
Todas las familias tienen secretos. Incluso las más intachables y bien avenidas tienen algo que esconder. Estos secretos ocultan, durante años o incluso generaciones, hechos incómodos o dolorosos de la historia familiar como también antecedentes biográficos, religiosos, raciales o socioeconómicos que los avergüenzan o menoscaban. Los secretos familiares se caracterizan por ser información que sólo algunos en la familia conocen y por la existencia de una regla familiar implícita que prohíbe hablar de eso, regulando lo que se puede y no se puede hablar. Las relaciones en la familia se organizan en torno a estos secretos y sus miembros, sin darse cuenta, oponen serias resistencias a que los trozos de verdad dispersos puedan ser reunidos y lo oculto develado.
Los secretos en la familia impactan directamente los afectos y vínculos entre las personas. Dividen y generan alianzas que aíslan a unos de otros, desalientan a compartir socialmente fuera de la familia deteniendo el desarrollo de relaciones íntimas, congelan el crecimiento individual y grupal y llevan a malentendidos y desencuentros. Los niños y los adolescentes son particularmente sensibles a lo que se oculta. Puede que no sepan el contenido de lo latente, pero lo intuyen e inconscientemente lo reflejan en su conducta. Crecer en un ambiente de secretos y mentiras lleva a sentirse desconectado y distante de las personas más cercanas, a la vez que confunde sobre cómo desarrollar relaciones auténticas. Al estar vedada cierta información crítica, se aprende a negar o reprimir cualquier hecho, sentimiento o idea, contraria a la verdad oficial de la familia. Además, mantener el secreto desgasta.
La mayoría de los secretos son sanos y comunes a toda relación íntima basada en la confianza. Se vuelven dañinos en la familia cuando la ausencia de conocimientos clave impiden a sus miembros elegir con libertad; cuando contamina las relaciones genuinas y profundas ; cuando tienen efectos negativos crónicos en la capacidad de resolver problemas familiares; cuando sobrecargan las espaldas de quienes lo saben y lesionan la mente de quienes no lo saben ; cuando consumen energía, generan ansiedad y enferman; cuando la interacción familiar se vuelve rígida y limitada por temor a que lo oculto emerja; o cuando requieren de encubrimientos y engaños.
Un secreto inicialmente inocuo y diseñado para proteger a la familia o a alguno de sus miembros, con el paso del tiempo puede volverse destructivo. Pero lo oculto durante años no puede ser develado descuidadamente, ni conviene elegir un festejo importante, ya suficientemente cargado con emociones fuertes, para revelar un secreto a la familia reunida para otro propósito. Cuándo, cómo y dónde abrirlo debe ser evaluado para anticipar posibles reacciones, reflexionar sobre las propias respuestas y evitar un desequilibrio mayor. Porque a las relaciones les toma su tiempo sanarse. No es el caso de los secretos peligrosos, donde existe un riesgo inmediato para la salud física o mental de algún miembro de la familia; por ejemplo el abuso físico, psíquico o sexual, o el riesgo de suicidio. Éstos requieren de una apertura y acción inmediata y veloz, sin ningún otro tipo de consideraciones.
Secretos familiares hay de todo tipo; el suicidio de un hermano, la homosexualidad de un familiar, la paternidad de un hijo, el alcoholismo del padre, la enfermedad mental de la abuela, la violencia física contra la esposa, la muerte brutal de algún antepasado, el origen racial del abuelo, la infidelidad de la madre y muchos, muchos más.
Y a propósito, en su familia, ¿cuál es el secreto?
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Posteado por: jean luc blau ehrenwald 13/12/2008 18:32 [ N° 1 ] |
Magnífico su artículo, Eugenia. Mi familia es muy pequeña, revisé en mi memoria y no hay registro de secreto alguno. Pero leí sus palabras precisamente después de terminar la lectura, ávida, frenética, de una extraña obrita que pillé ayer en las pringosas estanterías de libros del Jumbo. Se llama "Me serviré frío este plato", de un tal Mario Stein, parece que es "paisano" suyo. Editorial Puerto de Palos, 2008. Por eso le escribo a usted. Ése si que es secreto de familia, del que trata la trama de la obra que le comento. Para usar una palabra de los gringos, realmente un "blockbuster". |
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Posteado por: kenneth thomas ledger toledo 17/12/2008 11:27 [ N° 2 ] |
¡Secretos de dos no son de Dios! A las mujeres (y con mayor razón a las psicólogas - periodistas)sólo hay que contar, lo que uno no tema publicar... |
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Posteado por: Pao Zeta Ce 17/12/2008 20:02 [ N° 3 ] |
Si lo contara... ya no sería un secreto, je! |
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