Patricia May
Sábado 06 de Septiembre de 2008
Reencantar la vida: Pelar papas

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El vivir contemporáneo con su riqueza de información y oportunidades suele focalizarse tanto en el deber, en el lograr, en actuar eficazmente, que va perdiendo calidad y gozo, estableciendo una cotidianidad fría, carente de magia y encanto.

Reencantar la vida diaria es un arte que no requiere de cosas extraordinarias, sino de una actitud de presencia y corazón abierto que nos devuelva el sentir, el apreciar, bendecir y agradecer cada instante. Hasta los actos más simples e insignificantes pueden transformarse en instancias profundamente inspiradoras.

Pelar papas, por ejemplo, si nos lo regalamos como un espacio de tranquilidad, en que respirando tranquilos, nos conectamos con su forma, la tocamos, olemos, nos llega la fragancia de las papas de nuestra vida, las que vimos en manos de nuestras abuelas, madres y nanas, las que compartimos en tardes de verano, o en cazuelas de lluvias invernales, las que adornaron fuentes de celebraciones familiares. La historia de nuestras vidas y afectos se despliega desde esta simple papa.

Además, hay tantos amaneceres en una papa, y soles de mediodía y noches estrelladas y océanos que se convirtieron en nubes que recorrieron valles y cordilleras y luego en la lluvia bendita que las regó.
En esta papa hay atardeceres de mágica quietud, madurez de estaciones, otoño, vientos arremolinados, primavera, aromas de flores, invierno, lluvias y frío, verano, tardes de frutos y abejas.

En esta papa están las manos laboriosas del ser humano que la sembró, sus sueños y esperanzas, y las de sus padres y los padres de sus padres.

Tantos eventos tuvieron que ocurrir para que se concertara, en este espacio, en este tiempo, esta simple papa entre mis manos. Uno de los tantos milagros cotidianos, de los imposibles en que vivimos, de las mil cosas que pudieran haber ocurrido para que este instante no existiera. En la orquestación de los eventos, aquí estoy con esta papa que porta la historia de todo el planeta, tengo, aquí y ahora, el mundo entre mis manos y es mi opción transformar el acto de pelarla y cocinarla en un ritual sagrado y cósmico en que aporto lo mejor de mí en esta interminable cadena donde cada ser tiene la oportunidad de ir tiñendo, con su intención, con su entrega, los actos cotidianos y transfigurar hasta las cosas más simples en vehículos de armonía, encuentro, amor y poder.

5 Comentarios publicados
Posteado por:
Ricardo Peña y Lillo Valenzuela
06/09/2008 13:40
[ N° 1 ]


Es el valor de las cosas simples, que se desprecian ante lo artificioso, en que los maquillajes ocultan y postergan a lo auténtico.

La refinación que aleja de las fuentes naturales esconde el sentido de la vida. Hasta las papas del ejemplo son transformadas en puré y luego en pastel dorado y otras expresiones que decoran de artificio la naturalidad.

De modo similar, el ganar dinero se ha adueñado de la esencia del trabajo, distorsión alienante que suele sugerir que las dueñas de casa no trabajan, como si trabajar en lo propio no fuese trabajo. La autosuficiencia o el autoabastecimiento - individual, familiar o grupal - es la naturalidad misma y sin embargo su masificación haría colapsar las cifras económicas.

Posteado por:
Fernando Pastene Beytía
06/09/2008 18:38
[ N° 2 ]

Y también, el “deber ser” y las “cosas son así” pasan a ser algunas de las marcas de fábrica que algunos traemos grabadas, las que nos acarrean más de algún sufrimiento también. Porque tanto cumplir metas y de tener “objetivos claros” nos está nublando la vista y nos impiden gozar de lo maravilloso y simple que tenemos en el camino que nos toca vivir. En ocasiones, por participar en esa loca carrera sin sentido, luchando por conseguir los objetivos, por ascender, nos perdemos grandiosas oportunidades de participar, de conocer y de abrazar a tantos seres humanos que están a nuestro lado, como nuestros hijos, hermanos, amigos y gozar sinceramente de ellos.

Claro que no es malo tener metas, pero en ocasiones, ponemos la mirada solo en ellas, y así no podemos ver y admirar el paisaje lleno de belleza, simple y sencilla que suele pasar junto a nosotros; y esa forma de actuar, más bien nos aleja de todo, en la falsa creencia que al llegar al objetivo, todo será mejor.

Definitivamente, nos hace falta parar y pelar papas, sentir la lluvia, mirar el fuego, el trino del pájaro y maravillarnos con lo cotidiano y permitirnos por un instante, simplemente ser nosotros mismos.

Posteado por:
maria heliana jer arriagada
08/09/2008 12:42
[ N° 3 ]

¡PUCHAS QUE ME LLEGAS AL ALMA PATRICIA!

Posteado por:
Fernando Contreras M.
07/10/2008 12:29
[ N° 4 ]

Esta la escribió Liberty Valance. ¿no?

Posteado por:
soledad marianela valdovinos roman
04/07/2009 22:27
[ N° 5 ]

Nada que decir qu es la pura verdad la vida nos tiene que encantar con las cosas simple y nada mas un atardecer , por ejemplo es ta bellesimo como nada en el mundo.

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