su propia localidad algo que sólo habían visto en la televisión. El espectáculo los llenó de orgullo. Había sido efectiva y literalmente “a todo cuete”.

Los cohetes se fueron suprimiendo hacia fines del siglo XIX porque fueron considerados no sólo peligrosos, sino un tanto “bárbaros”, muy ruidosos, y que en nada evidenciaban su carácter religioso. Podían no estar, evidentemente. Los cohetes no sirven para nada, ni siquiera en el marco de una fiesta religiosa o profana. Son puro entretenimiento, espectáculo, dilapidación. En Chile, que era pobre y con una elite letrada que le importaba más que nada tratar de ser seria y, sobre todo, aparentarlo, las fiestas públicas no prosperaron y si bien algunas pudieron ser “a todo cuete”, la verdad es que terminaron siendo sin cohetes. La expresión, sin embargo, permaneció, pasando a servir para calificar cualquier acción que se hiciera con las ganas, con todos los recursos y sobre todo con mucho entusiasmo, sin importar demasiado la sustancia.

La vuelta de los fuegos artificiales es una señal muy poderosa de que este país esta francamente más rico y que nuestra cultura ha cambiado lo suficiente para que los municipios puedan gastar en un tipo de espectáculo que hasta hace poco se consideró que no servia para nada, logrando generar cohesión, alegría y un enorme entusiasmo.

Pero más que los cambios culturales de Chile, quiero rescatar la expresión, ahora que marzo parte “a todo cuete”. La política, el año escolar y desde luego nuestras propias vidas laborales inician su vertiginosa, ruidosa e incierta carrera; marzo está lanzado, aunque aún no sepamos con cuánta sustancia. En una de ésas llegamos a cambiar el lema nacional: “Chile a todo cuete”.

4 Comentarios publicados
Posteado por:
Cristian
08/03/2008 17:31
[ N° 1 ]

Al parecer hay ciertas cosas que nunca cambian. La forma de hacer historia "desde arriba" no solo se aplica a la historiografia que utiliza documentos estatales u oficiales, sino tambien a estilo paternalista de aproximacion a las manifestaciones culturales en general. En este articulo uno puede apreciar como la escuela historiografica PUC no ha variado un apice desde hace mucho tiempo. Si bien "redescubrieron" (!?) la historia de la vida privada (40 agnos despues que su original frances), resulta evidente que todavia no "descubren" la forma de renovar su descontinuada "caja de herramientas".

Posteado por:
Carlos Chavez Valderas
28/03/2008 14:51
[ N° 2 ]

Muy buena su columna.. yo soy un joven de aquella localidad del sur de chile.. y en mi retina a quedado para siempre ver a personas que sin muchas variaciones en su vida observaban a la distancia tal acontecimiento... personas que como usted decia... era por primera vez.. y ojala se pueda mantener en el tiempo... para terminar yo soy el 2 hijo de ana valderas de cochamo...

Posteado por:
Paul Alonso Aliaga Osorio
19/10/2008 22:34
[ N° 3 ]

Me consta que el chileno (picunche) vive a todo cuete. Me bastó ver un cuadro de endeudamiento/sueldos de la Super de Bancos para verificarlo. En lo personal no tomo créditos ya que todavía no despenalizo el préstamo a interés, la sodomía, ni las cofradías secretas.

Posteado por:
Augusto Fernando Poirot de la Torre
21/02/2009 23:09
[ N° 4 ]

Mucho discurso.. que harán uds. familia Serrano.en el proximo gobierno..?

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