Proyecto país 7
He venido planteando algunas visiones de un proyecto país que sé que pueden parecer idealistas o poco aterrizadas; sin embargo –así como hay quienes se abocan a resolver los problemas urgentes y trabajan con el estado actual de las cosas, y otros que proyectan a mediano y largo plazo el mejor escenario posible dentro del paradigma vigente–, también es vital que haya quienes visionen más allá del horizonte, quienes se pongan alas y se abran a otras posibilidades de crear el mundo, quienes se atrevan a pensar en ideas que parecen locas a la mentalidad vigente, que proyecten fundamentar la realidad en otros principios, en otra comprensión del ser humano, de su relación con el cosmos, del propósito de la vida.
¿No habrán sido las domesticadoras de las primeras plantas locas también? ¿Y los que cruzaron el Estrecho de Bering aventurándose a nuevas tierras? Y los precursores del ideal renacentista ¿no habrán sido mal vistos ante los milenios de visión dogmática que los precedieron? ¿Y los que viajaron con Colón?
… ¿Cómo gestar nuevas realidades si ni siquiera nos atrevemos a pensarlas?
Está claro que para gestar dinámicas socioculturales armónicas, que tiendan a la realización plena del ser humano, a una educación que permita el desarrollo integral en la vocación del alma y no sólo a obtener buenos puntajes en el Simce, a un estilo de vida en sintonía con la naturaleza que resuelva el tema de la energía, a sociedades inclusivas y no discriminadoras en que la superación de la condición de pobreza material sea una consecuencia natural del amor, la proactividad y la buena voluntad, se requiere de una transformación radical del ser humano desde una mente apegada a los miedos, vanidades, envidias, soberbia, orgullo, ansiedades que traen sufrimiento personal y social, a una conciencia libre, despejada, que viva en la confianza, la empatía, la proactividad, creatividad y la colaboración en propósitos que trasciendan (e integren) el bien personal.
Se requiere un ser humano que esté dispuesto a liderar su propia autotransformación para establecer lazos de convivencia en la aceptación, colaboración, uniones creativas y desde allí generar cambio.
Es vital que haya redes crecientes que visionen y gesten iniciativas concretas en este sentido e inspiración, sin importar si esto abarca a núcleos pequeños o localidades específicas; en el mundo de la interconexión ningún lugar es distante, todo ocurre en todas partes al mismo tiempo y las pequeñas iniciativas locales son las semillas de un nuevo mundo, que no sabemos si alcanzaremos a ver con nuestros ojos terrestres, pero que intuimos con los ojos del alma.
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Posteado por: Andrea Corral 28/07/2008 14:28 [ N° 1 ] |
Muy lindo y esperanzador todo....pero y el proyecto? la propuesta? Hablar es fácil... |
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Posteado por: Ricardo Peña y Lillo Valenzuela 29/07/2008 01:06 [ N° 2 ] |
Se entiende que funda en la actitud de cada cual. No se trata de “diseñar” un mundo nuevo, una utopía, eso será necesariamente un resultado. Lo importante está en la fuente motriz, que es la actitud permanente de cada uno, como unidad básica de la sociedad. Así entiendo la idea que cito de su artículo: “Se requiere un ser humano que esté dispuesto a liderar su propia autotransformación para establecer lazos de convivencia en la aceptación, colaboración, uniones creativas y desde allí generar cambio” (Fin de la cita) El mundo de las ideas parece estar divorciado de la práctica, pero no es tan así. Diría que la primera condición de este “proyecto de sociedad” (que es más que un “proyecto país”) es tomar conciencia del alcance insospechado que tiene lo que hacemos, por insignificante que nos parezca. Valga señalar que habiendo leído este artículo el día sábado, pensaba como lo expresado por la Sra. Andrea Corral en N° 1, pero su opinión me motivó a releerlo en busca de eso “concreto” que se echaba de menos. Me quedó claro que la primera reforma que necesitamos consiste en descubrir que las utopías son posibles, no como un mundo idílico que requiera la destrucción de lo existente, ni tampoco como un futuro inalcanzable, porque ese mundo es el de hoy. Es cada sonrisa, cada opinión, cada caricia tierna, cada trabajo bien intencionado, cada entrega desinteresada. La utopía es posible. Es una sumatoria que se multiplica y existe como potencial natural en todas las personas. |
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Posteado por: Ricardo Peña y Lillo Valenzuela 29/07/2008 01:08 [ N° 3 ] |
- Proponerse “ver con nuestros ojos terrestres”, aquello que “intuimos con los ojos del alma”. Porque lo óptimo no está sólo en la idea imposible que inspira, sino en las realidades que se concretan, más allá de las imperfecciones que las desmerezcan. Aprender a ver las cualidades y valores de nuestra realidad de hoy, observando aquellas que fueron utopías ayer. Ricardo Peña y Lillo V.
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Posteado por: eduardo enrique gonzàlez gonzàlez 01/08/2008 11:52 [ N° 4 ] |
Querida Patricia May |
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