La falta de presencia paterna en los hogares chilenos es quizá el más complejo fenómeno que nos ha traído la modernidad. Más de un tercio de los hogares son mantenidos por una jefa de hogar mujer.
¿Desde cuándo existe un “Día del Padre”? No recuerdo en mi niñez haber celebrado tal fiesta. Mi padre, creo, se habría reído de mí sí, de niño, yo hubiera llegado con regalitos o tarjetitas en este día, y más bien me habría reprendido por haberme “vendido a la influencia del comercio”. Así era él; o más bien, así éramos nosotros, creo, antes que la modernidad nos trajera estas maravillas de la comercialización. La fiesta es propicia, sin embargo, para pensar en él, en este ser que es el gran ausente de la sociedad chilena emergente: el padre.
Más de la mitad de los niños chilenos no crecerá bajo el mismo techo que su padre; lo dicen las encuestas sociales. No lo verán al levantarse, ni llegará a darles el beso de buenas noches. Quizás lo vean el fin de semana, o le hablen por teléfono, y quizás efectivamente experimenten su cariño y su amor, pero no sentirán la experiencia diaria de la figura paternal. ¿Cuál será el efecto de esta realidad en sus vidas? No lo sé. Mis propios hijos crecieron de esta manera, como tantos, y me pregunto con tristeza qué parte de su niñez se perdió para siempre en esa ausencia.
La falta de la presencia paterna en los hogares chilenos es quizás el más complejo fenómeno que nos ha traído la modernidad. Por de pronto, más de un tercio de los hogares son mantenidos por una jefa de hogar mujer, hogares en lo que no existe, y quizás nunca existió, un padre mantenedor. En los hogares que viven en la indigencia, la proporción de mujeres solas es aún mucho mayor, superando el 44 por ciento según la encuesta Casen de 2006. Es decir, para una enorme proporción de niños chilenos, el padre no será ni siquiera esa figura proveedora al cual podemos recurrir en caso de necesidad.
En caso de problemas, los chilenos informan recurrir a menudo a la madre en busca de ayuda o consuelo; pero muy pocos dicen hacer lo propio con el padre. Es que éste, en la mayoría de los casos, simplemente no está.
Esta semana Eugenio Tironi analizaba, en este diario, el fenómeno del desmesurado estallido de pesar popular que recibió el general Bernales el día de su funeral. Lo atribuía al profundo déficit de figuras paternales en nuestra sociedad. Es posible que él esté en lo correcto, que los chilenos busquemos en forma desesperada llenar este vacío, y la pérdida accidental de una figura de autoridad, como Bernales, reviva en muchos el duelo por la pérdida del propio padre.
La investigación social es bastante concluyente en demostrar que los niños que experimentan un involucramiento cercano con la figura paterna tienden a presentar un mejor resultado académico, mejores habilidades sociales, un mejor desarrollo psicológico y menos problemas de desadaptación social. En este tiempo de crisis en nuestro sistema educacional, parece relevante preguntarse en qué medida el fracaso de nuestro sistema escolar está influenciado por esta virtual desaparición de la presencia del padre en gran parte de los hogares chilenos. Así, quizás le estamos pidiendo demasiado a los profesores, que esforzada pero inútilmente, tratan de reemplazar lo que en realidad es irremplazable.
En cuanto padres, no sé si estamos para celebrar nada. El vacío paternal en nuestra sociedad se extiende más allá del hogar. Según las encuestas, todas las figuras de autoridad parecen hoy muy desvalorizadas: líderes políticos, sacerdotes, profesores. Se aprecia un rechazo generalizado hacia estos otrora símbolos de la autoridad paternal, especialmente entre los jóvenes.
Pero la necesidad del padre sin duda permanece, y aunque se esconde o se disfraza, de pronto emerge con fuerza insospechada, como en el funeral de Bernales. Es que nos duele la orfandad, el desamparo, el vacío de no tener alguien a quien, en un momento de necesidad, poder decir sencilla y confiadamente: Danos hoy nuestro pan de cada día. Feliz día, padres.
