Patricia May
Viernes 11 de Julio de 2008
Felicidad a la Orden: Proyecto país 5

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El Bicentenario abre un nuevo ciclo y, por sobre todas las iniciativas que hagamos para celebrarlo, es vital que proyectemos conscientemente caminos y paisajes luminosos para nuestro país y el mundo.

Hay cientos de personas visionarias que en todos los campos del quehacer están inspiradas por una visión más amplia del ser humano; personas y redes que constituyen la savia nueva, la corriente emergente, que conciben y viven lo humano en forma integral: cuerpo, afectividad, mente, espíritu en interrelación y realización, que son centralmente movidas por un sentido existencial, por un impulso central, propio de cada uno, y que es a partir de él que se comprometen, actúan, emprenden, dan sentido y encantan su vida.
Personas que necesitan vivir en relación, afecto, participación, con una potente capacidad creativa para realizar su vocación como aporte al mundo.

De ellos surgen nuevas visiones que podrían ser la visión para un proyecto de país luminoso y alentador
para todos.

¿Se imaginan visionar estilos de educación que integren la armonía corporal, el arte, el conocimiento, las habilidades emocionales y el despertar del sentido en los estudiantes? ¿Se imaginan profesores que reciban recursos de educación emocional y conducción mental y trabajen inspirados en el profundo sentido de su labor como parteros de almas, profesores que entiendan su clase como un ritual sagrado de apertura de conciencia y creatividad y desde allí se preparen y den lo mejor?

¿Se imaginan ciudades a escala humana, donde las personas tengan espacios para solazarse con la naturaleza, que privilegien los espacios de encuentro, que no generen apartheids de pobreza, ciudades que respiren en un ritmo armónico, con días bullentes de actividad y otros de relajada paz?

¿Se imaginan empresas y organizaciones que encanten y comprometan al grupo humano que allí trabaja, no con los niveles de productividad, sino con el compromiso con el servicio que esa organización presta a la sociedad, ya sea producir softwares o zapatos?, ¿se imaginan a ese grupo humano vibrando plenos de sentido y unidad grupal en torno al trabajo que realizan?

¿Se imaginan todo tipo de personas aportando sus habilidades para crear redes de participación y proactividad en los sectores más vulnerables, estimulando el sentido existencial, la expresión personal, la autoestima, la autorregulación emocional como políticas de prevención de delincuencia y drogas?

¿Se imaginan centros de sanación integral, donde enfermeras y médicos trabajen conectados con el sentido de servicio que los llevó a escoger su profesión, y se trabajen a sí mismos sabiendo que el vínculo amoroso es básico en el reestablecimiento del equilibrio personal?

3 Comentarios publicados
Posteado por:
Juan Carlos Ceresuela Muñoz
12/07/2008 20:03
[ N° 1 ]

Hola.
Yo he planteado esta ideas en mi trabajo, y me tildan de conflictivo.

Posteado por:
José luis Acuña Acuña Matamala
13/07/2008 13:22
[ N° 2 ]

Estimada Patricia, comparto tú visión, creo que el tema es muy profundo y se requiere con urgencia un referente con despertar espiritual que ponga el tema sobre la mesa,aprendamos de los Ambientalistas y su lucha, porqué no pensar en legislar sobre temas del alma dentro de las Empresas, Colegios y Universidades.

Posteado por:
Ricardo Peña y Lillo Valenzuela
16/07/2008 00:36
[ N° 3 ]


LA REALIDAD ATERRIZA LAS IDEAS Y LAS DESPOJA DE ESA MÍSTICA INSPIRADORA, PERO NO QUIERE DECIR QUE NO EXISTA.

Cuando usted señala:

“¿Se imaginan centros de sanación integral, donde enfermeras y médicos trabajen conectados con el sentido de servicio que los llevó a escoger su profesión, y se trabajen a sí mismos sabiendo que el vínculo amoroso es básico en el reestablecimiento del equilibrio personal?”

No puedo menos que imaginar el esforzado ejercicio en el área de la salud, particularmente en hospitales y postas, haciendo turnos que en otras profesiones no existen. ¿No hay allí acaso lo que usted señala como ideal? Cierto es que en ciertas clínicas privadas, la hotelería lujosa y las altas cuentas se notan más que la esencia del ejercicio profesional en salud, pero aún allí existe esa mística inspiradora.

Cuando trabajo en mis proyectos de arquitectura, sueño con espacios ideales que impregnen al habitante de las mejores satisfacciones que pueda aportar el espacio; y afortunadamente lo logro. Pero ojos superficiales pueden ver allí simplemente muros, terrazas o prados y hasta es posible que los usuarios gocen la arquitectura sin percatarse del aporte que reciben del diseño inspirado de tales recintos y su paisaje. Un sutil rayo de sol matinal irradia optimismo al desayunar, sin dejar constancia cada vez del esfuerzo que hice por orientar dicho recinto. Sin esa mística al diseñar, ese rayo de sol no habría llegado de esa manera. “Esta recepción me hace sentirme en un gran hotel” me han dicho clientes de oficinas y colegios y es para mí un elogioso reconocimiento al esfuerzo por atender a las personas de la mejor forma posible, desde lo que puede aportar el diseño arquitectónico. Siento que el cariño que se entrega al diseñar, se impregna en la obra y se irradia cada vez a quien es atendido en dicho lugar. Puede que nadie se entere, pero a mí me hace feliz.

El país nuevo que usted proyecta existe, es cuestión de percibirlo.

Ricardo Peña y Lillo V.

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