
Las heridas del cautiverio que Ingrid Betancourt y Clara Rojas padecieron, durante más de seis años, en la jungla colombiana parecían a punto de cerrarse, cuando se abatió sobre las dos mujeres otra calamidad. Al confinamiento infligido por sus verdugos de las FARC -con el ominoso cortejo de tormentos físicos, contagio de plagas, abusos sexuales y amenazas de daños a las familias- siguió, desde el momento mismo en que las mujeres fueron liberadas, el acoso de un periodismo sin fronteras morales, que sigue esforzándose por convertir a las víctimas en piezas de un espectáculo que se presenta como información necesaria, pero cuya única función es saciar la curiosidad perversa de los consumidores de escándalo.
Más de un profesional respetable ha caído en las trampas de ese juego soez. Larry King, que tiene dos largas décadas de experiencia conduciendo por CNN el programa de entrevistas más influyente en los Estados Unidos, le preguntó a Ingrid Betancourt -sin que se le moviera un músculo- si la habían violado en la selva o había sido testigo de violaciones a otras cautivas, como si la intimidad de los seres humanos fuera un trofeo que se puede inmolar ante diez millones de telespectadores. En su programa de radio, uno de los más prestigiosos profesionales de Colombia le pidió a Clara Rojas que contara si había tratado de ahogar en un río de la selva a Emmanuel, su hijo recién nacido. Fue una pregunta tan enfermiza como inútil. Si nadie podría responderla sin inculparse, ¿qué sentido tiene entonces formularla ante una mujer atribulada, sobre la que están pesando demasiadas desgracias? ¿Qué verdad puede revelar el periodismo recurriendo a una táctica de asedio propia de los verdugos?
Sobre la inclinación creciente de algunos reporteros de medios masivos a convertir la noticia en un espectáculo de feria ha reflexionado, admirablemente, Ryszard Kapuscinski, uno de los mejores ejemplos de inteligencia y probidad profesional de estos tiempos desalmados. En Los cínicos no sirven para este oficio , Kapuscinski ha escrito: "Con la revolución de la electrónica y de la comunicación, el mundo de los negocios descubre que la verdad no es importante, y que ni siquiera la lucha política es importante, sino que, en la información, lo que cuenta es el espectáculo. Y, una vez que hemos creado la información-espectáculo, podemos vender esta información en cualquier parte. Cuanto más espectacular es la información, tanto más dinero podemos ganar con ella".
Lo que dice es desolador, pero no por eso menos cierto. Las desventuras de Ingrid Betancourt y Clara Rojas se han tejido y destejido de tantas maneras que en las pocas semanas transcurridas desde la liberación de Ingrid, a comienzos de julio, han pasado ya por las manos de agentes, productores y estudios de canales de televisión y estudios de Hollywood incontables proyectos de películas argumentales, telenovelas, weblogs temáticos, óperas rock, novelas dibujadas y reality shows , de los que muy pocos verán la luz.
Es una historia simple a la que los extremos de privación, aislamiento e incertidumbre fueron confiriendo la fisonomía de una tragedia. Cuando las dos mujeres fueron capturadas eran figuras públicas de cierto relieve. Ambas se postulaban por el partido Oxígeno Verde como candidatas a la presidencia y a la vicepresidencia de Colombia para las elecciones de 2002, en las que finalmente fue reelegido Alvaro Uribe. Los captores le permitieron entonces a Clara regresar a Bogotá, pero ella rechazó un privilegio que se le negaba a Ingrid y la siguió en el cautiverio. La historia posterior es conocida y la propia Clara la ha narrado con un lenguaje conmovedor y solidario.
El periodista Jorge Enrique Botero, que entrevistó al jefe guerrillero Raúl Reyes para su libro Ultimas noticias de la guerra , ha contado que Clara decidió tener a Emmanuel aun en las condiciones más adversas. Si bien lo que voy a citar, tomado de la revista Semana , no es literal, tampoco es infiel a lo que Clara parece haber declarado libremente. Dijo que durante el segundo año de cautiverio supo que estaba embarazada de un guerrillero de rango inferior, sin mando de tropa. "Siempre había querido ser madre. En ese momento tenía 40 años y pensé: «¿Qué tal si después no se me presenta la oportunidad?». Nunca me planteé la opción de abortar y desde el principio decidí pelear por mi hijo. Fue una decisión difícil de explicar a los otros rehenes, que compartían conmigo una cárcel alambrada en medio de la selva. Sobre todo los hombres estaban inquietos y preocupados. Yo les dije: «Como ninguno de ustedes es el papá, quédense tranquilos. Es mi problema y de nadie más»."
