
Uno de los usos más intensos de internet, me entero por un estudio, es participar en “redes sociales”. Esto consiste en comunicarse con amigos y conocidos, y también desconocidos, para intercambiar frases, diálogos, divagaciones. La diferencia con una conversación normal es que esto se hace a través de internet, y el diálogo puede ser leído por millones de personas en todo el mundo. Es como conversar con los amigos, pero con un micrófono conectado. Existen múltiples caminos; uno es Facebook, pero también existen otros como Linkedin, Twitter y muchísimos más. Algunos son sitios de interés general, otros son sitios especializados en temas específicos. Existen también cientos de miles de blogs, que son sitios que alguien crea y donde publica sus pensamientos, los que pueden ser seguidos y comentados por otros. Es un mundo infinito y sobrecargado, abrumador por el mero volumen de información que se mueve y por los millones de personas que participan de estas redes. Es un mundo que, confieso, me parece algo ajeno, y cuyas proyecciones no alcanzo a comprender. Pero, ustedes verán, me esfuerzo por mantenerme al día y al menos comprender lo que está pasando.
Muchas personas parecen dedicar varias horas al día a participar en estas redes sociales (mi hija, sentada frente a mí mientras escribo, lleva al a menos un par de horas enfrascada en Facebook). Y sospecho, no sin temor, que los empleados de mi oficina dedican parte de su jornada laboral a similares menesteres. En Twitter, por ejemplo, donde me inscribí recientemente, las personas deben responder cada cierto tiempo, una misma e invariable pregunta: ¿Qué estás haciendo ahora? Y, en recompensa, enterarse de lo que otros muchos co-participantes dicen estar haciendo. Yo podría escribir por ejemplo: “Estoy escribiendo mi columna para Revista Sábado”. ¡E imaginar que eso podría ser de interés para alguien! Entonces, leo lo que otros informan y me preparo para grandes experiencias; con sorpresa, encuentro un amigo que informa literalmente: “Me acabo de despachar un choclo con pinchoclos”, lo que, se entenderá, me llena de profunda emoción. Después de tan trascendental revelación, decido retirarme de Twitter.
Creo que hay algo que no funciona en todo esto. Es como la negación de la comunicación. Comparto esta experiencia: Durante varios años incluí en estas columnas mi casilla de mail personal. Entonces, muchas personas me escribían, yo respondía a cada uno, y se desarrollaban diálogos y relaciones muy personales e interesantes, algunas de las cuales han perdurado hasta el día de hoy. De pronto, este diario decidió incluir, en vez de la casilla personal, un blog público. El resultado es que igual muchas personas escriben, pero ahora a esta extraña identidad que es el blog, un lugar abierto al que todos tienen acceso. La diferencia es que ya no se trata de mensajes personales, sino de una “publicación”, y ya no es lo mismo. Las “contribuciones” al blog, debo decirlo, nunca han tenido la profundidad de las cartas personales que recibía antes. Me doy cuenta que son “para la galería” y no hay nada en ellas de comunicación personal, ni siquiera cuando son agresivas (lo que suele suceder).
Creo que estas redes sociales a través de internet están mostrando algo que siempre hemos sabido: la infinita soledad del ser humano y los desesperados esfuerzos que hace por comunicarse, por llegar al otro, por salir de sí mismo. Sólo que, creo, hay algo engañoso en esta aparentemente fácil comunicación cibernética. El “Dime qué estás haciendo” de twitter, es prometedor porque es como preguntar muéstrame tu alma, tu dolor, tu frustración, y yo te diré los míos. Pero, claro, no hay lugar para eso en el espacio público. Y si apareciera, sonaría obsceno.
Creo que hay mucha frustración en todos estos blogs, chats, facebooks y twitters. Pero hay que seguir tratando. En algún lugar, inesperadamente, aparecerá esa palabra que buscamos, plena de significado, ese rostro entrañable, esa mano que apretará la nuestra con calor. No sé si esto será en las redes sociales, o en algún perdido blog (sospecho que no) pero, cuando suceda, sabremos que la búsqueda habrá terminado.
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Posteado por: Zulema Garay Caranza 27/12/2008 13:55 [ N° 1 ] |
"la infinita soledad" es ahora "la infinita posibilidad" |
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Posteado por: gemma d'ottone morales 27/12/2008 16:14 [ N° 2 ] |
Me habría encantado que fuera a un mail al que le escribiera. Creo que por edad me siento muy afín con los comentarios suyos normalmente, y en esta oportunidad aprovecho el blog. |
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Posteado por: Andres Jiron Santandreu 27/12/2008 17:04 [ N° 3 ] |
El blog ha resultado ser una excelente forma de expresión, pero no de comunicación. Como en todos los ámbitos, existen blogs entretendos, profundos, innovadores, que hablan de diversos temas y que pueden ser interesantes. Pero somos un conjunto de individualidades, aislados e inconexos. Al menos sirve para darnos a escuchar, tal como quedó demostrado con el impasse Girardi. |
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Posteado por: luz maria ballacey herz 27/12/2008 19:34 [ N° 4 ] |
soledad,falta de comunicación, deseos de estar sin estar,soledad, algunos les encanta la soledad en soledad, a otros la soledad en compañía,más de alguno la compañia de la Soledad ¿ mi? la soledad en compañía....hay que ser valiente para llegar a vieja...mmm, sí hay que ser valiente........... |
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Posteado por: Agustin Maldonado 28/12/2008 00:20 [ N° 5 ] |
Soy abuelo de dos nietos y, como me gusta el rock y el metal, tengo un blog de videos para descargar con casi ya 400.000 visitas. Lo creé para compartir mis gustos musicales con gente de todo el mundo y lo visitan de todas partes excepto Africa. |
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Posteado por: pedro urrutia cardenas 28/12/2008 13:24 [ N° 6 ] |
El problema,Roberto,es que las redes sociales son plazas publicas o salones de reunion en donde todos hablan y se escuchan a la vez y donde,despues de un rato,se empiezan a formar grupos mas chicos que terminan en 2 o 3 personas di o trialogando,quienes se van a un rincon o a otro lugar a seguir su relacion..es decir Facebook y similares son sitios para vitrinear y saludar a los conocidos durante un rato,es como ir a una disco o una playa y si surge una quimica con alguien se continua en otro lugar,habitualmente un IM o un chat privado o intercambios por email. |
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Posteado por: Paulina Ale Nunez Are 02/01/2009 11:36 [ N° 7 ] |
Pocas veces he podido sentir una lectura como casi mia. Mucho de lo que usted, don Roberto expone es realidad. Pero yo creo a pesar de todo lo relativamente negativo que podemos encontrar en las redes sociales de internet, también podemos encontrar lo que antes se daba cuando las ciudades eran más pequeñas, las juntas en las casas de amigos, sanamente a compartir un rato y discutir sobre algo. Eso ya casi no existe. El mundo actual es tan impersonal que nos ha obligado a tomar este rumbo. Internet se ha transformado para muchos es una vía de comunicación que no pierde tiempo en "locomoción". Es tan fácil estar "cerca" de otro a travez de una pantalla... |
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Posteado por: Carmencita 12/01/2009 10:17 [ N° 8 ] |
Absolutamente de acuerdo |
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Posteado por: Juan Pablo Edwards Guzmán 12/01/2009 13:02 [ N° 9 ] |
Mi querido Roberto, |
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