Ascanio Cavallo
Sábado 18 de Octubre de 2008
Cine: "Secretos"

Ascanio Cavallo.jpg

Esto es de lo mejor que se ha exhibido en Chile en los últimos años. Excepto el título demasiado austero, todo en esta película se mueve al más alto nivel; aquí sucumben las ideas convencionales sobre cómo debe ser un guión, la necesidad de una “historia”, el hipermontaje e incluso la dirección de actores.

También es de lo más delirante. Comienza en París, donde un cogotero asalta a un hombre (Marcial Edwards), pero al notar que es chileno, en vez de quitarle dinero, le pasa el suyo para que lo lleve a su familia. Rápidamente se traslada a Santiago, con Atalíbar “El Traidor” Leal (Sergio Hernández), así llamado porque en los años de la UP, y por orden del PS, infiltró a todos los demás partidos hasta que volvió al suyo para infiltrar a una fracción.

“El Traidor” Leal viene a confesar que asesinó a “La Voz del Pueblo”, el “Fresco” Cortés, porque seducía a Amelia (Claudia di Girolamo)… aunque era gay. Sin embargo, por su crimen está preso el coronel Godeva (Luis Alarcón), que cuando recibe la noticia de su inocencia se resiste: “No me hallo siendo inocente, porque soy culpable”.

El hijo del coronel, Onofre (Elías Cohen), ha escrito el libro Mi padre, el asesino, doblemente desvirtuado: porque no fue un asesino y porque tampoco fue su padre, según le revela su madre, Adelaida (Carla Cristi). Onofre acude al maestro zen Arolas (Alfredo Castro), que con él pierde la única propiedad de un maestro: la paciencia.

Y así se lo confiesa Arolas a Wolf Sandor (Pedro Vicuña), un discípulo que dice vivir muchos satoris por día, aunque luego le revela a su mujer, la jueza Vilma (Amparo Noguera), que se le aparece la Virgen en un departamento de Vitacura. Y la jueza…

Así se desenvuelve, en más de 20 personajes, con la estolidez de quien se hace el cucho mientras se ríe a gritos, este carrusel de espejos, donde nadie es lo que parece, todo el mundo tiene algo que confesar, la verdad resulta tan poco interesante como la identidad y la historia está recubierta de discursos. Hay que revisar cosas como La ronda (Ophuls, 1950), La vía láctea (Buñuel, 1969) o Palomita blanca (Ruiz, 1973-92), para encontrar esta fluidez, este “pasar la posta” de un personaje a otro, en un relato que no tiene centro, o, mejor, cuyo centro es continuamente desplazado hacia otra parte.

Ruiz es el guionista de Secretos y el marido de la directora, Valeria Sarmiento, que a su turno ha sido su montajista más frecuente. La obra de ambos se imbrica espesamente, pero la mano de ella parece diferenciarse en ciertos toques delicados, más sensibles con las mujeres, más irónicos con el melodrama… hasta que todo vuelve al revoltijo de la pareja riéndose del resto del mundo.

Secretos es ni más ni menos que una summa sarcástica del Chile de los últimos 40 años, y si envuelve también una mirada más ancha sobre el mundo moderno, es porque la sabe extraer de las locuras y las miserias locales. Por todo lo mucho que habría que decir sobre esta película, valga una síntesis: uno sale de la sala con la sensación de que Valeria Sarmiento ha conseguido una de las obras realmente perdurables del cine chileno.

1 Comentarios publicados
Posteado por:
Carlos Correa Acuña
19/10/2008 20:29
[ N° 1 ]

Reconozco que el comentario de Ascanio Cavallo sobre esta película me movió vivamente a ir a verla. La reunión de buenos actores es potente y claramente ello es un piso importante en cualquier desafío de contar una historia. Además, un guión escrito por Raúl Ruiz da mucha confianza en que el relato tendrá una fuerza clara y precisa.

Todo ello ocurre en este film sobre Atalibar ( el "Traidor", como le llaman todos sus amigos de ayer y de hoy ) Su secreto es vital y no deja su conciencia tranquila. Vive desde hace 30 años en París y regresa, como invitado, a raíz de un aniversario muy importante: el recuerdo de la muerte de "la voz del pueblo", un "compañero" asesinado por el régimen militar y que es recordado desde varias perspectivas.

En esta visita a Chile, Atalibar se reencuentra con su pasado, con el que quiere hacer una tregua. Necesita la paz necesaria para seguir su vida. Y acá en Chile, vemos que todo lo que rodea a sus amigos también tiene variados secretos. Podríamos decir que nada es lo que parece y todo está revestido de apariencia. El relato se basa en eso, un doble estandar a todo nivel, sin anestesia y sin cuidado.

Cada personaje es cuidado en extremo. Cada uno es construido formalmente y de manera creíble y cada historia podría ser perfectamente una historia principal. Sin embargo, Valeria Sarmiento, la directora, fluye de una en otra sin pausa y con el hilo conductor que el "traidor" va entregando a la trama.

El film es más intelectual que emocional. Los diálogos son muy medidos y justos y el ritmo es pausado. Me quedo con un sabor de contrastes. El sabor de una expectativa mayor a la que finalmente se cumplió y que sin embargo con el correr de las horas va madurando y se va transformando en algo más que una simple historia de secretos.

Email Contraseña

Archivo

      Noviembre 2009     
Do Lu Ma Mi Ju Vi Sa
1 2 3 4 5 6 7
8 9 10 11 12 13 14
15 16 17 18 19 20 21
22 23 24 25 26 27 28
29 30          

Los más comentados

Extranjero en su país

582 comentarios

Un acto cívico

471 comentarios

El celibato, una pasión

249 comentarios

Un siniestro prejuicio cultural

239 comentarios

Quantum of solace

186 comentarios

Darwin vio lo que no queremos ver

150 comentarios

Felicidad a la orden: ¿Crisis?

122 comentarios

Los más recientes

Cine: "Secretos"

1 comentarios

Arte: Intercambio de imágenes entre dos fotógrafos

0 comentarios

Mesa y mantel: Para un día familiar

0 comentarios

Negro el 4

1 comentarios

Tal como lo conocíamos

1 comentarios

Los ciberinfieles

7 comentarios

Dormir la siesta

2 comentarios