Botero, que vio a Clara poco después del parto, le transmitió la noticia a la familia. Aun perturbada por lo que llama "una comprensible confusión de sentimientos", la madre le escribió a Clara de inmediato: "Sabes, querida mía, que cuentas conmigo para todo. Estoy aquí. Tu madre siempre te espera".
Ahora, mientras Ingrid regresa con entusiasmo a la vida política, en la que el peso de su desventura podría contribuir de manera decisiva a la segunda reelección de Uribe - para la que se necesita otra reforma constitucional-, Clara intenta rehacer su vida, "inventarme desde cero", como repite. "Me pregunto, entre otras cosas, si tendré la capacidad de volver a enamorarme." Tres libros clásicos de Primo Levi - Si esto es un hombre , Los hundidos y los salvados , La tregua - han establecido con claridad y valentía que quien no haya afrontado los extremos de horror del cautiverio no puede juzgar con ojos limpios las debilidades, deslealtades o eventuales traiciones de quienes han padecido tormentos en su conciencia y en su cuerpo. Levi no podía imaginar que, medio siglo después de Auschwitz, la condición humana se degradaría tanto como para espiar con avidez el sufrimiento ajeno por el ojo de una cerradura morbosa que se disfraza de información.
Desde comienzos del siglo XX, vivir en paz es la ilusión más poderosa de los colombianos: una ilusión tan clamorosa como ardua de alcanzar. Casi no hay memoria de una época sin guerras desesperadas, empezando por la que duró mil días y cobró cien mil muertos entre 1899 y 1903. Luego vinieron las peleas de liberales y conservadores, que duraron hasta 1962 y en las que perecieron doscientos mil inocentes. En las afueras de las grandes ciudades acampan todavía los dos millones de desplazados que huyeron de la persecución de la guerrilla, de los narcos y los parapoliciales que les incendian las casas, se quedan con sus tierras y mutilan a familias enteras en la plaza mayor de los pueblos para sembrar el escarmiento.
Todos los que se arriesgan a postularse para un cargo público en Colombia deben tener una pasión política inquebrantable y creer con fe ciega que quienes gobiernan pueden, tarde o temprano, modificar las rutinas de la historia. Desde los presidentes de la República hasta los alcaldes y los ediles, no hay funcionario público que no haya sufrido amenazas de muerte o no haya sido víctima de secuestro.
La violencia se ha cobrado la vida de los mejores hombres, como lo fueron Jorge Eliecer Gaitán, asesinado a la luz del día en el centro de Bogotá, a comienzos de abril de 1948, y el candidato liberal Luis Carlos Galán, que encabezaba todas las encuestas presidenciales cuando lo abatieron los narcos en 1990. Ingrid Betancourt sabe bien lo mucho que está arriesgando al regresar al terreno minado de la vida pública. No parece temerle, sin embargo, a los fracasos políticos. La pesadilla más atroz a la que se enfrenta ahora es la violación sistemática de su intimidad por los devoradores de carroña, que se disponen a convertir hasta la causa más noble en un espectáculo.
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Posteado por: Jorge Camposanto Camposanto 26/08/2008 22:05 [ N° 1 ] |
Ud mismo dice "Al confinamiento infligido por sus verdugos de las FARC -con el ominoso cortejo de tormentos físicos, contagio de plagas, abusos sexuales y amenazas de daños a las familias" ¿Como supo Ud de esos abusos sexuales? Es decir, ¿cómo obtuvo la informacion? No creo que un periodista que pregunte aquello necesariamente lo mueva el morbo. Depende del historial del periodista Larry King no es uno de esos en muchas de sus entrevistas que ha hecho a muchas y personas bien conocidas. Me gustan sus preguntas en sus entrevistasy el entrevistado no se siente incomodo. Una pregunta como la de Larry King es para esperar un testimonio de algo que poco se sabe a nivel internacional, es decir, lo que hacen las FARC. Y esto no es distinto a los testimonios de mujeres torturadas bajo dictaduras del Cono Sur. Basta ver los testimonos de mujeres que cuentan las violaciones sexuales que sufrieron bajo Pinochet, y remito al documental de Patricio Gyzman, "El caso Pinochet". Otra cosa es el morbo de ciertos medios, pero no generalicemos porque Larry King hizo aquella pregunta a Ingrid, y con ello demonizar a todos los medios de USA por una pregunta que me parecio correcta. Ingrid no se molestó con la pregunta, ni se levantó de la silla, sino que dijo algo que explicaba todo: "Lo que ocurrió alla en la selva que se quede en la selva". |
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