Roberto Méndez
Sábado 19 de Abril de 2008
500 sábados

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Después de varios años escribiendo en “Sábado”, soy optimista: tras la multiplicidad y complejidad de medios actuales, la gente sigue buscando cosas simples.

Ésta, la que tiene en sus manos, es la edición número 500 de la revista “Sábado”. Se trata de un pequeño hito, casi 10 años ininterrumpidos, en que “Sábado” ha llegado cada fin de semana a cientos de miles de hogares (¡si bien por algún breve período apareció los viernes!). En este medio periodístico, ya longevo para los estándares de las revistas en nuestro país, un grupo humano cohesionado y entusiasta se esfuerza, semana tras semana, por llevar una visión diferente de lo que ocurre en nuestra sociedad, en muy variados ámbitos de interés. A todos ellos, vale la pena saludar y recordar en este aniversario que podría pasar inadvertido. Constituye un privilegio formar parte de este grupo, aunque sea como colaborador externo.

La naturaleza y el contenido de los medios de comunicación han variado mucho en los últimos diez años, década de la masificación de internet y los medios digitales. Mucho se ha discutido de cómo esta nueva realidad afectará a los medios escritos, y no pocos han profetizado el fin de los diarios y de las revistas. Pero la realidad es que los medios escritos gozan de buena salud e incluso, en el caso de Chile, se aprecia un aumento en el número de lectores de diarios en los últimos años. Más aún, internet se ha constituido en un aliado poderoso a través del cual las personas acceden a los medios escritos, como “Sábado”, e interactúan con ellos en forma masiva, otorgándoles una nueva dinámica de proyecciones insospechadas. Quienes hayan visitado la sección de blogs de El Mercurio saben de qué hablo: ya no se trata de una audiencia pasiva que recibe lo que los periodistas o colaboradores deciden poner en el medio, si no de un grupo activo que opina, aplaude, critica, se enoja, no sólo con el medio, sino que se comunica e interpela entre ellos mismos. Es la plaza pública de siempre, sólo que ahora todos tienen voz.

A veces una carta al director, o una columna, desata una avalancha impresionante de expresiones, como el reciente caso de Cristián Warnken al escribir sobre la muerte de su hijo, o la columna del padre Felipe Berríos, en “Sábado”, sobre los homosexuales, o las más recientes de Carlos Peña y de José Joaquín Ugarte referidas al fallo del tribunal constitucional sobre la píldora del día después, que a sólo horas de publicadas recibían decenas de furibundas réplicas o aplausos. Es una ciudadanía que se incorpora a los medios de comunicación, otorgándoles una nueva dimensión. En esta participación se aprecia también los verdaderos intereses y prioridades de la población: las vicisitudes de la acusación contra la ministra Provoste, que desgarran al mundo político, apenas despiertan algún comentario aislado.

“Sábado”, como todos los medios de comunicación, debe enfrentar esta nueva etapa en que nos adentramos, la de la híper-conectividad. Es un desafío sin duda; se trata de un territorio nuevo, en el que nos adentramos sin mapas ni brújulas. Resulta algo perturbador, debo confesar, saber que alguien pueda leer esta columna en ¡su teléfono celular! Pero después de varios años escribiendo en “Sábado”, soy optimista. Tras la multiplicidad y complejidad de medios actuales, la gente sigue buscando cosas simples: experiencias humanas, relaciones personales, historias de personajes reales, respuestas para las dudas y conflictos de nuestra vida, las ideas que se están debatiendo, y un acercamiento honesto y no pretencioso a los grandes temas y conflictos que nos enfrentan.

Al final del día, creo, a pesar de la abundancia tecnológica, seguimos siendo solitarios caminantes en busca de relacionarnos con nuestros semejantes. En esta extraña aventura del vivir lo verdaderamente importante son esos momentos en que compartimos: el trabajo, la amistad, el amor. “Sábado”, como punto de encuentro, será exitoso en la medida que logre efectivamente conectarnos con la vida: con el calor de la existencia, la alegría y la esperanza de buscarse, de encontrarse en y con los otros. Esta es, a no dudar, la tarea de cualquier medio de comunicación, sólo que en Sábado adquiere una forma diferente, quizás más personal y cercana. Por lo menos, en eso es lo que creo, lo que busco en mi trabajo, y lo que celebro en estos 500 sábados.

2 Comentarios publicados
Posteado por:
Ricardo Peña y Lillo Valenzuela
20/04/2008 04:01
[ N° 1 ]

A RITMO DE REFLEXIÓN:

Agrego que salvo excepciones, los blogs de la Revista Sábado son de un ritmo más lento, más pausado, lo que permite interactuar de modo reflexivo y profundo.


CALIDAD DEL ARTÍCULO Y CANTIDAD DE OPINIONES:

Hay artículos tan certeros y justos, que no hay nada más que agregar. No me nace escribir para decir sólo eso, como me ha ocurrido en varias columnas suyas así como con el segundo artículo de Patricia May.

Debe defraudar al columnista, el que nadie o pocos opinen, supondrán que nadie los lee. No imaginarán que es lo contrario. Hubo columnas perfectas del padre Felipe Berríos, con pocas opiniones. Sin embargo el “éxito” del tema homosexualidad derivó de una mezcla absurda, que comparaba homosexuales con zurdos, agregado a confusiones con creencias. Cito el final de la opinión N° 4, que lo refleja: “Ahora su comparación con los zurdos, no me parece adecuada ya que un zurdo, puede irse al cielo haciendo uso de su mano y pie izquierdo, pero un homosexual y una lesbiana si tienen relaciones sexuales, prohibidas por la Iglesia NO podrán llegar”.

DIFERENCIA DE CLASES:

Los opinantes sentimos también desconexión con los columnistas, por esa estratificación que parece separar a los escribientes consagrados, de ese sub-mundo de opinantes. A veces me imagino hablando desde una alcantarilla, esperando que mi voz se filtre por entre las tapas de las cámaras de inspección, en que – salvo casos aislados – no se reflejan nuestras opiniones en los siguientes artículos de los columnistas. No hay referencias ni respuestas, ni menos citas provenientes del sub-mundo. Somos como el subconsciente indiscreto que sólo flota virtual, contra el conciente de la formalidad periodística, que se imprime en papel.


TRASCENDENCIA:

“Hay cristianos que prefieren a Cristo sin la cruz...” comentó un obispo chileno en la televisión al relatar el Vía Crucis de Roma. Supuse entonces que había trascendido de algún modo la inquietud del único comentario de su artículo “Moisés”, en que cuestionaba la cruz como símbolo del pensamiento esencial que se predica.

Ricardo Peña y Lillo V.

Posteado por:
Manuel Enrique Gomez Mendez
21/04/2008 14:28
[ N° 2 ]

Creo, a estas alturas ya, los que escribimos hemos asumido que nuestra opinión es un grito callado, una voz silente que solo dice los que nosotros queremos expresar, pero que nadie o muy pocos escuchan.
O tal vez no es así, y el columnista premeditadamente no contesta para no crear un círculo vicioso de dimes y diretes: es como tirar la pelota pero no entrar en el juego.
Luego esto redunda en una mesa redonda entre los comentaristas, diciédonos de cuanto hay y de cuanto nos parece, y muy pocas veces sacando algo en limpio, pues llegado el otro Sábado ya el tema es pasado y hasta olvidado.

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