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Posteado por: Ana Santa Maria Santacruz 14/06/2008 19:59 [ N° 1 ] |
Concuerdo plenamente con ud. de por qué hayan inventado éstos días del Padre y de la Madre, donde los únicos que sacan cuentas felices son los comerciantes. |
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Posteado por: JULIO ALEJANDRO VENEGAS DUARTE 14/06/2008 22:31 [ N° 2 ] |
AUNQUE CONCUERDO CON LA FALTA DE PRESENCIA PATERNA EN LOS HOGARES CHILENOS,CREO QUE ES MUY SIMPLE CULPAR A LA MODERNIDAD. |
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Posteado por: maria ines urioste urioste 14/06/2008 23:09 [ N° 3 ] |
Hasta cuando la soberbia del machismo? Pecando de pasada de moda, este artículo realmente llega a dar risa de lo absurdamente autocomplaciente de la postura del autor que insiste en reafirmar la importancia de la figura paterna(?) en la familia, a pesar de estadísticamente confirmar que ésta no está presente en más del 50% de las familias encuestadas. "¿Que parte de su niñez se perdió?" ¿Será tan relevante? Si seguimos la lógica de su propia investigación, nada mucho. Cuesta creer que se siga usando la trágica muerte del general Bernales para hacer noticia y justificar la catarsis social producida por este hecho sobre la base de una ausencia paterna a nivel familiar. La necesidad del padre no es tal: nadie hecha de menos lo que nunca tuvo. La mayoría de los hogares chilenos son sostenidos por una jefa de hogar mujer y son "hogares en los que no existe, y quizás nunca existió, un padre mantenedor". La madre suple ampliamente la "presencia paterna" tanto afectiva como económicamente y si el niño acusa alguna falencia emocional, no será la del padre ausente o nunca existente (muchas veces durmiendo bajo el mismo techo) si no la de una sociedad que no se las juega por las necesidades emocionales primarias de sus niños ni por el bienestar de esa madre que se saca la cresta todos los días (y noches) por sacar a sus hijos - el Chile del futuro- adelante. A nosotros las mujeres de Chile, nos duele aún más la soledad y el desamparo, pero igual damos gracias a Dios de poder seguir poniendo la alegría y el pan de cada día en nuestras mesas familiares. |
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Posteado por: alejandra lopez arrieta 15/06/2008 06:01 [ N° 4 ] |
El efecto es mucho más que “el beso de buenas noches”: peor que si hubiera muerto. No sabe de ellos, no se preocupa, ni se interesa , ... reniega de sus hijos: ¡desvastador! He visto : Tristeza infinita en los ojos de mi hijo menor, al ver sus compañeros llegando con sus padres al colegio, él ya no lo hará… En mis hijos: Desilusión , al esperar horas, un panorama prometido y ser "plantados" sin aviso ni explicación.. Humillación, cuando les tramita y gotea las “exiguas mesadas” o les saca en cara gastos inevitables. Frustración, cuando no les contesta el teléfono , o les mezquina plata para ropa , salidas. Tristeza, al pedirle conversar y que responda: “el lunes te contesto” …y el lunes nunca llegó. Desamparo, al no tener a quien recurrir cuando tienen problemas. Ir por la vida sin padre, es lejos el dolor más profundo que puede vivir un ser humano; deja una huella indeleble de desamparo y abandono en la esencia de éste. El abandono, es mucho peor que la orfandad. He tenido la suerte de tener al mejor papá del mundo. Es el mejor regalo de Dios ; tener su cariño y protección ha sido “ ir con paraguas por la vida” .Ojalá mis hijos hubieran tenido mi suerte ; por eso, papá te digo: ¡Muy Feliz Día! |
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Posteado por: SILVIA PAULINA MIRANDA RIQUELME 15/06/2008 10:59 [ N° 5 ] |
Señor Mendez: No puedo estar más de acuerdo con usted. Soy profesora, sostenedora y Directora de un colegio de San Antonio. Tenemos 500 alumnos de Pre Kinder a 2º Medio y desde el inicio (6 años atrás) nos ha tocado enfrentarnos a la realidad que usted describe. El 50% de mis alumnos están creciendo sin su padre presente. Algunos conviven con "tíos" que a veces son sólo "aves de paso". |
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Posteado por: Cristhian Thies Aresti 20/06/2008 09:42 [ N° 6 ] |
Estimado autor, Y para concluir, no culpe a la modernidad querido autor, es mejor culpar a la sociedad en la que estamos insertos, chabacana, lujuriosa, aparente, degenerada y lo m{as importante, una carencia de amor terrible. Cristhian Thies |
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Posteado por: Eduardo Goffard Molina 24/06/2008 17:29 [ N° 7 ] |
¿Padre ausente o padre impedido? |
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Posteado por: Jorge Camposanto Camposanto 08/07/2008 22:37 [ N° 8 ] |
Yo no tuve padre, y mi madre tampoco, y apara atras menos saber de abuelos (hombres). Todos desaparecidos voluntariamente. Mi madre empleada doméstica abusada a los 15 años en una casa de ricos. Al fin quedó ella como culpable por ser "puta". Pasó el tiempo y por asuntos de que sé yo, deseos de saber quién era ese padre. Sólo razones arqueológicas me hacían preguntar por su ausencia. Pero finalmente terminé valorando a esa madre sin padre tampoco. Escribí una novela sobre ella dándole otra vida que no tuvo y eso me hizo feliz. Eso fue una catarsis. Aprecio mucho a las mujeres, esas a las que un hombre dejó abandonadas. El día del Padre sí, como asunto atávico explicable y necesidad humana de buscar sus orígenes. Pero cada cual tiene su historia como la mía. |
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