
No es fácil distinguir los planos de realidad en el que se mueve cada uno de los segmentos de esta pequeña película, filmada en digital, que se ha convertido en una de las sorpresas gratas del cine chileno de este año. Parece ser la historia de una niña que, siendo continuamente abandonada por su madre, desea ansiosamente ganarse su cariño; pero podría ser también el relato de una pesadilla infantil, un elaboración de ese miedo al abandono tan primario y tan angustioso que puede producir graves trastornos de identidad; y hasta podría ser la pesadilla de la propia madre, que avanza implacablemente hacia la ceguera.
Así es como precisamente describe la niña Raquel (Eva Luna Isense) la enfermedad que sufre a los ojos: “súper grave”. Pero, en verdad, la que está al borde de la ceguera es su madre, Carmen (Catalina Saavedra) y, a pesar de la preocupación objetiva de un médico (Alejandro Goic), parece posible que la enfermedad “súper grave” de Raquel sea otro esfuerzo por empatizar con esa madre descariñada, desaprensiva y distante, que una y otra vez la deja sola en distintos puntos de Santiago, y que la obliga a volver a casa a solas, entre las espectrales luces de los portales de las autopistas concesionadas.
De paso, esas imágenes desoladoras están también entre lo más inspirado de esta película.
La reunión entre la pérdida de la visión y el desapego materno dan a Mami te amo su tono sombrío, pero también la ambigüedad que es esencial para huir de la moralina: nunca sabemos con exactitud lo que piensa Carmen, y los planos finales, cuando se duerme abrazada con su hija, sugieren que su escasa atención por la niña podría ser menos falta de cariño que otra penosa extensión de sus dificultades sensoriales.
El complejo y recargado mundo de “interiores”, de conciencias con pocas palabras, de percepciones extraviadas o erráticas de Mami te amo, revela una fuerza singular en la directora debutante Elisa Eliash.
Esa fuerza es capaz de emerger incluso por debajo de un lenguaje visual muy poco refinado y un montaje más bien descuidado, que sólo reúne los segmentos sin aportarles significación. Nunca es bueno confundir desprolijidad con estilo. A pesar de eso, a pesar de parecer a ratos más un trabajo de escuela que un filme hecho y derecho, lo que ha dejado ver Elisa Eliash en esta película tiene la capacidad de desbordar esas objeciones.
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Posteado por: Mauro Balzarotti Costa 25/10/2008 09:46 [ N° 1 ] |
Efectivamente, Mami Te Amo es una tesis de la Escuela de Cine de Chile. |
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Posteado por: jose maximiliano gonzalez diaz 28/10/2008 21:10 [ N° 2 ] |
Mami te amo, no es un filme hecho y derecho, el lenguaje visual es muy poco refinado: se malogra un historia interesante, por insistir sistematicamente en una cámara en mano esquizoide a decir basta, no hay construcción dramática, las actuaciones principales notables salvan la película, y hay un par de planos fijos que dan en el blanco, arrendar un trípode no es tan caro, pucha la historia es superbonita.Derechamente faltó estudio en la escuela de cine. |
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